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A B C LUNES 19 DE ABRIL DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 8. gran Habilidad, refleja en la expresión de la 1 y ramos de flores aromaban con sus perfupirada de Juana una inmensa resignación, mes el sagrado recinto, y las luces eléctritomo si la santa presagiara su muerte. Esta 1 cas, á millares, lo convertían en resplandeloble expresión conmueve y causa pavor. ciente ascua. La fisonomía de la estatua es virginal y Además de las tribunas de ordinario re évera; la joven guerrera ostenta la viril ar- servadas al Cuerpo diplomático y altos perjnadura de los caballeros; tiene la cabeza sonajes, hoy se hallaban dispuestas otras Slescubierta, y sus cabellos cortos conservan para la familia de Juana de Arco, que ha tela huella del casco que se presume debía nido en el acto nutrida representación, y llevar. para los caballeros de la Orden de Malta y Reducciones muy bien hechas de esa her- también para el alto clero francés. mosa estatua serán entregadas al Papa, á I a ceremonia. los principales dignatarios de la Congregación de los Ritos y al padre Hertzog, procu- A las nueve y media llegaron, precedirador general de los sulpicianos é infatiga- dos del cardenal Rampolla, los prelados y i cardenales consultores de la Congregación ble defensor de la beatificación. Una muchedumbre inmensa de los fran- de Ritos. Todo el conclave cardenalicio, el Sr. Me; eses, guiada por los obispos y por los cardenales de su nación, va á tomar parte en rry del Yal incluso, ocupó sus puestos resana imponente manifestación religiosa, cuyo pectivos. Unos sesenta obispos franceses y carácter de protesta política no se ocultará muchos italianos y de otras naciones ocuparon también lugares de preferencia. 3 nadie. Momentos después da la cereFrancia se halla en un momento peligro- monia, comenzando por laprincipiodel Breve lectura so de su vida nacional, porque la amenaza pontificio de la beatificación, que, previa el peligro revolucionarlo. Él malestar del pueblo que trabaja, que sufre y que paga es autorización del cardenal Rampolla y de monseñor grande, y ese pueblo no aprueba la guerra leído por Martinellí, prefecto de ritos, es sin cuartel que la República hace á la Igle- jóvenes. uno de los prelados asistentes más sia católica. El clero, que vaciló antes, está Al terminar la lectura del decreto, queda hoy decidido á combatir en las avanzadas. Tuana de Arco, que condujo los franceses al descubierto el retrato de Juana de Arco, r a ía victoria, que elevó á gran altura el es- rodeado de una aureola formada por artís tandarte de Francia y que acompañó á Car- tica combinación de luces eléctricas, que los VII á Reims para que allí le coronaran, produce una sensación de sorpresa, traducida por la muchedumbre en exclamaciones es la personificación de la Monarquía legí tima, de las flores de lis y, al mismo tiempo, de admiración. En aquel momento también, las campael símbolo de la Fe, el representante del Dios verdadero, que le hablaba y á quien nas lanzan un repique general, que por unos instantes se mezcla al griterío entusiástico obedecía. Roma va á presenciar esa manifestación de los fieles, á los vivas y á los aplausos, francesa, organizada con la protección del costando algún trabajo hacer comprender á Vaticano y de esa religión que dio antaño los concurrentes que tales demostraciones f. Francia una celeste protectora en la per- están prohibidas dentro del templo. Monseñor Touchet, obispo de Orleáns, ensona de la virgen que encarnó, en un mojnento histórico muy grave, al patriotismo tonó el Tedeum, que cantó también la concurrencia, así como un himno álabeatificada. nacional. Los cardenales, á la El cronista, cuya misión es la de obser- sede episcopal deen atención de ocupar de la patria var, no tendrá nunca la ocasión de consig- Arco, habían concedido especial Juana autorizanar mayor triunfo del Papado sobre un Go- ción á Mr. Touchet para que oficiara la bierno que ha implantado la separación de misa, con cuya solemnidad se dio por terla Iglesia y del Estado, ni respuesta más minado el acto. brillante á la ley del 10 de Diciembre de No ha ocurrido, á pesar del gran enturgo 4. En el Vaticano niegan que la solemnidad siasmo y enorme concurrencia, ningún suproyectada tenga carácter político; pero na- ceso que alterase el orden, que ha sido abdie niega que se trate de una inmensa pro- soluto en toda ocasión. testa colectiva contra excesos que, bajo el p í o X y los franceses. ¡aspecto de medidas políticas, son verdade- Su Santidad, que no ha asistido, según ros actos de persecución contra la religión es costumbre, á la ceremonia, irá por la tarPe la mayoría de los ciudadanos de una de, á las cinco, á venerar la imagen de la acción. beatificada. jEse acto será además la expresión del También oficiará en esta ceremonia el iíéseo de que Francia no se deje arrastrar obispo de Orleáns. jpor las tendencias del sindicalismo, que Mañana concederá audiencia el Papa á mede poner quizá en peligro su existencia todos los peregrinos franceses, y pronunciará tgún día. un discurso en el que, al hablar de la perse jXo olvide Francia que debe evitar des- cución sufrida por las órdenes religiosas ordenes interiores, porque Alemania, su francesas, expresará su júbilo por haberles enemiga implacable, es una amenaza per- sido concedida una protectora celestial á los getua y un peligro permanente. o católicos de Francia. r- -FRANCO FRANCHI. i r n grito. Rema, i 5 Abril 1909. urante la ceremonia de esta maraana, un fanático gritó: ¡Viva Francia monárPOR TELÉGRAFO quica! La exaltación del sujeto en cuestión no halló eco, y el incidente careció de imDE NUESTRO SERVICIO PRT 1 CULAR portancia. ROM J 8 4 T. luí templo. PAPÍS, 18, 6 T. En la basílica de San Pedro se celebró c u Francia. ssta mañana la beatificación de luana de -En las distintas estatuas erigidas en honor de Juana de Arco se han colocado Irco. hoy, con motivo de su beatificación, nume El acto fue solemnísimo, imponente. rosas coronas. r Más de 40.000 peregrinos llegados de Francia invadían las naves del amplio y En todos los templos se han cantado so untuoso templo. lemnes Tedeums. Algunas casas ostentaban colgaduras. Los JEI aspecto de la basílica era fantástico y íéslumbrador. Riquísimas colgaduras cu- llamados camelots dn roi arrancaron las cin; ¡rían las paredes y columnas, alternando tas de una corona- que tenían Ton valiosos tapices. Guirnaldas, canastillas tilil SOMA, l 8 S N. a visita del Papa. A la hora antes anunciada, cinco de la tarde, salió Su Santidad de sus habitaciones particulares, dirigiéndose á la basílica de San Pedro en la silla gestatoria. Pío X iba acompañado de toda la Corte pontificia. Un gentío inmenso llenaba toda la amplitud de la basílica. En las tribunas especiales ocuparon sus puestos los caballeros de la Orden de Malta, el Cuerpo diplomático, la aristocracia y altas personalidades. Los prelados franceses tomaron asiente en bancos que exclusivamente para ellos se hallaban colocados ea el ábside. La iluminación eléctrica del templo es de un efecto mará vi loso y fantástico. ración y bendición de Su Santidad. -f Pío X penetra en el templo con todo e solemne ceremonial que la Corte pontificia despliega en estos casos. Los fieles y el clero rinden al Papa el homenaje de su veneración y respeto entre murmullos de cariñosa acogida y contenidas fervorosas aclamaciones. Al llegar al altar mayor dejó Su Santidad la silla gestatoria, é hincado de rodillas ore breves momentos. Los coros de la Capilla Sacra entonaron el canto litúrgico consagrado á Juana de Arco, y al terminar, el Sumo Pontífice otorgó su bendición á los fieles. Los postuladores que han instruido la causa de la beatificación hicieron á Su Santidad la tradicional ofrenda, consistente en flores y un volumen lujosamente encuadernado, que contiene al detalle la narrador? de la vida de Juana de Arco. Su Santidad se retiró de la basílica entre las mismas demostraciones de adhesión que recibió al entrar y dando su bendición á los concurrentes. A estas horas la basílica tfe San Pedrc luce una espléndida iluminación. L Cin una localidad yacía, como despedida á la Orquesta Sinfónica, que emprende hoy una excursión artística á Barcelona, Zaragoza, Logroño, Bilbao, Santander, Gijón, Oviedo, Lugo, La Coruña, Vigo y Va lladolid, y haciendo honor á uno dejos pro gramas más hermosos que pueden formarse, se verificó anoche el sexto y último concierto. Comenzó con la obertura Coriolano, de Beethoven; siguió con la riquísima suite en si menor de Bach, que produjo verdadero entusiasmo, teniendo que repetirse los dos úl timos tiempos y siendo ovacionados la orquesta y el flautista Sr. González. Y siguió el poema sinfónico de Strauss Don Juan, página brillantísima muy de la devoción de nuestro público, que la ha aplaudido varias veces, una de ellas dirigi da por su propio é ilustre autor. La segunda parte la constituía la inmensa Novena Sinfonía, de Beethoven, pero sin la parte final, eneomendada á las voces. Se ha oído pocas veces en Madrid esta monumental obra del gran clásico. El deseo de oiría era grande. El auditorio la escuchó con religiosa atención. La sombría majestad del primer número, con el trágico canto del instrumental de viento, le coemovió hondam te; en el adagio admiró la belleza de sus melodías, llenas de melancólica ternura; en el soberano scherzo, se vio subyugado por la jovialidad campestre y la encantadora frescura que rebosa esta página, llena de vivacidad y de gracia. Los tres tiempos fueion frenéticamente aplaudidos, pero muy especialmente ese dumo U, V 0 en el que el geiño r 1 e Beethoven ha ítí 1- LOS CONCIERTOS DEL REAL II l ü f l O T ü l l l! WHHltlfl Hl, l 1 ifflBlBinrararn n IIIMH n n