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A B C JUEVES 29 DE ABRIL DE 1909. EDICIÓN, i. PAG. 6. ariamente del mismo distrito- ea ana de cuyas secciones han de desempeñar su cargo, aunque esta sección uo sea aquella á que correspondan según el censo electoral; pudiendo y debiendo, por consiguiente, emitir el voto en aquella sección del mismo distrito en que estén ejerciendo sus funciones, con arreglo á lo consignado en el párrafo tercero del art. 42 de la ley, y cuidando los presidentes de las respectivas Juntas municipales de tener en cuenta estos casos, en evitación de las responsabilidades que establece el art. 84. Y conformándose S. M. el Rey (q. D. g. con el preinserto dictamen, se ha servido resolver de perfecto acuerdo con cuanto en el mismo se propone. De Real orden 3o digo á V. S. para su cumplimiento y conocimiento urgente de los presidentes de la Junta provincial y municipales del Censp. Dios guarde á V. S. muchos años. Madrid, 27 de Abril de 1909. CA, al contestar, se felicita de tales campa- dados dentro del templo, profanándolo y ñas de extensión universitaria, siempre que el profesorado dé esas conferencias en época de vacaciones para propagar la instrucción entre quienes no pueden recibir enseñanza en las aulas. Elogia la provechosa labor que en este sentido han realizado las Universidades de Oviedo y Salamanca, que han hallado eeo en Burgos, Valladolid, Madrid y otras partes. Promete ir aumentando paulatinamente en los presupuestos la cifra destinada á la ampliación de estudios en el extranjero; pero declara que mientras no tenga organizado el ejército docente no puede dar batallas. Rectifica el Sr. Pulido. Como han llegado á su termino las horas reglamentarias y la materia es importante, el orador anuncia para otro día una interpelación sobre extensión universitaria. ORDEN DEL DÍA SESIÓN DEL DÍA 28 DE ABRIL DE 1909 C omienza á las tres y media. Preside el genera) Azcárraga. El presidente del Consejo y el ministro de Instrucción pública, en el banco azul. ¿os escaños, como las tribunas, desanimados. Es leída y aprobada el acta de la sesión anterior. RUEGOS Y PREGUNTAS Ocúpase el Sr. POLO Y PEYROLQN en la organización del Cuerpo de Ingenieros Geógrafos, que están á las órdenes del Instituto Geográfico y Estadístico, para hacer las triangulaciones geodésicas de primero y segundo grado, y sobre ello dirige un ruego al ministro de Instrucción pública. De paso censura, por lentos y deficientes, los trabajos de dicho Instituto, singularmente los que no son estadísticos. Le contesta el Sr. RODRÍGUEZ SAN PEDRO. Entra en la Cámra el ministro de Gracia y Justicia. Enaltece el ministro de INSTRUCCIÓN la mentísinia y útil labor que el Instituto Geográfico y los ilustrados ingenieros que están á sus órdenes realizan, ya en lo que se refiere á los trabajos geodésicos, ya en cuanto al catastro de las provincias, ya, últimamente, en la formación del censo electoral. Y muestra su extrañeza por que reconocida y encomiada por todos la importancía y eficacia de esta labor, sólo el Sr. Polo la haya censurado. Rectifica el Sr. POLO Y PEVROLON, insistiendo en sus manifestaciones y reparos. Interviene el Sr CONCAS para rendir justicia á la pericía y perfección científica con que realiza el Instituto Geográfico la misión que le está encomendada, supliendo con el esfuerzo personal la escasez de recursos y medios con que aquél cuenta. Trata el Sr. PULIDO de los trabajos y campañas de extensión universitaria en nuestro país, fomentadas recientemente por las conferencias de los profesores de Toulouse y un ilustre hombre de ciencia de Italia. Alude á las conferencias que, invitados, han de dar en América algunos doctos catedráticos de nuestras Universidades. Ello significa una buena orientación, que debe ser favorecida desde las esferas oficiales, y espera que el ministro de Instrucción pública manifieste de qué manera el Gobierno Jia de fomentar este intercambio intelectual y pedagógico. A la vez excita al ministro á que en este programa de expansión universitaria sean comprendidos aquellos puntos de Oriente en que hay millares de personas de proce dencia hispana que hablan español. El ministro de INSTRUCCIÓN PUBLI- SIGUE LO PE OSERA En la interpelación explanada por el señor Rodrigáñez sobre los sucesos de Galicia consume el segundo turno el Sr. CALBETON. Después le justificar su intervención y las interrupciones que ayer hizo al ministro, cuando éste afirmaba que no había más verdad de los sucesos que la versión oficial, examina los telegramas oficiales leídos ante la Cámara y las declaraciones ministeriales. Extraña que el ministro, conociendo hace tiempo el deseo del prelado de disponer del baldaquino de aquella iglesia y la petición de fuerza hecha por el prelado, no tomase providencia alguna. No sabe el orador hasta qué punto tenga derecho el prelado á disponer del baldaquin o ello se dilucidará cuando lleguen á la Cámara los documentos que el día anterior reclamara el Sr. Montero Ríos; pero entiende que á lo que no tenía derecho el prelado era á pedir fuerzas para que se empleasen en lo que se han empleado. (Pide la palabra el señor obispo de Madrid- Alcalá. Dice que ni la disciplina eclesiástica, ni ei espíritu de la religión, ni las prácticas de la Iglesia pueden autorizar ni autorizan la efusión de sangre. ¿No es responsable de los sucesos el obispo? ¿No pidió la fuerza al gobernador? (El presidente del Consejo hace signos negativos. Pues si no- -dice el Sr. Calbetón, -los responsables son el gobernador y el ministro. No se explica cómo el prelado no visité nunca Osera para demostrar á sus feligreses la conveniencia de no oponerse á su. deseo de arrancar ei baldaquino. Pregunta qué instrucciones había recibido del gobernador el teniente de la benemérita y en qué forma le fueron dadas, si de palabra ó por escrito, y á quién iban consignadas á Osera. Esto no se ha puesto en claro, é importa Varios senadores de las minorías: ¿Y quienes rellenar esta y otras lagunas del relato. van á hacer la comprobación? ¿Los recusa Si la Guardia civil no iba á más que a dos por ser parte en los sucesos? proteger el trabajo de los obreros, ¿cómo no El MINISTRO defiende á la Guardia cise retiró cuando los obreros, fiando en las vil en sus prestigios, y continúa glosando palabras del teniente, se avinieron á reti- anteriores manifestaciones. rarse? Por ello creo que la fuerza iba á muy (El escándalo no cesa, ni los campanilla otra cosa que á proteger las obras. zos del presidente. El Sr. Anablard, puesto También extraña el orador que nadie su- de pie, vocea, y á imprecaciones de un sepiese dónde estaban el párroco ni el ecóno- nador ministerial, que le pregunta: ¿Viene mo, y sólo el coadjutor se hallase en el lu- S. S. de Osera? dice. No vengo de ningar de los sucesos para impetrar del ate- guna parte. Estoy donde la justicia. niente Salinas que no disparasen sobre los Termina el ministro declarando que si la feligreses. Guardia civil hizo mal so de su función Dice que las descargas fueron rastreras, propia y se hubiese hecho responsable, y cuanto que las víctimas habían recibido los así se prueba, la ley está por cima de todo. proyectiles de pecho abajo. Pero en tanto, todos debea velar por los Lamenta que se cegaran todos llegando á prestigios d j esta íastitueión y no quebranhacer fuego y dar muerte á tantos desgra- tarlos. dejándolo en condiciones, dentro del orden canónico, que aquellos feligreses no puedan recibir los auxilios espirituales en aquella iglesia. Expresa su deseo de que, restablecida la normalidad, pueda conocer la Cámara una relación de los sucesos, hecha, no por las autoridades, que no han cumplido su deber ó se han extralimitado, sino por los vecinos y testigos presenciales de lo ocurrido. El orador espera oir al señor obispo de Madrid por si las manifestaciones de este prelado llevan á su ánimo el bálsamo que ha de menester El ministro de la GOBERNACIÓN contesta al citado senador demócrata. Recuerda sus declaraciones de la sesión precedente, para colegir que él no ha sostenido sean únicas fuentes de veracidad los informes oficiales, sino que los despachos del gobernador y del jefe de la Guardia civil le merecen h 0 sta ahora entero crédito. No obstante, á mayor abundamiento, espera el ministro que sobre los sucesos informen los enviados por el director de la Guardia civil y personas á quienes ha encargado información especial. Declara que el prelado estuvo en Osera allá por el mes de Febrero, para ver por sí la ruina que ofrecía el baldaquino; que no se trataba sino de desmontar éste, y que para que el gobernador enviase la fuerza no era preciso que expresamente la requiriese el prelado, sino que le bastaba sabeí que la vida de los obreros que iban á Osera á trabajar en la iglesia podía correr peligro Y remitiéndose de nuevo á los informes que obran en su poder, afirma que mientras no se demuestre lo contrario á cuanto ea ellos se consigna él habrá de sostener que, agredida la Guardia civil con armas y con piedras, no podía cruzarse de brazos, y si en su propia defensa hizo uso de. las armas ejercitó un derecho. ESCÁNDALO ENORME Las minorías interrumpes airadas al ministro. El Sr. ARAMBURU: No haga la defensa que la Guardia civil también puede ser criminal. (Rumores en la mayoría, El Sr. GULLON protesta de que el iní nistro se anticipe á exculpar á quienes interviniendo en estos sucesos no han probado su inocencia. Se reproducen los rumores. (La campanilla presidencial suena y golpea la mesa sin cesar. El rebullicio en los bancos de las minorías toma caracteres dé gran, escándalo. El Sr. DAVILA: Aquí lo que afirmamos es que ha habido siete asesinatos. -El MtNiSTJíCnprofesfa é stas palabras Varias voces: Siete asesinatos. El MINISTRO aclara y puntualiza el sentido de sus palabras respecto de la eondueta de las autoridades y de la fue za pública, y dice que se atendrá á lo que de la información especial abierta resulte. 1 n