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A B C POM 1 N SO i DE MAYO D i 9 o 9 EDICIÓN i. PAG. 4. contemplar los pequeños objetos que fueron de su uso personal en otros tiempos. Sonríen ai- verle retratado icón traje de caza, el pantalón hasta la rodilla, Jas piernas desandas y el sombierito tirolés con 3 a cubierta pluma de gallo salvaje. í, e admiran en los retratos- de su primera juventud, elegante y esbelto, y se explican sus amores afortunados y sus conquistas numerosas. I e contemplan orgullosos en el cuadro famoso de la Coronación delRey de Hungría, con el manto nistórieo y la corona cuajada de piedras preciosas, rodeado de nobles magiares y grandes señores vieneses. No meditan en que lo que allí está representando el Rey de Hungría es todo lo contrario de lo que pensaba el Emperador de Austria! I ay desperdigados aquí y allá cuadros y fechas que evocan aconteckníenios dolorosos, hondas tragedias y dramas sombríos, porque la vida del Monarca austrobüngaro ha sido prodiga también en desgracias. En una fotOE afia aparecen dos jóvenes cazadores... Son el emperador Francisco José y su hermano el archiduque Maximiliano, que más tarde debía perecer tan trágicamente en Méjico. Y á propósito de esta fotografía corre una versión interesante y verídica. Cuéntase que ambos hermanos volvían de una expedición de caza en el Tirol, cuando se vieron sorprendidos por el crepúsculo en medio de una montaña. De pronto, un hombre miserablemente vestido aparecióseles delante como un fantasma, exclamando: ¡Deteneos, en nombre del cielo Necesito hablaros! Francisco José creyó que tenían que nabérsélas con un loco; pero como el lugar era peligroso, porque la montaña bordeaba un farecipicio, contuvo á Maximiliano, que qu lia arrojarse sobre el importuno, y deteniéndose escuchó: Aquel hombre se expresaba correctamente, estaba al tanto de la política del imperio y conocía hasta los más recónditos secretos e Estado... Por espacio de largo rato habló penetrando como un profeta en el porvenir del joven Monarca y enumerándole la tremenda serie de desastres y dolores que iba á padecer. Y después desapareció, dejando anonadados á los dos Tiombres, que no pudieron darse cuenta de lo que les sucedía. Cuantas pesquisas se hicieron aquella noche y mucho tiempo después cara buscar sus huellas fueron inútiles. 2 íadie hubiera tenido conocimiento de esto si el, mismo Emperador no lo hubiese dicho medio siglo más tarde, cuando al recibir la noticia del asesinato de laemperatriz. -B isabeta refirió Ja extraña aventura. Tcdo lo que aquel hombre me anunció- -asegurase que dijo- -todo se ha realiaiado... Maximiliano, fusilado ea Queretaro; l ch 3 aque Rodolfo, muerto trágicamente; adoqaesa d Alencon, pereciendo en la ata trofe del Bazar déla Caridad; la locura del i ey I uis de Baviera; la de Otón, su sucesor; la emperatriz Elisabeth, victimainocenie de un asesinoTM jTodol ¡Todo! No iae falts más que desaparecer par- a dar la razón á aq íel profeta de la desgracia, que afirmó tan: ién que yo- sería el último Emperador de Austria JE se noné vero. José JUAN CADENAS EL DOBLE DE MAYO r o s grandes acontecimientos coincidirán en Madrid hoy, domingo, 2. de Mayo. On acontecimiento será el aniversario del levantamiento del pueblo contra los franceses, y el otro será la elección de concejales ¿Cuál de los dos acontecimientos alcanzará mayor Importancia? Defender la patria contra el vitando iayasor es cosa honorable que en todos los tiempos ha merecido la estimación de las XTo sé si he leído bien, i o s republicano gentes. Pero defender el voto, arrebatar el federales se han reunido con otros revoto, sacar á flote los candidatos y salir publicanos de diverso matiz y todos junto vencedor con nuestras sa ntas ideas, ¿acaso han expulsado de no sé dónde al Sr. Moróte. es esto una cosa baladí ó despreciable? Los republicanos se muestran indignados Unas veces nos toca guerrear con espa- por el acto del Sr. Moróte. ¿Será exacto dedas, y otras veces el Destino nos manda cir los republicanos? Una cosa es la masa que luchemos con las ideas ó con las pape- republicana, el pueblo republicano, y otra letas del sufragio. Todo es igual. La cues- los que pretenden inspirarles y dirigirles. tión consiste en pelear, puesto que desde El Sr. Moróte ha dicho en el Parlamento muy antiguo dijo el libro santo, por boca de la verdad. No se comprende la actitud de Salomón, que la vida es una guerra. Los Jos republicanos unitarios; se co nprende madrileños de hace un siglo peleaban por mucho menos la de los republicanos que sisu pueblo, por sus hogares, por sus hijos, guieron á D. Francisco Pi y Margal! ¿Se por sus intereses, por su honor y por su li- puede ver una paradoja mayor que la de bertad; ahora no se ven invasores armados unos discípulos de Pi y Margall apartando por ninguna parte, pero los invasores sin de su. lado indignados, escandalizados, á un armas ostensibles andan por ahí... andan hombre que ha dicho la verdad? por todas esas calles. ¿Quiénes son? Sobre dos extremos capitalísimos giró la Son el tifus exantemático, la viruela ne- vida entera de D. Francisco Pi y Margall. gra, el sarampión, la tuberculosis, la coque- Uno, el respeto profundo á la ley; otro, el luche; son el pan caro, la habitación inmun- culto entusiasta por la verdad. Cumplió Pi y Margall siempre la ley de da, el piso mal barrido, el agua turbia, la luz escasa, los pocos jardines y la mucha un modo inflexible, inexorable. No ha hasuciedad; son los alimentos adulterados, el bido en nuestro siglo xix un hombre que polvo que envenena, la leche que produce llevara más allá, con xnás fervor, con más cólleos, la carne que tiene tríchinayque convicción, el cumplimiento de la ley. Saarrastra al cementerio. Todos estos invaso- crificó al cumplimiento de la ley sus prores andan por ahí, y todos tienen un cuartel píos ideales. Hubo un momento, siendo Pi general en donde se parapetan: el cuartel y Margall ministro de la Gobernación, en general es 1 a autoridad, llámese Gobierno que estuvo en su mano el hacer que triunfaran los sueños de toda su vida: la Repúó Municipio. ¡Sí, es cosa santa morir peleando contra blica federal. Se lo pedían de todas partes; el invasor ea armas! Pero los pueblos, des- se insurreccionaban y alzaban por ello las pués de ser heroicos á la luz del sol, necesi- provincias; ocurrían por ello levantamientan acometer esas obscuras heroicidades tos tan considerables como los d e Cartageque se fraguan eu silencio y á la sombra. na, Barcelona y Sevilla. P i y Margal! puesMatar á un soldado francés de una puñala- to en el ministerio paxa guardar Ja ley y da, esto conforta el ánimo; pero á los fal- iacerla cumplir, no pensó ni por un mosificadores, malversadores y negligentes, mento en fallar á lo que las Cortes de la na ¿cuántas secretas y mortales puñaladas ne- ción habían estatuido. I o cuenta él mismo en su folleto La MejMüca de 1873, escrito cesitaremos darles? Crear ciudadanía es crear civilización. para justificar su conducta. El culto á la verdad fue el otro ae ios ejes Ahora corren vientos de reivindicación ciudadana, y tedas las altas inteligencias con- sobre que se movía el espíritu de aquel povienen en que de la ciudad tiene que venir lítico, l í o faltó á la verdad jamás. No faltó la salvación. Las ciudades griegas, la ciu- por acción; nofaftó- -cosa muchas veces disdad romana, las ciudades de la liga Anseá- culpable en política- -por omisión. A la vertica, las ciudades gloriosas de la Italia me- dad sacrificó su popularidad y su prestigio. dioeval, las ciudades laboriosas y libres de No calló nunca la verdad, aunque el decirla Castilla, he ahí los hitos que quiso poner la hubiera de redundar en su perjuicio ó en el civilización para que el nombre pudiese de su partido. ¿Necesitaremos recordar su atravesar los arenales de la eternidad siu actitud nobilísima y excepcional en los años abandonarla ruta cierta y sin perder su te- azarosos del Desastre? En estos días, ¿qué hubiera pensado Pi y soro de inteligencia. Sin esas ciudades, puestas como Mtos á través del tiempo, la Margall de unos republicanos que se indighumanidad se hubiese extraviado y se ha- nan porque otro republicano proclame la bría detenido ea cualquier barranco á hun- verdad? ¿Qué hubiera pensado de estos pretensos directores é inspiradores de la masa dirse en la barbarie. Pero generalmente solemos dar un valor republicana? Don Francisco Pi y Margall ha equivocado á las cosas: nos figuramos que escrito las siguientes palabras en El Nuevo la ¿cualidad de senador es un algo gigantes- Régimen: Profanan, á nuestro juicio, ia reco y nobilísimo, mientras que la cualidad volución los que la llevan siempre en ios de concejal es siempre algo que mueve á labios y nunca en el corazón ni en el pensarisa. Fulano el senador y doblamos la miento. La profanan los que la vocean por irente; Zutano el concejal y sonreímos. calles y plazas y son incapaces de realizarSin embargo, á mí me parece que un conce- la. La profanan los que la desean sol para jal es un personaje angular: sobre el Ayun- la satisfacción de sus apetitos, y no cuidan, tamiento se levanta el edificio del pueblo, y ni poco ni mucho, de indagar el remedio de el pueblo... El pueblo es el todo, y nada más. los males que á la patria afligen. Es una verdad cierta que los partMa j o ¡Basta de sonrisas! Sonriendo, sonriendo es como se abandona el gobierno del pueblo á líticos los forman, ñolas ideas, sino los homlos prevaricadores; á los malversadores y á bres y las altas y extraordinarias condicio- los negligentes. Y sonriendo, sonriendo es nes de estos hombres. Murió D. Francisco coniD sueede que vivimos siempre mal, Pi y Margall; sus adeptos se dispersaron; hoy vemos que hombres que se llaman sus cuando no viene la muerte- á asesinarnos. De manera, hermanos míos, que el gober- continuadores van ostensiblemente contra nar un pueblo es cosa tan grave como gue- la esencia y el espíritu de su obra. ¿Hice bien? -pregunta Pi y Margall en rrear contra Napoleón. El ciudadano que tiembla de emoción alapuatar coa su puñal La República de i fy. -ho dudo ahora si afilado no es más trascendental que ese otro atiendo al interés político; lo afirmo sin maular ciudadado, ese que va oe c- ir ao de s res- si consulto mi conciencia. En aquella ocasión ponsabilidad y apunta con su voto al ene- se trataba, no de quebrantar un Gobierno, como ahora, sino de cambiar todo usa régi ¿migo concusionario. xnen. Pi y Margall, stn vacilar, puso su coní JOSÉ M SALAVERR 1 A. ciencia sobre los intereses políticos. AZOR 3 N Pl Y MARGALL HEUUJUní BH 13 ÜHBBBII IHBinilIBlEHSHTlIIITini imrnnrinntTniínniinvniftBii r