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A B C. JUEVES 22 DE ABRIL DE 1909. EDICIÓN 1. RAG. 4. tas, y el príncipe, aleccionado por la experiencia paternal, hizo cuanto pudo para ahogar sus escrúpulos... Pero todo fue en vano. Llegó un momento en que sus repugnancias se desbordaron, y en un arrebato de cólera juvenil arrojó á la cara de los asesinos s desprecio y un reto. -Yo sé, señores- -díjoíes un dra que ios áncontró reunidos- -que sois todopoderosos. Pero me propongo aniquilaros... ó no seré rey... Y el día que yo ocupe el Trono de Servia, ya lo sabéis por anticipado: no os agradeceré el crimen que cometisteis, y que sirvió para hacer rey á mi padre... Yo nada os debo, y os castigaré uno por uno, hasta concluir con todos. Entonces fue cuando empezaron á circular los rumores que nos anunciaban que el príncipe Jorge estaba loco, y, en efecto, hace falta estar loco ó tener un valor á prueba y un desprecio absoluto de la vida para desafiar en la forma que lo hizo á los verdaderos amos y señores del país. El rey Pedro, que ya tenía bastantes preocupaciones, vio aumentar sus inquietudes al saber la actitud que había adoptado su Mjo, y trató de reconciliar al príncipe con los oficiales, empleando para ello mil recursos y llegando en ocasiones á imponer su doble autoridad de padre y de Rey. ¿Os figuráis las escenas dolorosas que e áan desarrollado en el Konak de Belgrado entre el padre y el hijo? Pues los periodistas weneses no noslas quieren referiry prefieren pintarnos al rey Pedro como un monarca de opereta, y á sus hijos como si fueran los tontos de la pantomima. Cada día circulaba un tumor distinto, unas veces anunciando que 1 príncipe Jorge se encerraba voluntariamente en un monasterio; otras, que había abofeteado á su propio padre, y á diario las informaciones periodísticas echaban á volar ana noticia tendenciosa. YJno ocurría nada de esto... La verdad era que el Rey no tenía autoridad para venctr las nobles repugnancias de su hijo y que ante ellos se levantaban constantemente los fantasmas de las dos regias víctimas sacrificadas en este palacio misterioso y tristón... Al rey Pedro, un juramento impídele perseguir y castigar á los asesinos; pero el príncipe Jorge nada ha jurado, nada ba prometido... Y éste ha sido el drama de muchos días y muchos meses, que ha tenido por escenario el regio Konak de Belgrado, y qi e precipitado por las circunstancias políticas de los últimos tiempos se ha desenlazado con un final de sorpresa... Esperábamos una tragedia, y nos hemos encontrado con ese puntapié dado á la Corona de Servia por un joven príncipe de veintidós años, impulsivo y generoso. 1 a muerte de un criado- -aun suponiendo que la hubieran ocasionado las violencias del príncipe Jorge- -no es causa suficiente que justifique la renuncia irrevocable presentada por el heredero del Trono. Lo seria en cualquier otro país; pero no aquí, donde los pobres son siervos de los podero. sos y el criado es un esclavo de su señor y dueño. Entrad en una casa cualquiera, y desde el momento en que atraveséis los utnbraies veréis á las domésticas avanzar inclinándose y hacer una reverencia mientras os besan las manos. Es un respeto exagerado, lana sumisión de perro que no protesta ni se rebela jamás aunque le maltraten. ¿Y por la muerte de un criado iba á renunciar á la Corona el príncipe Jorge? No... La renuncia del principe era un acontecimiento que tenía que suceder tarde ó temprano, porque los jefes del Ejército le detestan y los políticos le tratan de perturbador. Pero las sorpresas no han concluido aún, y en el pueblo servio vive inextinguible el entusiasmo por el joven principe patriota... Cuando llegue el momento decisivo, cuando á la muerte del actual Rey le Servia se presente el conflicto de la sucesión á la Corona, el pueblo hará oir su voz y comenzará un período más peligroso, más accidentado, en la historia de esta pequeña nación, que hoy vive gobernada por una colección de políticos ambiciosos y un puñado de chafarotes sin prestigio guerrero ni gloria militar. Por lo pronto, la musa popular llena sus canciones con el nombre del príncipe Jorge, y ahora, al saber que la revolución turca hace correr la sangre en las calles de Constantinopla, este pueblo servio, que se enciende al olor de la pólvora, canta acompañándose de los melancólicos sones de la guzla y llama á su príncipe para que venga á defender la vieja Servia contra la furia musulmana. Y porque esta mañana ha brillado en el cielo una extraña claridad y por espacio de una hora se dibujó con brillantes colores el arco iris en el firmamento azul, estas pobres gentes supersticiosas y crédulas piensan que Dios los anuncia un período de triunfos y venturas; y como el fenómeno celeste ha coincidido con la contrarrevolució turca, los augures tratan de deseifrar el aviso providencial. ¡Y hay para todos los gustos; Al salir del Konak me he detenido breves momentos delante de la histórica venlana, y recordando el relato de la espantosa tragedia, creo ver tendido en el suelo el acribillado cuerpo desnudo de la infortunada reina Draga, profanado durante toda una noche por las blasfemias de la soldadesca enfurecida, y sin querer evoco 2 a célebre pintura que ha reproducido el asesinato de la princesa de Lamballe Y todas las noches, después de vagar un rato por las calles tristes y solitarias d e n i grado, vengo á parar, sin saber cómo, al pie de esta ventana... ¡Bah! El príncipe Jorge tiene razón... Dentro de estos muros no puede vivir tranquilo ningún Monarca. JOSÉ JUAN CADENAS Belgrado- Abril. tros se formulará una proposición, que pa. sará á las secciones, siguiendo los trámites de una proposición de ley, hasta que recaiga solución del Congreso. El Sr. Macías, en su escrito, hace una acusación contra el Gobierno. Lo que procedía era que siete diputados, los reglamentarios, hicieran suya la acusación del denunciante. Kl presidente del Consejo lo dijo ayer de un modo terminante; no hizo en toda la tarde sino repetir y volver á repetir esta invitación. Las palabras del Sr. Macías en su escrito son rotundas y terminantes. Se acusa al Gobierno de prevaricación El mismo Sr. Macías cita el artículo del Código penal en que se define la prevaricación. Se hace reo de ella el funcionario político que á sabiendas dictare ó consultare providencia ó resolución injusta en negocio contenciosoadministrativo ó meramente administrativo Note el lector que no se trata de la gesg tíón torpe ó inhábil que un ministro involuntariamente puede realizar, cosa que á los más íntegros y honrados puede acontecerÍes, sino de resolución injusta cometida á sabiendas El St. Macías termina su escrito diciendo que los señores diputados encontrarán la prueba de las afirmaciones contenidas en esta denuncia al examinar la documentación que constituye el expediente respectivo y los demás elementos de juicio que estimen conveniente reclamar P L DILEMA Ayer el presidente del Coai- t s e j o planteó la cuestión dicierulo que el Congreso no tiene- más que dos soluciones: ó demostrar la efectividad de la prevaricación ó dejar patente la honorabilidad derGoblerno, en cuyo caso, aprobado el dictamen de la Comisión, la denuncia del Sr. Macías irá á los Tribunales; El expediente á que alude el Sr. Maclas está en la Cámara á disposición de los di- putados desde hace días. Perore objeta que faltan en él algunos documentos. Faltan de él porque se relacionan con trabajos de índole técnica y ¡ue pertenecen á casas concursantes, cuyos secretos de construcción no se pueden divulgar. Las circunstancias exigen, sin embargo, que se lleven todos, absolutamente todos los documentos al Congreso. Lo prometió así el presidente del Consejo, confiando en la discreción de ios diputados y bajo la salvaguardia del presidente de la Cámara. En el expediente íntegro podrán examinarse las indicaciones que en concreto hace el Sr. Macías para fundamentar su dictado de prevaricación Después habrá que decir sencillamente 1 el Gobierno ha cometisi do ó no este delite AZORSX LO DEL DÍA í A COMISIÓN DE El Sr. Macías prePETICIONES sentó un escrito al Congreso. Se acusaba en él de prevaricación al Gobierno. Acusar ante el Congreso es pedir que el Congreso investigue el delito ys á su vez se haga acusador. Denunciar un delito ante el juez de guardia es pedir que el iuez persiga ese delito. El escrito aei tír. Macías pasó á la Comisión de Peticiones. Esta Comisión la componen siete diputados; cinco de ellos son conservadores; uno, liberad. Los individuos de la Comisión de Peticiones se renuevan mensualmente; la actual se eligió el día 15 del corriente. No es política esta Comisión; el que suscribe, que á ella pertenece, tuvo el honor de ser designado para el eargo por el Sr. Moret, presidente de la sección. La Comisión tenía ante sí tres soluciones. Optó por la que á su juicio era más favorable para la discusión. i A PREVARICACIÓN El dictamen de la Comisión se presentó ayer á la discusión de la Cámara. Los diputados pueden, por lo tanto, y lo podían antes también, hacer suya la acusación del Sr. Macías. Un ciudadano no paede acusar á un ministro ó á un Gobierno en el Congreso. En el Congreso sólo pueden acusar los diputados. Los diputados pueden, por consiguiente, mantener como propia la acusación de un ciudadano. El art. 55 de la ley de 11 de Mayo de 1849, de que habla el señor Macías en su escrito, es idéntico al artículo 209 del reglamento del Congreso, que dice así: Para la acusación de los minis- MADRID AL DÍA p l folletín parlamentario del martes coatí nuó ayer miércoles. Gran lleno en ías tribunas. Regalar nada más en los escaños de sombra, lo mismo que en los de sol. El respetable público hubo de tener paciencia hasta las cinco y media, momento en el cual se oyó la frase de orden del día que suele ser desorden del día, pero que en realidad equivale á decir: Ahora viene lo bueno Entre tanto se encargó el Sr. Moróte de distraer á los morenos, contándoles los milagros y tribulaciones del doctor Salillas, Después, tras de una pequeña plancha valenciana, comenzó el espectáculo: el raconto á cargo del conocido solista Nougués La cadencia, original del Sr. Macías, no impresionó, la verdad. El auditorio espetaba otra cosa. Y ya bajo esta impresión, el resto del programa tampoco dio frío ni calor; ia gente que en la calle esperaba también esao ciones sólo encontró el Cuerpo de Seguridad. Quisieron improvisárselas, ya que nc se las daban hechas, algunos desocupado y se originó un alboroto seguido de la eo- iíraimirij in