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El calor es enle dio eficaz en las enfermedades de la rinfan; cia, y es frecuente el uso de las llamadas cataplasmas, que no siempre saben confeccionarlos encargados de cuidar álos niños. Las cataplasmas son ó emolientes ó estimulantes. El grado de calor es distinto. En las primeras no conviene colocarlas muy calientes, sobre todo las que se aplican al vientre, pues una quemadura es peligrosa y es fácil que se produzca no teniendo las debidas precauciones. I, a clásica cataplasma de harina de linaza es la más usada; pero suelen hacerse espesas, pesadas, con superficie desigual, con lo cual producen más molestias que ventajas. También se confeccionan con almidón y féculas, siendo muy usada la hecha con miga de pan, leche, yema de huevo y azafrán. Sin embargo, ya se han desechado por sucias, pesadasé incómodas estas cataplasmas, siendo substituidas por otras, preparadas en la farmacia, que son más antisépticas y fáciles de aplicar. Como lo importante es el calor, resulta muy fácil disponer compresas de algodón hidrófilo empapaño en agua caliente, boricada ó no, estru ándole fuertemente entre dos platos para que no esté demasiado mojado y colocando Tin hule de seda fino encima, con una faja Se franela. El calor seco se obtiene con saquitos de salvado caliente ó con aparatos adecuados de metal, que se llenan de agua caliente, recubriéndolos con franela. Estos aparatos tienen una forma abarquillada, que permite su perfecta aplicación sobre la superficie abdominal. I as cataplasmas excitantes ó revulsivas tienen que estar bien calientes, especialmente las que se colocan sobre el pecho en los casos de bronquitis, procurando no quemen jamás. Con ellas se trata de provocar ana irritación á la piel, bien en el sitio mismo donde radica el mal, bien en lugar lejano, con fines terapéuticos distintos. Llámanse sinapismos cuando se confeccionan con mostaza, en cuyo caso se preparan en frío. Para atenuarlas se utiliza el agua caliente ó se mezclan con la harina de linaza. El sinapismo mejor es el que estáprepaáo por el procedimiento Rigollot. En los niSos hay que ser muy prudente en su em pleo y evitar la posible producción de vesicación. Suelen colocarse en la parte interior de los muslos ó de las pantornllas, cuando se quiere descongestionar la cabeza, y son de utilidad para los vómitos y algunos iolores. Una vez quitado el sinapismo, se espolvorea la piel con polvo de almidón ó fécula de patata, y en algunos casos vaselina ú otra substancia grasa. El dolor se suele calmar rociando la cataplasma emoliente con algunas gotas de láudano; pero no se empleará este procedimiento con los niños pequeños sin expreso mandato del médico. Por último, son de uso vulgar muy generalizado la aplicación de parches confeccionados con pez de Borgoña y otras substancias balsámicas é irritantes sobre la superficie de la piel, á fin de combatir catarros ó afectos dolorosos. Suelen emplearse sin consejo médico, y en ocasiones es peor el reme- ARTE DE CUIDAR A LOS NIÑOS C ATAPLASMAS Y PARCHES dio que la enfermedad, pues impiden la transpiración insensible, tan necesaria, haciendo impermeable la superficie cutánea, que debe funcionar en todo momento normalmente, con lo cual se evitan no pocos males. En suma: que aun cuando no lo parezca, la aplicación de parches y cataplasmas no es inofensiva, y en la confección de estos remedios caseros debe presidir un exquisito cuidado por parte de los que rodean y cuidan al niño, para no perjudicarle en lo más mínimo. agua caliente y substituyendo el obturador por la mamadera, que se habrá tenido es agua hervida ó salada. También hay unos estuches especiales para conservarlas. 1 A. ESTERILIZACIÓN DOMÉSTICA DE LA LECHE. Cuando se utiliza la lactancia artificial de los niños por biberón es conveniente esterilizar la leche. Esta operación no mejora el líquido si es malo, pero contribuye á que no tenga gérmenes nocivos y se pueda conservar sin perjuicio. En el comercio se expende leche esterilizada ó maternizada, de la cual nos ocuparemos en otra ocasión. Hoy baste á nuestro propósito presentar gráficamente el aparato más usual para la esterilización de la leche por el baño- maría. Son receptáculos que contienen de cinco á cincuenta botellas; lo preferible es uno de 10. Estas botellas ó frascos de cristal están graduados de 25 en 25 gramos hasta 200, y existen de distintas capacidades, 100, 150 ó 200 gramos, según la edad del niño. Táoanse I, as ventajas de este procedimiento son grandes y facilitan mucho el problema de la lactancia en el hogar doméstico. LA SALUD DE LOS NIÑOS pPJDEMIAS DE d e s mde las enfermedaUna á s cup. MiiinM SARAMPIÓN l a p r i m e r frecuentes en a infancia es el sarampión. Abundan, por desgracia, las gentes que creen indispensable sufran los niños dicha dolencia, no adoptándose las medidas de aislamiento necesarias. Este craso error ocasiona graves consecuencias, y así se explica la excesiva mortalidad que suele presentarse. Generalmente, tratado á tiempo, el sarampión es benigno, aumentando su virulencia por sucesivas inoculaciones en una serie de niños mal cuidados. La experiencia nos ha demostrado la necesidad de inspeccionar á diario la mucosa de la boca de los niños durante las epidemias, y si se observan areolas rosadas con puntitos blanco azulados aislados, que suelen producir en la parte interior de los carrillos y en el cielo de la boca manchas rojizas punteadas, aislar inmediatamente al niño, que aun cuando no presente fiebre, ni tos, ni lagrimeo, ya es peligroso para los damáa. Nada se pierde con esta práctica, sobre todo en los colegios y asilos, donde s estos frascos con obturadores de caucho rojo, que tienen la forma de un disco plano, cuyaparte inferior presenta un apéndice que hace se asemeje á una gran tachuela. Debe entrar en los frascos sin frotamiento. Se procede del modo siguiente: Después de echar en cada botella la cantidad de leche adecuada, se colocan en el portabotellas y se introducen en la marmita, recubriéndolas con los obturadores. Hecho esto se vierte agua fría, poniendo el nivel á la altura de la leche contenida en los frascos, y se pone al fuego. Una vez que empieza á hervir el agua, se mantiene la ebullición durante cuarenta y cinco minutos. Pasado este tiempo, se destapa la marmita y se saca el portabotellas, teniendo cuidado de no tocar á los obturadores y dejando enfriar lentamente el Kquido. A medida que se enfrían los frascos, se deprime la superficie del obturador, con lo cual queda perfectamente cerrado, y cuando se quiere utilizar se entibia la leche sumergiendo el frasco en LAVADO DE LAS MANOS BUEN PROCEDIMIENTO MAL PROCEO MIENTO reúnen muchas criaturas, lográndose atajar el mal. Es urgente acudir con la medicación apropiada desde los primeros momentos, y de esta suerte se evitan la mayor parte de las complicaciones.