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ABC. SÁBADO 14 DE ABRIL DE 1909. E U I H U Í N 1 PAG. 4. esperar; los nubarrones se disiparán y lo razonable y lo justo lucirá á los ojos de todos. Como el tiempo pasaba, iban llegando TTembló la tierra, tembló la política. Todamás diputados. Todos charlaban tranquila vía no hemos echado el temblor del y reposadamente; nadie advertía en la casa cuerpo. Ni que decir tiene que la loca de la ambiente de batalla. Circulaba la noticia de casa esto es, la fantasía popular, hizo de que el Sr. Macías había estado por la maña- las sayas. Palacios hundidos, edificios agriena en el Congreso, ante el expediente, con tados, incendios, tierras corridas... ¡la mar su juez y con el presidente de la Cámara. de cosas! Eso sí, media hora más tarde del- -Pero no ha querido declarar- -se añadía. movimiento sísmico, todo el mundo tan- ¿Por qué motivo? campante. I os paseos, concurridísimos; las- -Dice que su prisión es una coacsión. Yo calles, con su animación de siempre. Aquí no no entiendo esto. I as pruebas de lo que había pasado nada. Sin embargo, todo el afirma ¿están en el expediente? ¿No le faci- mundo se dedicaba á explicar el fenómeno litan al denunciante el expediente? ¿Qué tal como le había observado. Acaso los que temor ni escrúpulos ha de sentir en seña ar más detalles den sean los que no le advirtielas pruebas? ron. Tampoco sería extraño que se atribuya Ha comenzado la sesión y el Sr. Canale- á un martingala de I a Cierva para distraer jas ha pronunciado un sentido discurso. Se la atención pública de los debates parlamenquejaba amargamente el jefe demócrata de rios de estos días. que el ministro de la Gobernación hubiera I S otros terremotos, los políticos, dieron dieho alguna frase referente á su persona. también macho que hablaré n el Senado Aun había poca animación en el salón de no hizo más que iniciarse; pero así como sesiones. He salido á los pasillos y he esta- muchas gentes invocan á Santa Bárbara en do paseando un rato. De cuando en cuando casos tales, el Senado invocó á San Pedro, oía lejanos campanillazos. y, ¡mano de santo! se acabó todo en un pe- ¿Qaé pasa? -le preguntaba á alguien riquete. que salía del salón de sesiones. En el Congreso el fenómeno fue más rui- -Nada, que está hablando Moróte sobre doso, y realmente hubo quebrantos: la Polas detenciones de estos días. licía, por ejemplo, resaltó perniquebrada. Había una profunda tranquilidad en las Algo más quedó por allí en mal estado. Prodependencias de la casa. Dos ó tres señores dujo sorpresa la noticia de que había ido á escribían en los escritorios; otros estaban la casa el Sr. Macías. ¡Tan pronto... arrellanados en los divanes del salón de conDespués de la sesión hubo desfile más paferencias y charlaban plácidamente. Un ami- cífico que en las tardes anteriores. No quiego me llama y me dice bajando la voz que re esto decir que faltasen carreras, alarma Concas ha estado á visitar á Macías. y hasta detenciones; pero la verdad es que- -De todo lo que ha ocurrido hasta ahora hubo menos gente y menos Policía. El temen este asunto- -añade- -esto es lo que en- blor de tierra fue un eficacísimo disolvente. cuentro más grave. Fíjese usted en la graLos demás asuntos del día, una sesión de vedad de la cosa: se trata de un general vi- Ayuntamiento un poco sísmica también con sitando por deferencia en su prisión á otro motivo de haberse enarenado las calles á militar procesado por actos contra la dis- costa del Excelentísimo y de seguir sin ciplina. ¿No es esto inaudito? Cuantos ama enarenar los líos electorales. mos con amor sincero el Ejército, ¿podremos De Tribunales, la vista en el Supremo de nunca concebirlo sin un recto, estricto, in- una causa seguida á tres angelitos que hicieflexible, inexorable espíritu de disciplina? ron forjar un cuchillo enorme, con el c al He vuelto al salón de sesiones y he pene- dieron diez y nueve- puñaladas á un inái- trado en el momento en que gritaban furio- viduc samente los diputados republicanos y muPocos sucesos, tiempo espléndido, y por chos liberales. I,o s gritos y las protestas se la noche ningún terremoto teatral han ido calmando y ha dado comienzo el debate sobre el asunto del día. Antes habla el Sr. Dato y explica la diligencia llevada á cabo por la mañana. Después un secretario lee un documento, firmado por el Sr. Map L EXCESO F i é ana mala taráe la de cías, en que se dice que este señor se ha ne ayer para el Gobierno. Segado á declarar. Tres ó cuatro diputados republicanos aplauden al acabarse la lectura; ría pecar de parcialidad decir otra cosa. El debate que se desarrolló en el Congreso sirotros se ríen en otros lados de la Cámara. Se entra en el debate. Hablan los señores vió para demostrar que la Policía ha comeMaura y Moret. El jefe liberal no se explica tido excesos que hay que reparar y que, sola negativa del Sr. Macías á declarar. A mí bre todo, hay que evitar para lo futuro. Se en su lugar- -dice- -me hubiera faltado tiem- hizo ver asimismo que- no existe elr Madrid po para hacerlo, mucho más estando asisti- sitio apropiado para los detenidos que se do del secretario que en la Cámara repre- entrega á la justicia, no siempre culpasenta á las oposiciones A las siete y media bles, pero que, aun siéndolo, deben disfrutermina la sesión y nos encontramos lo mis- tar de consideraciones que todo el mundo Y adviértase que es ahora, mo que el día anterior. No hay siete diputa- merece. áe los detenidos y el carácter por el número polídos que acusen. Iyas pruebas están en el ex- tico del origen de la detención, cuando se pediente; nadie quiere examinar el expe- han hecho ostensibles esas deficiencias. diente. ¡Cuántos infelices habrán sufrido los horro- -Aquí á lo que se tira- -me dice un ami- res de esos calabozos y de esas desconsidego- -es á pasar el tiempo y á derribar á raciones aue aver se enumeraron en el ConMaura. Después de este episodio vendrá greso! otro. El debate iniciado sobre orden público Fue mala jornada, decimos, no porque se va ya ganando terreno sobre el otro. -Yo creo- -le he replicado- -que en Espa- demostrase que las medidas adoptadas por ña no se pueden tener las Cortes abiertas el Gobierno estos días sean reprobables, no, tanto tiemgo como las tiene el partido con- pues mantener la tranquilidad pública es servador. El mal arranca de ahí. No hay en deber ineludible de todo Gobierno serio, y nuestro país- -he resumido- -ambiente bas- evitar que la tranquilidad de un pue 1 lo esté tante de cultura y de educación cívica para á merced de- unos cuantos locos ó perturbaeso. Además, aquí hay muchos políticos á dores de oficio es saladable medida que la quienes parece demasiado duro, insoporta- opinión sensata ha de aplaudir, sino porble, el estar má 4 s. ¿oaañas srjja oposición. que los cargos concretos que se formularon no hallaron rectificación, y quedó en pie la Esto es todos creencia general de que la Policía ha comeAZORIN tido censuí 2 hl s? excesos que nadie puede Pero ¿es posible- -pensaba yo- -que exisan todavía estas ideas respecto de España? ¿Cómo gentes emitas pueden creer que nuestra nación es un país de excepción, donde las autoridades cometen toda clase de atropellos? ¿Qué idea es esta que en toda Europa se tiene de nuestros Gobiernos? Si las Embajadas, las legaciones y los Consulados que el país paga no han servido para borrar estas creencias arraigadas ea el extranjero, ¿para qué han servido entonses? ÍQué han hecho para que aun continúen las. gentes pensando que España es una especie áe República venezolana? Vo les digo á estos excelentes judíos que buntinúan llamándose españoles, que hablan tte España como de una patria lejana é imposible, que cuidan de transmitirse el idioma de padres á hijos, y que viven atentos á todo lo que en España ocurre; yo les digo hue nadie puede impedirlos hacer esa visija que tanto ansian, que á España pueden Ir los judíos, de la misma manera que van tos protestantes, puesto que para nosotros, católieos, tan judíos sontos unos como los otros- ¡Yo no me quiero morir sin ver España! -exclama suspirando el Sr. Heiffi. ¡Yo quisiera harcer un viaje para ver Sevilla! -me dice el Sr. Míchael Amar, otro ludio español entusiasta y simpático. Y la señorita Edith Hass, una húngara interesantísima, rubia como el oro y linda como un amor, palmotea alegremente y dice á su papá, el doctor Sigfrido Hass: Papá! ¡Papá! T, 1 évame á ver España! osjudíos españoles forman en Bucta pest uaa colonia aparte, no muy numerosa, pnesto que la compondrán unas 30 fa nihas. Han conservado muchas de las costumbres y gran parte de la cocina española, líe Víena son innumerables los judíos procedentes de España, y en Turquía se ealcu a que hay más de 500.000 que hablan castellano, se escriben entre ellos en castellano y cuidan de que el idioma perdure. Y en 1 Salónica, la meta de las ambiciones austríacas; en Salónica, que es una ciudad de 100.000 habitantes, 60.000 son judíos españoles que hablan el castellano y viven separados de los judíos de otras procedencias. Y estos millares de hombres son los dueños del comercio y de la industria, -los que emprenden toda suerte de negocios, los que viven sólo para el trabajo... Estos millares de hombres son la prosperidad de una nación... ¡Son los amos del dinero! José JUAN CADENAS Budapest- Abril. MADRID AL DÍA CRÓNICA EL DEBATE A las tres y cuarto he cogido mi sombrero y me he marchado al Congreso. He llegado á la Cámara, he encontrado á un amigo en la puerta y hemos entrado juntos. ¿Qué le parece á usted de todo esto? -me ha preguntado mi acompañante. -Todo sigue su curso natural- -he contestado. -Al fin irá pasando poco á poco el turbión. -Pero hay gentes muy exaltadas. -I, a exaltación es muy propia del carácter meridional. Aparte de que aquí y en todos los lugares del globo, el conservar el ánimo sereno, ponderad en medio de ana excitación general, es una cosa muy rara. Yo entre los hombres que prefiero y admiro están aquellos que llamaba i racián hombres inapasionables El tiempo da la razón á quien la tiene. No nos desconcertemos ni aturdamos. ¿Está la razón envuelta entre nubarrones de apasionamiento? Sepamos 7 Hl! ilHlillinrari; ¡lilimDflUTiffmnmi mnn