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A B C VIERNES s 3 DE ABRIL DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 7. que asegura que en este asunto hay respon- berar, ó perseguir la manera de averiguar sabilidades por encima del Gobierno. (Gran- lo denunciado para no apaiecer como encudes rumores y cpmpanillazos. La mayoría bridores de la acusación. protesta ruidosamente. E 1 jefe del Gobierno ha puesto á nuestra El señor presiden e- Su señoría no puede disposición el expediente íntegro; está bien. pronunciar palabras que faltan al regla- Pero hace falta algo más: el testo vivo, la declaración del Sr. Macías. El Parlamento mento y á la Constitución. puede traerle aquí y oírle una comisión comMI Sr. Azzati: Esa es rni opinión. El señor presidente: Pues su señoría puede puesta de elementos de todos los lados de explicar sus palabras diciendo que las pro- la Cámara. No queremos acusación, quciemos infornunció en un instante de apasionamiento. mación. I o exige la respetabilidad del réEl Sr. Azzati: No la acepto. El señor presidente- Pues llamo á su señoría gimen parlamentario. (Aprobación en los liberales. al orden por vez primera. El presidente del Consejo de ministros: Me- El Sr. Azzati: Con- mis palabras expreso algo que está en el ambiente popular, algo parece que el Sr. Moret y yo estamos de acuerdo en un punto esencial. que existe realmente en la opinión. El señor presidente: Lo que su señoría no No tenemos derecho á emitir pronunciapuede decir es aquello que está bajo la sal- miento sobre la denuncia. E 1 Gobierno tiene la serenidad que le vaguardia del reglamento y de la Constipedía el Sr. Moret y sólo desea aquilatar, tución. Kl Si. Azzati: Su señoría habla en nombre servir los intereses de la justicia. En esto habrá quien nos iguale, pero no quien nos de la mayoría. supere. El señor presidente: De toda la Cámara. La imputación de la denuncia no puede El conde de Romanoms: Sí, sí, de la Cámara entera. (Grandes aplausos en la mayoría y ser más categórica; se nos acusa de haber dictado á sabiendas, providencia injusta, y en los liberales. El Sr. Azzati: Pues no sé cómo he de ha- para probarlo, el denunciante se remite al folar de quien tiene á su favor los Ejércitos expediente. Pues ahí lo tenéis íntegro, sin que falte un papel, de íuar y tierra, El señor presidente: Llamo a su señoría al ¿Cómo se entrega esto? Bajo la garantía suprema, tranquilizadoorden por segunda vez, y de seguir por ese camino me Tere en la triste necesidad de ra para todos, de la presidencia, y así poprivar á su señoría del uso de la palabra. déis examinarlo todo, hasta los secretos profesionales de las casas industriales, has (Bien. Termina el Sr. Azzati su discurso pidien- ta las defensas de los puertos españoles y do que se nombre una información parla- de nuestros buques. Pero esto se sonfía á vuestra discreción, mentaria y asegurando que él está dispuesá vuestro patriotismo, porque el mal no to á sostener la acusación del Sr. Maclas. El presidente del Consejo de ministros: El se- está en que lo conozcan los diputados, sino ñor Azzati, eon algunas de sus palabras, ha en que se divulgue. ¿No hay obstáculo alguno para oir al sepromovido un incidente en el cual intervino ñor Macías? Busquemos la forma. Alguien fya la presidencia. Pero he de añadir dos palabras. El Sr. Azzati no recordaba, sin duda, ha dicho que, por estar preso, si declaraba- -que ahí, en ese estrado, prometió solemne- loiaría bajo una coacción moral. No lo creo mente ciertas cosas, entre ellas respetar la yo así: al contrario. ¿Qué mayor estímulo Constitución. Se le ha olvidado. La opinión para decir la verdad que pensar que diciéadola se exculpa de su propio delito? juzgará. (Bien. Otra afirmación suya he de recnazar. i b (Bien. El Sr. Azzati: Esa es la doctrina de Tor ayer no dije que los diputados que sostuviequeinada. sen la acusación del Sr. Macías incurrían en El presidente del Consejo: No le niego á su responsabilidad. Para decir eso es preciso ítio haber visto ni por el forro un tratado de señoría el derecho de ser radical y disolvenderecho parlamentario. Y nada más. (Muy te hasta en la dialéctica. (Risas. cPorque es preeiso ver de que se trata... bien. El Si. Moret hace uso de la palabra para (El Sr. Azzati: De 200 millones. Se trata de defender su enmienda, de la que dice que que la iniciativa colectiva del Congreso no está redactada en términos tales que la pue- empiece hasta que todos y cada uno de los diputados, sin excepción, hayan formado de aceptar toda la Cámara. Í lista es una cuestión eminentemente juicio. Para lograr eso no regateo medios; parlamentaria. Una persona ha formulado si es preciso que venga aquí el Sr. Macías una denuncia invitándonos á que acusemos cuatrocientas veces, que venga, y oigámosal Gobierno, Con esa denuncia se podía ha- le, no uno, ni siete, sino todos los diputados cer todo menos dejarla fuera, porque en que quieran. (Muy bien. Acepto, pues, el espíritu de la enmienda asuntos de esa íadole no podemos rehuir del Sr. Moret, pero modificándola, amplifinuestra responsabilidad. Yo admiro el espíritu fresco, la 2 ¿nagina- cándola, multiplicándola por tantos diputaiCión desahogada del Sr. Azzati, el cual está dos como somos. Y de realizar eso, de darle forma, pode decidido á ejercitar sin pruebas el más sagiado derecho de nuestra soberanía; acusar mos encargar al presidente de la Cámara. Esto es mejor que nombrar una Comisión íá un hombre, eso sólo se puede hacer saJbieado que se responde de ello ante Dios y antirreglamentaria, para cuyo nombramiento me vería yo en situación difícil, por te ante su conciencia. (Aplausos. ner que atender á mis deberes y á mi deli El Sr. Azzati: Esas son antiguallas. El Sr. Moret: Dios y la concieneia son tan cadeza. Si predominasen en la Comisión mis antiguos como el hombre, y si S. S. cree amigos, me lo reprocharía yo mismo. Pero que en estos tiempos no se debe creer en ¿me he de entregar á enemigos influidos por Dios, allá se las haya. (Grandes aplausos en la pasión política? Tenéis, pues, el expediente en su totalicapi toda la Cámara. Vuelvo al tema del debate. El Sr. Ma- dad, tendréis el testigo, el texto vivo y todo cías, en realidad, no ha dicho nada nuevo, lo que queráis. nada que no hayan publicado algunos pe Sólo deseo que no se demore mucho riódicos; pero por su posición especial y por vuestra resolución. (Muy bien, muy bien. la forma como ha planteado la cuestión, El Sr. Moret no se explica qué contraste debe ser oído. Oigámosle y después resolve- puede haber en un asunto como éste entre remos; yo creo que no se debe hacer otra los deberes y la delicadeza del obierno, cosa. tanto más cuanto que la solución de él com E 1 dilema es el siguiente: ó declarar so- pete al presidente de la Cámara. Cree que bie ía denuncia que no había lugar á deli- en lugar de venir el Sr. Macías á que le oiga cada diputado, como propone el Sr. Maura, es preferible que le oigan todos juntos. (Muy bien en las minorías. te en que no acierta á comprender cómo puede nombrarse la Comisión que propone la enmienda y que el presidente resuelva el modo de que la conciencia de cada uno de los diputados de la Cámara se pueda poner en relación directa con el Sr. Macías. El Sr. Moiei: Al proponer en la enmietida que la Comisión fuera uombrada directamente por la Cámara era precisamente para que el nombramiento tuviera un carácter de verdadera formalidad. Se muestra conforme con la proposición del Sr. Maura si el señor Macías va á venir á la Cámara. -En ese easo- -dice- -retiro mi enmienda. Si no se hace eso, la mantego. (Aprobación en las minorías. El Sr. Giner de los Ríos dice que tiene pedido un turno para hablar en ontra de la enmienda del Sr. Moret, y se lamenta de que en vez de concedérsela á él se le otorgue al Sr. Maut El señor presidente le advierte que los ministros tienen la prioridad de hablar en cualquier momento y le concede la palabra. El Sr. Alonso Martínez pide la lectura del ait. 139 El señorpresidente: El Sr. G- mer de los Ríos tiene la palabra para alusiones personales. El Sr. Giner de los Ríos: Yo vengo á traer aquí un estado de opinión de fuera que acaso no sea la vuestra; vengo atraer el reflejo de un estado de malestar de una masa seguramente, inconsciente; pero que cree que el Sr. Macías es una persona sagrada, contra la cual no se puede atentar. (Rumores. El Sr, Macías es un ciudadano antes que un militar, que ha heeho una denuncia convencido de que con ello ha cumplido un deber. Si se quería proceder contra él, había ea todo caso un medio para que el Gobierno hubiera quedado bien; ordenando que el señor Macías quedara detenido en su casa bajo su palabra de honor. La experiencia ha demostrado que muchas veces ha sido necesario saltar por encima de la ley escrita. (Rumores. Como en Turquía ahora. (Más rumores. Y como en España, donde ha sido necesario en varias ocasiones sacar á las tropas de los cuarteles para saltar por encima de la ley escrita. (Más rumores. Es cuanto tenía que decir por ahora. Respeto la teoría de S. S. pero no la acepto ni creo que pueda tener prosélitos, porque eso significa que las leyes, la justicia, la disciplina militar, tienen qué cesar cuando se trata de la imputación de un delito á los ministros. Esa es al desnudo una doctrina que muchas veces se transparenta en los actos. Insiste una vez más en que está dispuesto á que se faciliten á los diputados cuantos medios consideren necesarios para fundamentar una acusación; pero á cada uno particularmente, porque la pesquisa particular es la única que puede dar resultado. Hay, en efecto, una opinión fuera del Parlamento; pero yo, como español, tengo también el derecho de interpretar esa opinión, y creo que no es la que supone el señor Giner de los Ríos. Con la detención del Sr. Macías no hajinconveniente ninguno para la iadagación que yo propongo. ¿Sabe el Sr. Giner de los KÍOS algo de incomunicaciones? ¿Sabe si es que el Sr. Macías está incomunicado? El Sr. Giner de los Ríos: ¿Sabe S. S. que no lo va á estar? Yo no sé nada. ¡Cómo lo voy á saber! El señor presidente del Consejo de ministros El señor presidente del Consejo de ministros: El presidente del Consejo de ministros insis- dos pueden averiguar si pueden ó no acusar. Para esoíacüito todos. los antecedetites El Sr. Giner de los Ríos: ¡Ah! El seítor presidente del Consejo: Los diputa-