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A B C SÁBADO i. DE MAYO DE 1909. EDICIÓN i. a PAG. 6. Al último párrafo del art. 103 suscribe y apoya otra enmienda el Sr. SANTAMARÍA. DE PAREDES, estableciendo que la compeI o que dice el ministro. El general Ferrándiz manifestó ayer, tencia municipal en materias de empadrocontestando á preguntas de los periodis- namiento, vigilancia, enseñanza, conservatas, que no sabía nada de los procesos ins- ción de monumentos, etc. no obstará para truidos al Sr. Macías por la jurisdicción de los institutos y servicios análogos depenMarina, ni sobre ello tenía que conocer más dientes de la administración central ó provincial que tengan dotación en los presuque las resoluciones. A. veces- -añadió- -se dictan sobresei- puestos generales del Estado ó de la promientos sin que yo sepa nada. La jefatura vincia. de la jurisdicción en ello es autónoma. Acoge los razonamientos del citado ex- ¿Y del Consejo Supremo, tiene usted ministro liberal el señor presidente del CONSEJO DE MINISTROS, que se complace noticias? -añadió un reporten- -Ignoro que haya fallado sobre la reso- en aceptar tal enmienda, incorporándola íntegramente al proyecto. lución del tribunal de honor. Se desechan luego otras de los Sres. Calfutras noticias. betón y Pulido. Si Ateniéndonos á datos extraoficiales, podemos decir que el jueves ultimó su in- al Leída una del Sr. ARIAS DE MIRANDA número 33 del repetido artículo, el presiforme el fiscal Sr. Barraquer, á quien ha dente del CONSEJO la considera inadmisicorrespondido este asunto, y es probable ble, porque subvierte toda la labor que resque el lunes próximo sea la vista en el Con- pecto del proyecto ha realizado hasta ahora sejo. la Cámara, puesto que contraría todos los p l fiscal de la Audiencia remitió ayer al artículos aprobados. Confiesa el Sr. ARIAS que refleja el espí Juzgado de guardia la denuncia presentada al Congreso por el Sr. Macías del ritu de un sistema opuesto al que informa Real con respecto á la adjudicación de la esta ley; pero justifica la pertinencia de tal presentación por los graves daños que han escuadra. Se encargará de la instrucción del suma- de sobrevenir á los intereses públicos, más rio el Sr. Cores, quien probablemente irá en cuanto á la riqueza forestal, con no pre- J hoy á Prisiones Militares para tomar de- verse en el nuevo régimen abusos que de- 3 ben ser evitados. Al cabo, el senador demó- claración al Sr. Macías. crata retira su enmienda. Y se suspende esta discusión. Reanudase el debate pendiente sobre los EL ASUNTO MAGIAS SENADO SESIÓN DEL DÍA 3o DE ABRIL DE 1909. SUCESOS DE OSERA A las tres y treinta y cinco es abierta por el general Azcárraga. Asisten, en representación del Gobierno, los Sres. Maura y Rodríguez San Pedro. Se lee y aprueba el acta de la anterior. RUEGOS Y PREGUNTAS Anuucia el Sr. MAESTRE) su propósito de reproducir las enmiendas que tenia presentadas al dictamen sobre el proyecto de ley relativo al arreglo de las plantillas de la Armada, puesto que éste ha sido reformado. La Cámara asilo acuerda. 331 Sr. SOL Y ORTEGA reclama el expediente de adjudicación de la escuadra, que ya cree no hace falta en el Congreso, y él necesita estudiarlo por si en él hubiera que aplaudir ó censurar al Gobierno. El Sr. SERRANO pide una relación de todos los monumentos públicos que hay en España, y el Sr. RODRÍGUEZ SAN PEDRO promete complacerle. Y sin más se entra en e! ORDEN DEL DÍA Continúa el debate sobre el proyecto de RÉGIMEN LOCAL Defiende el Sr. PALOMO una enmienda al art. 103, en su párrafo 24, que afecta á los monumentos históricos y artísticos. Es desechada. Se admite, con pequeñas variantes una del Sr. ALONSO CASTRILLO. Otra del Sr. LÓPEZ MUÑOZ, que, deiendida por él, coincide con la anterior, aceptada en su primera parte, da motivos en cuanto á la segunda, que se refiere á las acciones que podrán ejercitar los Municipios, á algunas aclaraciones del señor presidente del CONSEJO. Al fin. el autor de la enmienda a retira. O ra al párrafo 26 del mismo artículo es apoyada por el Sr. PALOMO. No es ésta tomada en consideración; Una del Sr. Rodrigáñez defiéndela, en ausencia de su autor, el Sr. ARIAS DE MIRANDA, que la retira luego que le contesU brevemente el Sr. MAURA. 1,0 propio acontece con otra del Sr. Alonso Castrülo. S oséchase otra del Sr. Palomo. Rectifica el señor obispo de MADRID- ALCALÁ. Recogiendo las declaraciones que por los Sres. Calbetón y Dávila se hicieron en la sesión del jueves, toma de ellas pie para contestarlas por su orden, Reprueba y condena las manifestaciones y juicios de ElJiZo de Orense que no se ha yan ajustado á la prudencia, la serenidad y la caridad que recomienda á los periodistas católicos el Pontífice. Contrasta la afirmación terminante del prelado de Orense, que declaraba que había tenido de su parte para desmontar el baldaquino la opinión del vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Orense, con otra afirmación rotunda que el Sr. Calbetón recogió, y niega que para ello haya habido tal informe favorable. El prelado de Madrid somete ambas aseveraciones al ministro para que las tenga en cuenta en la investigación. Recuerda y enaltece el espíritu de la Iglesia, que tuvo por uno de sus timbres de gloria su decidida protección á los monumentos y obras de arte, fomentando unas veces su multiplicación, otras salvando esa riqueza de profanaciones, desaparición ó ruina. Reconoce que en la diócesis de Orense, como en alguna otra, está incumplido lo prescripto por el Concilio de Trento, respecto de la provisión de curatos; pero advierte al par las grandes dificultades que al celo de los prelados en este punto se oponen para la observancia en nuestro tiempo de tales preceptos, que, siendo puntos de disciplina eclesiástica, pueden sufrir modificaciones en tiempos distintos y se ajustan alas circunstancias Niega que para trasladar el baldaquino tuviera el obispo de Orense que llenar más trámites, dada la índole de la obra, que autorizarlo, asesorarse del arquitecto y confiar á éste la dirección de los trabajos. Por lo demás, aplaude la serenidad y templanza con que estudió el asunto el Sr. Calbetón. ¡Ojalá- -añaue- -pudiera decir esto mismo de la forma en que se expresó el señor Dávila! Suscribe sólo las palabras que este ex ministro dedicó á hacer justicia á la Guardia civil; pero lamenta con gran dolor (Jtle en la apreciación de los sucesos y en la censura del prelado su verbo impulsivo, meridional y fogoso llegase hasta la crueldad. Cree que hay ya aportados bastantes elementos de juicio que presentar á la información abierta, para que el debate se dé por terminado y esperen todos que los Tribunales harán justicia. Y caiga quien oaiga. Vuelve á recomendar á todos paz y prudencia. Y antes de concluir se hace cargo de ciertas lamentaciones del Sr. Calbetón por costumbres que de las prácticas religiosas deben desaparecer porque huelen á paganismo. Condena el prelado el uso de las coronas en los entierros, estimando que es más cristiano substituirlas con sufragios, y explica por qué en los templos se ponen colgaduras y luces que no son de ritual. De nuevo rectifica el Sr. CALBETÓN y se extiende en consideraciones que, si están relacionadas con el discurso del prelado madrileño, no afectan á los sucesos que han promovido el debate. Después de algunas palabras más del señor obispo de MADRID rectifica el señor DÁVILA. Del discurso que á última hora del jueves. pronunció el ministro sólo recoge la negación de que la fuerza hiciese descargas y víctimas dentro del templo (datos que proceden de los que son, en su sentir, presuntos culpables) y contrapone á ellos otros datos que aportan testigos presenciales de los sucesos, y según los cuales hubo las siguientes víctimas: 1 De puertas adentro, en el vestíbulo, María Paz Fernández, de catorce años; junto á la pila bautismal, en el interior de la iglesia, Ramón González y Fernández, de cincuen- ta años, herido por la espalda; cerca de la sacristía, Baltasar Fernández, de setenta años, herido por la espalda también, y otros más, heridos dentro del templo, Añade, atenido á datos de los vecinos de Osera, que la iglesia fue cerrada el 22 y de nuevo abierta el 25; que en el interior del templo había charcos de sangre y restos de masa encefálica y las huellas de los proyectiles en las columnas y paredes y bajo el coro. Mientras S. S. -dice al ministro- -tenga allí al gobernador, ¡qué buena esperanza podemos tener en que se esclarecerá la verdad de los hechos! Para el orador, el gobernador de la provincia es responsable, si no por imprudencia temeraria, por negligencia, y es lógico que procure desvirtuar, mixtificar ó hacer desaparecer las pruebas. Por ello, el orador estima que lo mejor que puede hacer el ministro para que la justicia resplandezca es traer á Madrid á aquella autoridad para que el campo de los sucesos quede libre á la investigación y fuera de toda presión oficial. Contesta el orador demócrata á las frases que le dirigiera el prelado de Madrid, y dice que, cualquiera que sea el tono y viveza de su oratoria, ha hablado por convicción y por deber, y de sus manifestaciones é inculpaciones nada tiene que rectificar. El señor obispo de MADRID- ALCALÁ insiste en defender al prelado de Orense de los cargos que por las incidencias del debate se hacen pesar sobre él. ON INCIDENTE ¡Al decir el orador que no es lícito ni justo afirmar que el prelado de Orense ha sidq causa de los sucesos y que pidió fuerza para daño grave de sus feligreses, le interrumpe el Sr. DÁVILA: Lo que no se ha debido es derramar sangre. El Sr. SIMONENA grita; Por él no se ha derramado sangre. El Sr. DÁVILA: Sí. Los Sres. SIMONENA y vizconde de VAL DE ERRO: No es cierto. i l i H U U i í n n 1 limiirnn- 1