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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO Y TELÉFONO DE TODO EL MUN DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELEFONO LA T U N A P O R T U G U E S A EN VALLADOLID Fot EN LA ACADEMrA DE CABALLERÍA. LOS ESTUDIANTES LUSITANOS FRATERNIZANDO CON LOS ALUMNOS Ce rv a. nes, falda trotona; pero al ver el resto de su indumentaria nadie lo creería... Visten camisa almidonada, con cuello y puños; chaqueta de forma de sastre; se han cortado el pelo y se cubren la cabeza con sombreritos p L CAFE DE MOSCOU Es el centro po- flexibles... Lisas como una tabla, andando á lítico y el lugar grandes zancadas, de rostro demacrado y de información de la capital servia. En el vulgar, no se encuentra en ellas un solo rascafé de Moscou esperábase el resultado de go femenil... Miento... Una va siempre acomla deliberación de la Cámara los días de pañada d- el simpático niño de que antes grandes- emociones parlamentarias; al café os he hablado, que es su hijo. Sin esta pruede Moscou traían los diputados las noticias ba, dudaríamos. de las sesiones secretas y las impresiones Pero cuando la vemos entrar en el café de de los ministros; oficiales y jefes reuníanse Moscou por la mañana, el sombrero medio en el café de Moscou para preguntarse unos torcido, las manos llenas de libros y perióá otros en qué forma se estaba realizando dicos, descuidada y huraña, nos quedamos la movilización de los reservistas. breves instantes contemplando el grupo de Ahora el público del café de Moscou ha la madre literata y el niño revoltoso, y nos variado. En la sala baja reúnense los juga- preguntamos: ¿Quién habrá sido el valiente? dores de naipes y de dominó. En el piso enPorque no cabe duda que hay hombres tresuelo, que es el dedicado á restaurante en- valerosos... cúéntranse á diario unos cuantos corresponsales de periódicos extranjeros y los diputados más batalladores. Entre los corres- Oor las tardes se discute constantemente ponsales figuran dos apreciables compañe- en la sala baja del café de Moscou, y las ras, dos escritoras rusas, una de las cuales discusiones, como ya supondréis, no tienen viene acompañada de su infantil retoño, otro tema que los acontecimientos niño dé siete ú ocho años, muy feo, muy mal políticos. El país, últimosreconocen unánisegún educadito y con cara de bruto... mes civiles y militares, permanece tranquiEl feminismo triunfa... Ha invadido todas lo, y el desarme se ha llevado á cabo sin las profesiones, y esta del periodismo no grandes dificultades. Parece como si todo el podía ni debía ser respetada... Las dos co- país se hubiera dado exacta cuenta de la r responsalas rusas que vinieron á Belgrado al gravedad de la situación. olor de la guerra próxima pertenecen á la -La partida- -dicen- -la ha ganado Ausbella mitad del género humano porque ellas tria esta vez, y nos impone la amistad á la 0 dicen y porque llevan, en vez de pantalo- fuerza, porque Rusia no puede venir en DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL A B C EN QR ENTE nuestra ayuda. Resignémonos y esperemos, ¡Esperar! El pueblo siempre es, candido, y ahora el pueblo servio se consuela repitiéndose sin cesar una noticia que no se sabe qué origen ha tenido. Los servios se dicen que Rusia se propone organizar sus fuerzas y que en dos años estará preparada para hacer frente á Austria y librar entonces la decisiva batalla. Y lo dicen con tal seguridad, con tan inquebrantable fe, que no parece sino que el Gobierno del Zar ha enviado á cada uno de estos ciudadanos un avisó comunicándoles sus propósitos. Ahora hemos sufrido la humillación- -murmuran. ¡Ah! Pero dentro de dos años... Y no saben que dentro. de dos años el Ejército ruso estará todavía más desorganizado! que en la actualidad y que Austria no se detendrá en el camino emprendido ni variará, su pían, hábilmente combinado. Al cabo de cuarenta años el mapa de Europa se modificará en la forma que dispusiera Bismark y el pangermanismo entrará en lucha abierta con el panslavismo. El avance de Austria en el camino de Salónica no es una obra austríaca: es labor germana. Pero ¡quién arrebata á estas almas ingenuas la esperanza! Cada servio, al empuñar un fusil, se cree capaz de conquistar el mundo... Odia á los austríacos porque ve en ellos el peligro alemán y no se resigna E L creer que en esta ocasión su suerte ha quedado definitivamente fijada, sino que confía en una revancha próxima, y por eso mientras mueve las fichas del dominó en el café dé Moscou, al escuchar la lectura de los perió-