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ABC. LUNES 26 DE ABRIL DE 9O9. EDjglON i. a PAG. 6, Fueron sus primeras palabras de gratitud para la Corporación por el honor que le había dispensado llamándole á su seno, y después dedicó un cumplido elogio á su predecesor, el marqués de la Vega de Armijo. Cumplidos muy galanamente estos deberes, entró en el tema de su discurso, referente á los libros españoles relacionados con las historias de los pueblos del antiguo reino de Sevilla. L, a labor del nuevo académico fue en verdad una elocuente prueba de su erudición, y bien quedó demostrado que el duque de T Serclaes conoce perfectamente la valiosa colección de monografías locales que ha logrado reunir en treinta años de inteligente trabajo I, as innumerables monografías locales sevillanas de los siglos xvi, xvir y xvm que elilustre procer posee le suministraron abundante materia para el desarrollo de su disertación. Ivas obras del maestro Pedro de Medina, el Bachiller X, uis de Peraza, Alonso de Morgalo, Argote de Molina, Jerónimo Collado, Pablo Espinosa de los Monteros, Rodrigo Caro, Juan de Mallara, Ortiz de Zúñiga, Solís y tantos otros escritores sugiriéronle acertados juicios y elocuentes comentarios. El discurso del duque de T Serclaes, que fue muy aplaudido, terminó con los siguientes párrafos: El cariño por las cosas de la tierra en que se ha nacido, ó en que se han puesto las más tiernas afecciones. no amengua, antes engrandece, el amor á la nación, madre común de que todos deben sentirse orgullosos, y así, tan digno de la admiración y del respeto se hace el hombre que emplea su pluma en cantar la patria como el que, reduciéndose á más limitado escenario, labora asidua y honradamente por transmitís á la posteridad ó por mostrar á sus coetáneos las grandezas de una localidad sola, que al fin no es más que una parte de la patria. L, a antigua Híspalis, que lleva en su escudo un lema de fidelidad, puede con orgullo ofrecer una de las más ricas bibliografías históricas, y si otras poblaciones xon justicia se envanecen de poseer ilustres autores que relataron sus hechos memorables, Sevilla figura en este punto dignamente junto á sus hermanas; que tal debiera ser, tratándose de tierra tan fecunda eu grandes sucesos, en hijos ilustres y de tan indiscutible importancia en el total de la vida de la nación. -El discurso de contestación del Sr. Fernández de Béthencourt fue un modelo de disertaciones académicas Escrito en una elevación de miras extraordinaria; salpicado de donaires y amenidades, redactado en un estilo castizo, puro, terso, y leído magistralrnente, faé digna obra de quien sabe compartir los deberes soaiales en los más altos círculos con la labor eficaz del literato y del historiador, y produce entre niuehas obras el monumental por sí sola capaz de acreditar el sabio empleo dado á una existencia. Sería tarea inútil el tratar de hacer un extracto de este discurso, que seguramente seiá muy leído y comentado, y EOS apena el presentarlo fragmentariamente; pero no resistimos á la tentación de reproducir alguno de sus párrafos. Refiriéndose al duque de T Serclaes, decia: El amor de la patria ha producido en él, lógicamente, el amor de la historia; porque los amantes de la patria, de sobra se comprende, somos como todos los amantes: ávidos de conocer el pasado de lo que ha conquistado nuestro amor en todos sus detalles y momentos, quisiéramos que no hubiese el más mínimo secreto escondido para nosotros, que todos los instantes anteriores al de nuestro conocimiento nos perteneciesen por entero, que nada, en fin, por nimio é inAnuario genealógico de la nobleza española, obra DE CAMPO significante que parezca, se nos reserve r 1 os Sres. Maura y Dato pasaron el día de ayer en L, a Flamenca (Aranjuez) y regresaron á Madrid á las ocho de la noche. También los Sres. Moret y Gasset pasaron el día fuera de la corte. EL REGLAMENTO DEL CONGRESO E l sábado se leyó en el Congreso la parte del dictamen de la Comisión de reforjara del reglamento que se refiere á actas y suplicatorios. En una de las- próximas sesiones se dará cuenta de la parte del dictamen que se refiere á las atribuciones del presidente. REUNIÓN. 1 os Sres. Galdós, Giner de los Ríos y Cer vera se reunieron ayer tarde para cambiar impresiones acerca de la actitud que deben adoptar en la discusión del dictamen de la Comisión de Peticiones. El Sr. Cervera manifestó á sus compañeros que había examinado el expediente, que se proponía seguir su estudio en la mañana de hoy y que deseaba consumir un turno- ontra la. totalidad del djctamen. Quedó convenido que los Sres. Cervera y Nougués consuman dos turnos en este debate. EL SR. URZAJZ T anibiéii el Sr. Urzáiz examinó ayer el ex 1 pedieute de la escuadra. Parece que el ex ministro de Hacienda consumirá el tercer turno contra el dictamen de la Comisión de Peticiones. ESTUDIANDO EL EXPEDIENTE Hasta ahora no pasan de diez los: diputados que han estudiado eí expediente de la escuadra. EN LA ACADEMIA DE LA HISTORIA DECEPCIÓN DEL DUQUE r F T S F K O I A c u a t r o meses DE T SERCLAns ce i e bró solemne sesión la docta Academia de la Historia para dar posesión de su plaza de número á D. Pedro de Novo y Colson. Ayer, en un acto análogo, traspasó los umbrales de la ilustre Corporación el Excmo. Sr. D. Juan Pérez de Guzmán y Pérez de Boza, duque de T Serclaes. En ambos casos llevó dignamente la voz de la Academia D. Francisco Fernández de Béthencourt. Ciertamente que es caso raro el que llegue á las más altas mansiones de la Ciencia, de la Historia ó del Arte quien por nacimiento pudo dedicar su existencia á frivolas tareas; pero es más raro aún el caso que ayer se daba en el ilustre procer recipiendario: el merecer el alto galardón que se le concedía, y así lo señaló oportunamente el Sr. Bethencourt en su contestación, cuando decía, con el clásico francés, que el duque de T Serclaes había llegado á. la Academia Et pardroit de naissance etpar droit di eon- No hace aún se nos vele. Así, exigentes como vulgares enamorados, consentidme la paradoja, así queremos nosotros á la patria, y así la quiso siempre el señor duque de T Serclaes Y añadía más adelante: Pues ese mismo amor apasionado ae la patria española, que ha hecho tan entendi- i do y tan afortunado bibliófilo y coleccionista tan benemérito al heredero de los Guz manes, lo hizo también Mecenas espléndido y liberal en su nobilísimo deseo de que no dejaran de ver la luz obras preeiosas janiás publicadas y que habrían de coatribuir con su mayor conocimiento al mejor lustre de las glorias hispanas. No ha sido sólo rebuscar lo escondido, reunir lo disperso. conser var lo que estaba próximo á definitiva des aparición, sino que él ha completado esta buena obra publicando más de una vez ÍQ inédito y propagando frecu ea teniente lo if norado. Un tema interesaute y delicado, el de la misión de los privilegiados de la fortuna, trató el Sr. Béthencourt con honrada y plausible sinceridad, si bien con su exquisita cor tesanía, inspirándole las siguientes frases: Ivos deportes bárbaros- -hablando siempre en la acepción clásica y á la grave manera del romano- -ponen en fuga inexplicable á las letras castizas, aristocráticas y civilizadoras; expulsadas á mano airada de las residencias señoriles, ellas vagan desorientadas por calles- y por plazas, ó buscan para su dignidad herida el retiro seguro de estos nobles lugares, en cierta manera sagrados; los salones distraídos casi no Ha- man á las puertas de las Academias y de los Ateneos, contra lo que nos cuenta de sus tiempos el buen marqués de Molíns: la frivolidad y la fuerza material se estrechan en consorcio nefando, Incapaz de producir nada grande; los nombres históricos lucen en otras listas y brillan en otros lugares; las coronas heráldicas no quieren realzarse con los adornos del mirto y del laurel simbólii eos. E- l divorcio fuera completo y absoluto si no quedara siempre algún espíritu levantado para que la vieja tradición, aunque arrastrándose lánguidamente, perdure todavía; y entre esos nombres doblemente preclaros viene á inscribirse ahora el de este representante de los Guzmanes, coa tantísimo placer mío como aplauso y contentamiento de todos vosotros. Muchos aplausos escuchó el disertante, y una vez impuesta Ja medalla de académico al duque de T Serclaes, ambos recibieroa muchas felicitaciones, y entre ellas las de la infanta doña Paz y la princesa Pilar de BaV viera. BANQUETE AL GENERAL TOVAR p n el restaurant I, a, Huerta se celebró ayer tarde el banquete organizado para festejar el reciente ascenso del general de di- visión D. Antonio Tovar, uno de los jefes más prestigiosos de nuestro Ejército y uno de los hombres que han sabido captarse coa su caballerosidad y con su trato más since- ras simpatías, tanto entre el elemento mili- tar como entre el civil A la fiesta de ayer asistieron 550 comen sales En la mesa presidencial, cuyo puesto de honor ocupaba el festejado, tomaron además asiento el duque de Tamaines, el cate- 1 drático Sr. Garcini, los generales Huertas; Madariaga, San Martín, Pintos, Bueno, 1 Orozco, Aguilera, Izquierdo, Molíns, López Herrero, Carbó, Moragas, Valiarino, Alleti- 5 desalazar, conde de Vistaflorida y Zancada. L, a lista de adhesiones fue numerosísima, y entre ellas figuraban las de personalidades muy prestigiosas. El coronel Sr. Páez Jaramillo, uno de los organizadores de lg L, a ceremonia fue solemnísima. A las tres y media de la tarde se hallaba rebosante de ¡un público distinguidísimo (en el que prelominaban damas elegantes de nuestra aristocracia) el amplio salón de actos de la Ixadeniia. L, a infanta doña Paz y su hija la gentil princesita Pilar de Baviera, que fuefon recibidas con los honores debidos á su pevada estirpe, realzaron con su presencia la ceremonia. Ocupaban la mesa, presidencial el padre Fita, D. Alejandro Pidal y los Sres. Fernández y González, Béthencourt, que vestía uniforme de gentilhombre del Rey, y Catalina, y en estrados, rauehos académicos, Y comenzó el acto dando lectura á su discurso el duque de T Serclaes que vestía uniforme de raaestrante. de Sevilla,