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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO jg DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO S Y TELEFONO L v I X, v V flWi w ñi tí. I MADRID. EN LA ACADEMIA DE BELLAS ARTES LA SOLEMNE SESIÓN DE AYER TARDE. DE IZQUIERDA A DERECHA: EL DUQUE DE TOVAR LEYENDO SU DISCURSO DE INGRESO SRES. AVILES, SERRANO, MARTIN (PRESIDENTE) LOZANO, FERRANT Y REPULLES i J Oh NULSTRO ENVIADO ESPECIAL W A B C EN ORIENTE D APSOD 1 A HÚNGARA A la puerta de la catedral he visto inusitado movimiento. I os coches galoneados conducían numerosos personajes oficiales, la gran nave central había sido vistosamente engalanada. ¿Qué pasará? me he preguntado. Mi curiosidad fue pronto satisfecha. En esta plácida mañana de Abril el pueblo húngaro conmemora el aniversario de la doble ejecución de los condes Pedro Zrinyi y Cristóbal Frangipani, que tuvo lugar allá por el año de 1671. Pero el pueblo húngaro no olvida á los mártires de su sarita causa, á los que trabajaron y murieron por la independencia de ías libres montañas, y todos los años, en este día de Abril, invade la catedral para rogar por los desgraciados que sacrificaron su vida. Y los condes Pedro Zrinyi y Cristóbal Frangipani fueron dos mártires, cuya memoria vive imperecedera en el corazón patriota del pueblo magiar. Oid su historia. JX testas del pobre pueblo tiranizado llegasen jamás á oídos del Monarca. Para hablar con el Emperador y poner término á los abusos de las tropas, salió de -pfra en aquella época en que el emperador I, eopoldo, justificando la altiva divisa Austria est imperme orbi universo, había hecho de Viena una de las más suntuosas capitales de Europa. Pero mientras en Viena todo eran regocijos, fiestas y alegría, las tropas austríacas cometían todo género de desafueros en Hungría, sin que las quejas y las pro- LOS ALUMNOS DEL CONSERVATORIO SR. BRETÓN, SRTA. RODRIGO Y SEÑOR CALES, AUTORES DE LAS OBRAS EJECUTADAS EN EL EJERCICIO DE AYER TARDE Fots, R, Cifuentes. Budapest una diputación de nobles magiares, á la cual, no sólo no quisieron recibir en Palacio, sino que, á fin de humillar á los enviados húngaros, el Emperador aprovechó la ocasión y ordenó que se hiciera un. solemne auto de fe con un opúsculo que se había publicado por aquellos días, en el que su autor defendía los intereses de Hungría. El auto de fe fue solemnísimo. Un brillante eortejo recorrió las calles de la capital, y llegado al lugar donde el verdugo esperaba entregáronle la obra, que el fuego devoró inmediatamente. I, a diputación húngara, convencida de que nada podía esperar de los tiranos, regresó á su país humillada, pero lleno el corazón de odio y resuelta á vengarse. El partido de los des ontentos comenzó á conspirar, guiado por los nobles que se pusieron á la cabeza del movimiento. Eran éstos el príncipe Rackoczy, el conde Nadasdy, Pedro Zrinyi y Cristóbal Frangipani. Este último, joven de grandes esperanzas, había formado parte de la diputación enviada á Viena, y tuvo que sufrir, además de la humillación del auto dé fe, el insulto de un oficial austríaco. Los conspiradores húngaros pusiéronse en relaciones secretas con Turquía y Francia, llegando á combinar un plan que no tenía más objeto que arrojar á los austríacos del país. Entre los iniciados figuraban cinco mujeres que ayudaban á los conspiradores; pero una de ellas, la condesa Wesseleugi, que tenía por amante al secretario de su esposo, no pudo guardar el se-