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A B C LUNES 12 D E ABRIL. Dfiigog. EDICIÓN i. PAG. 7. fe, naiaa ctolfr I Sbón fsus altos kálpah, en cuyo frente se destaca la enorme calavera bajo la siguiente inscripción: Madonna 3 el Olmo Las fuerzas de Infantería desfilaron en columna de honor; la de Artillería, en columna de piezas, y ¡a Caballería, en columna de secciones, al paso. Las banderas y estandartes saludaban al pasar frente á la tribuna regia, y toda la tropa daba la vista á la misma. A 5 a una terminó el desfile, é inmediatamente el Rey, con su comitiva militar, se dirigió á Palacio, á caballo, por el paseo de Recoletos y calles de Alcalá y Arenal. En todo el trayecto recibió D. Alfonso caiíiosas ovaciones. También fuaron saludados con mucho fecto las Reinas y los Infantes, que recocieron en carruajes el mismo camino. Las tropas se separaban en la Cibeles, marchando desde allí i sus cuarteles. El público desfiló también después de estai tres horas á pie firme contemplando con gran interés el acto militar. líraa unánimes los coméntanos que se hacían elogiando la marcialidad y el orden tsbse ¡vados en la formación. aquél le insultó porque le exigía diez céntimos de limosna, y que con tal motivo cuestionaron, viéndose obligado Juan José á herir á Balboa, porque éste le maltrató. to fue éste de tanto ceñirse el matachw. ción y vuelta al ruedo. Oegundo. Malacara, negro meano, también pequeño, pero bien puesto de pitones? Al salir, Vicente, que seguía cosechando palmas, le dio dos recortes capote al brazo, y la ovación se prolongó con tal motivo. Manolete, que, al parecer, estaba algo reacio, no se abrió de capa hasta que tuvo que hacer el primer quite, toreando entonces por verónicas, sin cerrar el compás lo necesario ni tener la debida quietud. El bicho tomó cinco puyazos, proporcionando cuatro costaladas. Machaquito y Pataterillo no hicieron naa a de particular con los palitroques, pasando Manolete á entendérselas con Malacara, que estaba algo quedado. El diestro cordobés, que imita á Quinito, por lo visto, en lo de usar por muleta una manta palentina, comenzó con un pase ayadado; dio otro natural, y tras dos más de la m sma clase entró á matar, dando media atravesada, echándose fuera. Más pases y otra media también atrave- sada, por irse del toro, aunque esta vez en- tro mejor. Nuevos teíonazos para igualar al bicho, haciéndose pesada la faena, y media perpendicalar. Por último, sacó el estoque y descabello á pulso. No huDopaimas. TTercero. Granizo, jabonero claro, más gran de que los anteriores. aona le toreó por verónicas, perdiendo terreno y haciéndonos temer un Serio percance. Afortunadamente, un peón se le llevó el toro. En varas, un puyazo de Agujetas, cou caída y pérdida del arre. Los demás, á cero, Recalcao y Aguilita no se hacen aplaudir coa los rehiletes, aunque cumplieron conf brevedad su cometido. Gaona sufrió de primeras una colada ho- rrible; pero sin inmutarse dio varios pases más, y cuando cuadró Granizo entró coa mucho coraje para dejar en su sitio el esto- que, acostándose materialmente ea la cuna. La estocada fue buena, y el mejicano fuá justamente ovacionado Llamábase Airoso era Cuarto. negro, salpicado, de ybonitaberrendo en lámina; Sin poder ni codicia tomó cuatro puyazos tardeando, y á otra cosa Pepín de Valencia y Morenito colgaron tres pares de palillos, bueno el del segundo, y Vicente Pastor, después de brindar á los Príncipes japoneses, que ocupaban el paleo 109, fuese al bicho y realizó una faena colosal, siendo coreados con oles algunos de los pases. Cuadró el toro, y Vicente, que por lo visto viene este año decidido á colocarse entre los mejores, entró á matar con todas las de la ley, atizando media estocada en lo alto que hizo rodar como una pelota al de Tres- palacios. Ovación á V Pastor, con cigarros, sombreros y prcuuao ac vesm. Los aplausos seguían cuando salió ai re- dondel el uinto. Pepilio, jaoonero sucio y grandote. El madrileño dióle tres lances capote al brazo, ceñidísimos, y huelga decir que el, entusiasmo subió de punto. ¡Así se torea! ¡Así se mata! ¡Este es un to- rerazo! ¡Viva Madrid! Estas y otras exclamaciones de los aficionados pesaron al fin, y seguimos prestando atención á la lidia. En ürt puyazo dejó Ceniza clavado el palo en una paletilla del Trespalacios 1 y pazoÁ hizo perder facultades á Pepitto. CORRIDAS DE TOCIOS INAUGURACIÓN DE LA TEMPORADA MADRID S ace algunos años viénese hablando del 1 decaimiento que muchos advierten en la que hemos convenido en llamar fiesta nacional; pero es lo cierto que apenas se anuncia una corrida con ó sin alicientes, el público aficionado, y aun el que no. lo es, consulta el barómetro, y si la aguja inclínase al buen tiempo hace inmediatamente un presupuesto de billete, coche, programa, una del ¿águila, almendras tostás ú otra cualquier friolera, y acude al circo de la carretera de Aragón, desoyendo las protestas del bolsillo y las de la experiencia, que le dice á voces que no ha de divertitse. Y si esto ocurre tratándose de una novillada cualquiera, ¿qué de particular tiene que al anuncio de la corrida de inauguración llénese la plaza hasta el tejado? Y es que el que más y el que menos dise con el poeta: Yo no voy á discutir si la diversión es bárbara, ni si es ó no repugnante por ser fiesta sanguinaria; EN PROVINCIAS I a falta de espacio impídenos insertar los numerosos despachos que de provincias hemos recibido dando cuenta de la jura 2 la bandera. En todas las poblaciones el yenipo espléndido ha contribuido á la brijiantez y animación de la fiesta. Y en todas J artes han presenciado la solemnidad, comulgando su espíritu en el acto de prestar juramento de fidelidad á la enseña patria, los niños de las escuelas. En Badajoz presidió la ceremonia y el desfile el general gobernador, Sr. Macón. En San Sebastián, las músicas tocaron, el sólo digo que concurro cuando hay corrida á la plaza porque el ir á las corridas es darle vivas á España. Y ayer se dieron algunos, si no á España precisamente, á su capital; porque, ¡vaya si pasodoble de El tambor de granaderos. dejó el diestro maPresenciaron el desñle desde los balcones drileño! pabellón bien puesto ellos aconteciadelantemos del Casino las reinas de la Mi- Carente, de mientos, Pero nodecían las novelas por enParís, las cuales fueron obsequiadas con tregas, y como á relatar fielmente lo ocuvamos ñores sueltas y una preciosa canastilla. rrido en En Bilbao, donde este año se han levan- taurina. la inauguración de la temporada lado tres tribunas, el general Borbón proComo ya hemos indicado, la nunció después de la jura un discurso de in- Mosquera tuvo necesidad de echar Empresa el comflamados touos patrióticos, qne fue acogido pleto pues el público dijo ¡allá val, y se cotí estruendosos vítores y aplausos. Du- llenó la plaza. Pero ¡de qué manera! rante la misa un soldado cayó al suelo sin Hasta el palco real hallábase ocupado, sentido, víctima de una congestión por efecpues la infanta Isabel, siguiendo antigua to del calor. faltar En Segovia, el vecindario engalanó las fa- costumbre, no quisopunto al espectáculo. el las cuatro en señal chadas y balcones en todas las calles por las Sr. Seara, quien presidía la hizo la pes. -r de fiesta, á jue desfiló la tropa. En Burgos asistió al desfile, desde la t r i- su escasa afición, y salieron las cuadrillas, buna oficial, el vicepresidente del Congreso, con Vicente Pastor, Manolete y Gaona á la Sr. Aparicio. También en dicha ciudad se cabeza. amigos saludaron con palmas de Varios registraron algunos casos de insolación en- simpatía la presencia del ex Chico de la tre los nuevos reclutas. En Santander tocaron las bandas milita- Blusa, y se dio suelta al íes la marcha de El tambor de granaderos. primero. Llamábase Escribano, pertenecía, como los cinco restantes, á la ganadería de Trespalacios y era negro, jirón lucero, gordo y pequeño. Comenzó la lidia con algún barullo en el e n nno de nuestros números anteriores diiT mos cuenta de que en la Casa de Soco- peonaje, pues los chicos, quizá por no harro sucursal de la Latina había ingresado berse entrenado lo suficiente, encontraban diUH hombre gravemente herido, llamado fícil hasta lo que con tanta facilidad hacen Francisco Balboa, el cual había sido hallado todos: el tomar el olivo. Vicente Pastor abrióse de capa y dio alen el Puente de Toledo por un cabo de Congunas verónicas, que pasaron eu medio de W La Policía del distrito se movilizó para la general indiferencia. Escribano tomó mansurroneando las varas fia 1 caza ai agresor de Balboa; pero tan ad versa se le mostró la fortuna en este lance de reglamento, y el edil cambió la suerte. Aranguito y Morenito de Valencia colgapolicíaco, que no hubo medio de dar con el ron cuatro pares de rehiletes buenos de vercriminal. Pero la Guardia civil tuvo más fortuna, y dad ¡y Vicente Pastor, previo fcl brindis á la áespués de muchas indagaciones el sargen- presidencia, fuese al toro, y tras algunos pato de aquel benemérito instituto Liborio ses buenos, especialmente uno de pecho, dos Calcedo logró echar el guante á Juan José altos y dos ayudados por bajo, eutra á maBineórz Collado, á quien se cree autor de la tar con los terrenos cambiados, atizando un volapié superior á todo encomio, pues si el herida que padece Balboa. Ki rf 1 n r h -1 1 r due estoque quedó un poquito contrario, defec- FINAL DE UN CRIMEN Q