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A B C! SÁBADO 24 DE ABJUL DE 1909. EDICIÓN 1 PAG. 6 Hallábase Sste acompañado d e cuatro amigos, alguno de ellos compañero del Crier- po, y se mostraba perfectamente tranquilo. Manifestóse el Sr. Matías cortés y come- dido, excusando al principio toda respuesta. Me considero- -dijo- -atado de pies y manos en estos momentos nara poder documentar mi denuncia. Así se lo he manifestado al presidente del Congreso cuando se ha servido interrogarme. En tanto que yo permanezca encareelado me conceptúo moralmente incapacitado para justificar mi denuncia. Insistió en el tema nuestro compañero, y á sus reiteradas preguntas respecto á la declaración que hubiese prestado en la Cámara, dijo el Sr. Macías: 1,0 que he manifestado se ha de hacer público en la sesión, puesto que, según me ha dicho el presidente, figura la diligencia en el orden del día; de modo que me remito á la referencia que ha de hacer el Sr. Dato. Insinuamos, como reflejo de un rumor, de upa suposición, la idea de si en su resolución habían influido consejos, indicaciones. Protestó vivamente el Sr. Macías. Nada hay de eso- -exclamó. -Mi acto es persona! y yo recabo, ya lo he dicho, para mí solo el fracaso ó el éxito. Respecto al fondo del asunto mostróse reservado. Yo- -declaró- -ya he marcado el camino. I OS diputados obrarán conforme juzguen en conciencia. A su disposición tienen el expediente, y yo ya he señalado los puntos en que puede hallarse la materia delictiva. Tal dijo, casi literalmente, el Sr. Macla Estas fueron sus manifestaciones, y casi podemos añadir que fueron las nicas, pues al recibir la visita de otros reporten mostróse todavía menos expansivo. El Sr. Macías recibió ayer muchas visitas, entre ellas la de algunos diputados de la extrema oposición. f? N EL CONGRESO En el orden del día continuó ayer el debate sobre la denuncia. El señor presidente del CONGRESO manifiesta que, recogiendo palabras ayer pronunciadas con exquisita delicadeza por el presidente del Consejo, y de acuerdo también con el espíritu de la enmienda del señor Moret, ha realizado esta mañana una gestión. No entraré en el fondo del asunto, pero si diré lo que he hecho, usando de vuestra amable confianza, para resolver el dictamen de la Comisión de Peticiones. Se trataba de facilitar los trámites para investigar la denuncia del Sr. Macías, pero esto no implicaba el que se hubiese reconocido ninguna culpabilidad, porque para eso mandan vuestras leyes que sean siete diputados los que acusen, y votada la acusación, se haga ésta ante el Senado. Esta mañana- rogué al ministro de Marina que diese las órdenes oportunas para qae viniese á esta Cámara el teniente auditor Sr. Macías y en presencia de dos dignos secretarios, en mi despacho, le invité á que indicase las pruebas que tenía para su denuncia. El documento que se va á leer os explicará lo sucedido. (El secretario marqués de Santa Cruz lee un documento que da cuenta de su gestión. ApJáudenlo cuatro republicanos. El Sr. PRESIDENTE: Esa ha sido mi gestión; si no os parece bien, ante vuestro fallo inclino la cabeza. (Aplausos en la mayoría. El Sr. MORET felicita al presidente de la Cámara por su gestión y se reserva su opinión para no prejuzgar el estado de la persona que está detenida por este asunto. Sostiene su enmienda y dice que pedirá sobre ella votación nominal. El presidente del CONSEJO DE MINISTROS: Recordará el Congreso el debate ayer sostenido, y no he de volver sobre él. Los diputados y las personas que prestan atención á este asunto comprenderán que yo me encuentro en la siguiente situación: por delicadeza y por propio interés he de facilitar cuanto más mejor para esclarecer esta cuestión; pero no puedo abdicar de mis derechos para que se proceda con arreglo á la legalidad reglamentaria. Yo creo que el ST. Moret se olvida del estado del asunto, de la situación del Congreso y de nuestro deber ineludible en esta materia. El Congreso, en ningún caso, no puede pasar de ser el fiscal; esto es elemental, y creo que nadie me lo negará. Nos podéis acusar colectivamente para que nos juzgúela otra Cámara, Eso dicela Constitución. Esa denuncia dice que la prueba de la prevaricación está en el expediente. Pero si hay algo faera del expediente digno de acusación, ¿no sois vosotros los representantes de la opinión? Porque ¿qué más iba á lograr una comisión parlamentaria que lo que ha obtenido el presidente? Yo ayer dije que no había inconveniente en que oyéramos al señor Macías. El Sr. iner de los Ríos dijo que estaba incomunicado. No lo ha estado; no lo está. El Sr. Macías recibe las visitas de las personas que quiera ver, y es público que ayer celebró una larga conferencia con el ex ministro de Marina Sr. Concas. Y le vieron también diputados y periodistas que él quiso recibir. Pero es que hay quien cree que un militar en activo, prestando servicio en el ministerio de Marina, puede acusar á su jefe, al ministro, y diga de él que es delincuente, no en su denuncia, sino en conversaciones y en otros actos polítisos. El Sr. NOU 8- U 35 S: ¿Y si es exacto? El presidente del CONSEJO: No trato de convenceros á tos que habéis formado ya prejuicio; me dirijo á la Cámara toáa, y no será pretensión decir que á España entera, y digo: No vale confundir dos cuestiones: la denuncia, de la qae nos ocupamos aquí, y el ejercicio de la jurisdisción de la Marina; porque el que desconozca esto niega la esencia del espíritu militar, la base de todo ejército: la disciplina. (Aplausos en Ja mayoría. El Sr. MORET: El reglamento no ha podido prever este caso. Denunciado el hecho, la averiguación es lo esencial para S S. y para todos nosotros. Desde el momento en que el Presidente ha hecho uso de una iniciativa que no consta en el reglamento, ¿por qué no aeeütar su indicación? E 1 presidente del Consejo nos dice: acusad. Pero ¿cómo vamos á acusar sin indagar? (Bien, en las minorías. Si nosotros hiciéramos nina acusación, si luego no la aceptaba la mayoría, que seguramente no la aceptaría, ¿ea qué situación nos quedaríamos Jas oposiciones en frente del Gobierno? ¿Oíales serian entonces nuestras relaciones? Yo creo que en la situación del Sr. Macías me faltaría tiempo para tratar de demostrar mis afirmaciones; pero como creo que el Sr. Macías está dispuesto á hablar ante el Congreso, no Jiay que creer que se niegue á nacerlo ante una Comisión parlamentaria. Termina diciendo que si su proposición es desechada, queda integra sobxs el presidente del Consejo la responsabilidad- de encontrar otro medio que solucione síe asunto. -El señor presidente del CONSEJO DE MINISTROS: Seguimos olvidando de lo que se trata. Aquí 110 hay más que una acusación áe que en un expediente, que está aquí, un ministro ha resuelto á sabiendas injustamente. ¿Se me puede obligar á. otra cosa que á traer aquí ese expediente para que todos y cada uno de los diputados puedan comprobar por sí mismos la exactitud de la denuncia? (Aprobación en la mayoría. I5 ero fuera del expediente, ¿no es extraño que personas que nos conocen hace tantos años y saben nuestra manera de gobernarnecesiten tantas averiguaciones y estén llenos de tantas suspicacias? E 1 caso presente no es el de instruir el proceso, sino el de poner la firma para la acusación. Todos tenéis de nosotros noticias suficientes. (Aplausos en la mayoría. El Sr. MORET: Estas cosas no pueden resolverse con entusiasmos que se desvanecen. Yo no dudo de la pureza de- vosotros; pero ahí hay una acusación, y detrás de ella muchísima gente. Y estas cosas deben de resolverse aquí en el salón con luz v taauígrafos. El señor presidente del CONSEJO DE MINISTROS insiste una vez más en que la proposición del Sr. Moret es contraria al re glamento. El Sr. URZAIZ: ¿Pero qué régimen, es este tan enclenque para que una sola persona pueda armar la marimorena que aquí se ha armado? En este asunto no hay más que confesión y contradicciones. Contradicción en la enmienda del Sr. Moret. Contradicción entre las palabras del ministro ds Marina segándose á traer determinados doczzaentos, y el acto del Sr. Maura, al día siguiente, acordando que todos los documento. 0, secretos, y no secretos, fuesen traídos aqv. í. En un intervalo de veinticuatro horas cambia de opinión el Sr. Maura y cambia de opinión el Sr. Moret. Hace tres días que estamos en plena cuestión de orden público. Y hay razón para ello porque un ciudadano haga una denuncia? Acusaciones muchísimo más graves se han dicho y se han escrito y nunca nan temblado las esferas, Si el Sr. Macías hubiera pedido la absoluta antes de formular su denuncia, su situación sería otra. De todos modos, la situación del Sr. Macías no corresponde determinarla al Parlamento, sino á la iurisdícción de Marina. Yo creo que el G bíerno no debe recoger esto, porque si cada vez que á un ciudadano se le ocurre- formular una denuncia va á sisceder lo mismo, ¿adonde iremos á parar? Mientras siete dipatados no recojan y hagan suya esa denuncia, nada oodemos hacer nosotros, Yono votaré la enmienda ni el dictamen, El PRESIDENTE: Se va á preguntar al Congreso si se toma en consideración la enmienda del Sr. Moret. El Sr. MORET Voy á disculpar mi torpeza, pero á no admitir el palmetazo de contradicción. Indiqué un procedimiento qa me pareció el más sencillo. Por lo demás, ya sé que no tengo el espíritu de continuidad del Sr. Urzáiz. Puesta la enmienda á votación, las minorías piden que sea nominal. No se toma en consideración por 114 votos contra 48. Se suspende el debate y se levanta la sesión. C QMENTARiOS Los comentarios fueron muehos. l, a lectura del acta con las manifestaciones del Sr. Hacías ante 1 presidente de la Cámara produjo general decepción. I a aplaudieron algunos republicanos en el salón de sesiones. 35 a los pasillos se lamentó que el deuoii ciante requiera su libertad para ampliarlos detalles de su acusación, porque siendo su prisión independiente de la acusación, dedúcese que ni aun formalizada y tramitada aquélla ante el Senado aportaría el Sr. Macías los. dato -qtte- él pueda poseer.