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A B C DOMINGO a 5 DE ABRIL DE 1909, EDICIÓN 1 PAG- 8. Carrera; á uno de ellos, que es italiano, lo dejó escabullirse la Policía por temor á una reclamación, al notar su acento extranjero, y al otro, el Sr. Sicilia, lo llevó á la Comisaría porque sí, y de allí hubiera pasado á la cárcel á no intervenir en su favor un dipu tado ministerial que atestiguó su inculpabilidad. Pregunta al ministro cuál es la materia delictiva por la cual han sido encarcelados tantos ciudadanos, sin parar en edad, conlición ni clase. Censura la ductilidad de la administración de justicia, donde se ha dado el triste espectáculo de que unos jueces se presten á calificar ochenta y tantos delitos en una noche. Con tal motivo recuerda cómo en el país no Se olvidó en muchos años la noche de San Daniel en relación con la Guardia civil, y cree que de la conducta de los funcionarios judiciales ahora quedará honda huella en el espíritu público. Termina advirtiendo los peligros de seguir el Gobierno por tales caminos, y recuerda cómo el Sr. Sol y Ortega, de quien el Sr. Maura dijo aquí que estaba solo, detnostró luego que estaba acompañado. El ministro de la GOBERNACIÓN insiste en que el Gobierno ha procedido dentro de su deber y de los preceptos legales. Si los que se detenían ó paseaban en Jos dirededores del Congreso estaban en e oíritu con los que censuran la gestión det Gobierno, ¿cómo decir que no había manifestación y que sólo se trataba de curiosos? Relata el ministro lo ocurrido según lo que él ha visto y la versión que por el inspector general y comisarios de la Policía le aa sido comunicada. Desmiente que se haya cometido atropellos en las Comisarías. Cuanto se refiere á los Juzgados, nada sabe, porque ello nompete al ministro de Gracia y Justicia. El Gobierno entiende que las medidas adoptadas se han ajustado á las circunstancias, y dentro de un temperamento de ener gía compatible con la prudíracia ha obrado tomo en caso análogo hubiese hecho todo Gobierno. Esto no lo puede reprochar ningún hombre de orden. El ministro se felicita de que se haya restablecido el orden sin daño de nadie. El Sr. DAVINA interrumpe: Pero ¿cuántos muertos y heridos ha habido en la fuerza pública? ¿Dónde ha estado el motín? Continúa el ministro justificando el procedimiento puesto en práctica, que ha sido lo más prudente y suave posible dentro del deber y el imperio de la ley. El Sr. DAVINA: En nombre de los cien detenidos y encarcelados sin motivo que se conozca, doy las gracias á S. S. por tanta prudencia. El Gobierno, que autorizó manifestaciones lícitas, no tolerará las punibles, reprimiéndolas y ahogándolas por todos los medios. Cuando los ciudadanos caen por su voluntad en las redes del Código, no hay sino dejar que se haga justicia. El Sr. RODRIGAÑEZ, al rectificar, píete para la sesión del lunes envíe al Senado el ministro de la Gobernación una relación de ios detenidos y causas de la detención, y otra de los procesados y por qué. Con ello á la vista demostrará á la Cámara que la autoridad y sus agentes han procedido con arbitrariedad, porque ni ha habido alteración del orden ni nada justifica los atropellos lamentados. Por su parte, promete el ministro de la GOBERNACIÓN remitir los aue á él respecten. El Sr. DAVINA ruega á la presidencia le reserve la palabra para el lunes. f? N EL CONGRESO También fue ayer tratado este asunto en la Cámara popular. m ministro de la GOBERNACIÓN dice que va S. hacer algunas aclaraciones sobre el debate ayer suscitado. I ee una carta del director del Banco Hispano- Aniericano, en la que éste niega en absoluto exactitud á las manifestaciones que ayer le atribuyó el Sr. Moróte. l, ee otro documento autorizado, del cual resulta que no era ciego el detenido D. I ucas Fernández Moral, persona que sólo es corto de vista. Con testimonios oficiales asevera que el detenido Sr. Arnáiz sufrió un ataque epiléptico, por efecto del que cayó en el suelo y se causó una herida en la cabeza de la cual fue curado. Asegura que los individuos puestos en libertad no eran randas, y que los Sres. Catena y Moyrón fueron en coche al Juzgado de guardia. Igualmente lee comunicaciones oficiales en las que se hace constar que las personas que fueron conducidas al Juzgado de guardia la tarde del jueves iban sueltas, entre guardias, no con los brazos atados. Dice que en la Comisaría del Congreso ño se negó agua á nadie, y que en el patio hay una fuente, eu la que bebieron cuantos quisieron. Declara que hace todas estas declaraciones, no por molestar á nadie, sino por restablecer la verdad de los hechos una vez comprobados. El ministro de GRACIA Y JUSTICIA, por su parte, dice que ha dado órdenes de que en la cárcel y en el Juzgado de guardia se ponga en buenas condiciones á los deteni dos. Defiende á los jueces contra los cuales se pronunciaron ayer en el Congreso duros calificativos. El Sr. MORÓTE afirma que no se refería en sus asertos de ayer al director del Banco Hispano Americano, sino á los empleados de dicho Banco que fueron detenidos. Respecto del individuo que fue detenido siendo ciego, dice que lo afirmó porque así consta en el registro de la cárcel. Se congratula de que se hayan reparado los errores que se cometieron. (Se promueve un vivo incidente entre el orador y los carlistas porque éstos le dicen que se ha equivocado, por improvisar, y debe declararlo. Asegura que ayer vio en la plaza- de las Salesas una cuerda de detenidos atados codo con codo, y que lo vio también D. César de la Mora. El Sr. MORA (D. César) Eso no es exacto. El Sr. MORÓTE: ¿No los vio S. S. El Sr. MORA: No los había. En la mayoría: ¡Ah. ¡Ah! El Sr. MORÓTE: t o s había antes. El Sr. AZZATI: I JS había antes. El Sr. MORA: Entonces ¿por qué se in voca mi testimonio? (Bien, en la mayoría. El Sr. MORÓTE: Si es necesario acudiré á otros testigos. Un periodista es quien vi... (Varios diputados de la mayoría se ríen y pronuncian en voz baja palabras que no se oyen. El Sr. MORÓTE: ¿Qué son esos rumores. 3 ¿No es un periodista tan hombre de honor como cualquiera de SS. SS. (Bien en algunos escaños. El Sr. Maura hace signos á los diputados de la mayoría que se alborotan. El Sr. MORÓTE: Sí, tiene tanto ó más honor que cualquiera de SS. SS. (Bien, en parte de la Cámara y en la tribuna de la Prensa. El señor PRESIDENTE: No diga su señoría eso, porque es agraviar á la Cámara. Orden en la tribuna de la Prensa. El Sr. MORÓTE: Contesto á las interrupciones y á las actitudes. El señor PRESIDENTE: Exacto. El Sr. NOUGUES repite las denuncias que ayer hizo. EISr. GINER DE I OS RÍOS: Entre el I testimonio de empleados de Polieía qu arriesgan su plaza y la palabra de un diputado, no debe S. S. dudar un momento. 1 3 que ayer dije de que al detenido Martín García se le ató tan fuertemente los brazos, es verdad. Véalo el ministro de la Gobernación v verá cómo tiene los brazos inflamados Yo aseguré lo que era verdad porque los mismos guardias de Seguridad y los empleados de la cárcel me dijeron que los detenidos iban atados. Reconozco que desde ayer se ha modificado la actitud de los agentes, y lo digo en honor del Gobierno. Respecto del juez á quien ayer acusé, repito que por falta de piedad, por sus sentimientos de inhumanidad, no tiene conciencia ni decoro, no es digno de ejercer el cargo. (Bien, en las minorías. El ministro de GRACIA Y JUSTICIA ofrece depurar las responsabilidades á que hubiera lugar. El Sr. GINER DE LOS RÍOS rectifica, pidiendo al Gobierno que adopte las medí- 1 das necesarias para evitar que se repitan hechos tan lamentables. El Sr. CERVERA pregunta al ministro de la Gobernación si es de la Policía nueva el marqués de Cubas El señor PRESIDENTE: Su señoría se refiere á un senador. El Sr. CERVERA: Yo me refiero á quien por denuncia suya hizo conducir á dos soldados marinos á la Comisaría por hablar mal del Gobierno, t o s militares deben ir á su prisión especial. El ministro de la GOBERNACIÓN: No conozco ese hecho, pero estoy conforme en que los militares deben ir á las prisiones de San Francisco. El Sr. GAR AY manifiesta que ha preguntado en las Comisarias, y en ninguna de ellas se ha detenido á dos marinos. El Sr. MORÓTE asegura que el incidente en que intervino el marqués de Cubas fue porque pidió á un agente de Policía que protegiese á dos señoras contra la actitud de ciertos individuos. El Sr. BENITEZ DE LUGO lee una tarjeta del padre del detenido que pidió agua en la Comisaría y se la. negaron, diciendo los policías que de dársela á él se la tendrían que dar á todos. t o s ministros de la GOBERNACIÓN y GRACIA Y JUSTICIA ofrecen enterarse y castigar con energía á los autores del hecho si se comprueba. El Sr. BURELL: ¿Tiene conocimiento el ministro de Gracia y Justicia de la calificación del auto que ha puesto el juez Sr. Cores á los mandamientos de prisión de los detenidos el miércoles ó el jueves? El ministro de GRACIA Y JUSTICIA: No lo conozco. El Sr. BÜREEL: El mimscro de la Gobernación creo que dijo que por delitos de sedición. El ministro de Ja GOBERNACIÓN: Yo no he dicho tal cosa. El Sr. BUREtt: De manera que á los tres días de detenidos, el Gobierno nojsabe la determinación de los Tribunales ordinarios. Conviene que conste y que lo juzgue la opinión pública. Afirma que con los detenidos se ha co metido grandes enormidades y se les ha tenido hacinados en condiciones vergonzosas en un patio mezquino de la Comisaría del distrito del Congreso, Eee una lista de los detenidos, muchos de los cuales sólo tienen catorce, diez y seis y diez y ocho años. Afirma que gracias al debate promovido ayer por el Sr. Canalejas las autoridades gubernativas y judiciales han dukificado su actitud. t e e párrafos de una información de La Correspondencia para deducir que hasta la I Prensa más benévola con el Gobierno ha 111 IHIBIHIiraiiniTiii innniínniinmiiinm Ti