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Al pensar en los centenares de infelices que van rodando por esos mundos, víctimas del orgullo vanidoso, una inmensa piedad nos conmovía. Tnste es decirlo; pero la novela andaluza de que te hablo evoca episoAS DE SIEMPRE Después de una vida dios análogos, mucho más dramáticos, oculabori sa, en la cual rridos en Madrid. Cuando la leas, querido consumió sus energías, ahorrando incesan- Pepe, te convencerás de lo mucho que abuntemente para constituir una fortuna que li- dan las de siempre, sin que padres ni maesbrase á su hogar de toda escasez en lo futu- tros hagan nada por evitarlo. ro, el viejo montañés se fue de este mundo, dejando adolescente á su única hija, bellísima muchacha vanidosuela y coquetilla, miCUADROS REALES mada por una madre débil é indolente. Seducidas por el afán de lucir, ansiando ocupar unaposición social superior asas medios pecuniarios, creyendo inagotable mina e n t r ó en el asilo el médico, y al reconocer la tienda que constituía su único patrimo á la niña halló en ella los síntomas de nio, avergonzábanse de ella. Penosamente, la enfermedad contagiosa que producía inera regida por un joven sobrino, recriado en menso pánico en la población. Dióse parte, la casa, á quien acompañaba en sus penosas vino el furgón- camilla, y la pobre huerfanifaenas un viejo dependiente, representación ta fue conducida al hospital. Allí, gentes viva y palpitante del hombre de bien sin desconocidas, pero abnegadas, salvaron su energías ni voluntad. vida, insignificante para la mayoría, valiosa En tal medio tenía que aparecer el vivi- siempre para los que aman á la humanidad. dor elegante, presuntuoso, guapo, con fan- Para aquel ser la cama del hospital era un tásticos bienes y alta alcurnia, uno de esos cambio de número, las mismas hermanas seres que sirven de señuelo para alucinar con tocas blancas, los mismos rostros barlas chiquillas sin sest y sin corazón. budos de los médicos, revestidos de largos En Málaga se desarrolló la triste historia blusones. de las pobres mujeres, recogida y descripta Kn el palacio entró también el medico, con estilo vibrante y lnminoso por el gran dictó severas medidas de aislamiento, y pruartista Arturo Reyes, autor de cuadros her dentemente los deudos y parientes se alejamosísimos, en los cuales se refleja la verdad ron del atacado. Enfermeras afectuosas y con una galanura y una gracia verdadera- profesores celosos, esos personajes sin nommente seductoras. bre que constituyen la comparsería desde, Para los que buscan complicadas psicolo- ñada de la comedia social, se esforzaron por gías en las novelas, la relación de la dolo- saivar la preciosa existencia del procer; pero tosa caída de las de Pinto no ofrece un in- el enfermo sucumbió. Hallábase en aquel terés supremo. Hubiera el autor acumulado trance solo al parecer, sin familia como la e s c e n a s escabrosas, describiendo hechos huérfana del hospital; pero en ambos casos brutalmente cínicos, que constituyen en la no les faltó á los dolientes la compañía de moderna literatura el encanto de los pala- esa eterna madre llamada Caridad, paciendares estragados, y acaso se consideraría su te, abnegada, sumisa, amante, para la cual obra como un dechado de perfección. En todo el que sufre es un hijo predilecto. cambio, esas limpias y correctas páginas, V. F. además de producir deleite artístico, encierran una hermosa lección. Sin necesidad de acentuar los caracteres, UN PROTECTOR DE LOS NIÑOS ni exagerando los tonos, presentándolos tal como fueron estudiados en la realidad, no son los distintos personajes ni odiados ni amables por deseo preconcebido del novelista pintor, sino que se mueven, piensan y i a muerte de nuestro queridísimo amigo discurren por cuenta propia, y la lógica de Felipe Ovilo. tan impensada como cruel, los hechos se cumple, como ocurre en la nos ha producido profundo dolor. Era un hombre bueno, amantísimo de su familia y vida, natural y sencillamente. El joven aferrado al trabajo, que recuerda gran protector de la infancia. En la Sociedad á toda hora los días de su infancia en los Española de Higiene, durante la discusión lejanas campos de Castilla, las últimas cari- del proyecto de ley de Protección de la incias de la madre y la entrada en la vieja fancia, pronunció muy hermosos discursos tienda donde consume los años viendo cre- y en todo momento se interesaba por los cer á su prima, con la cual sueña amoroso; problemas de puericultura y educación. sa dolor al atisbar sus vanidosas coqueteAl fundarse en 1 SS 3 la revista La Madr e rías, que la alejarán de la modesta casa; su y él Niño, de que es hija modesta esta hoja viril energía para hacerse independiente; la de A B C, publicó unos preciosos artículos, serena severidad de su proceder, reservado, comparando cómo mueren los niños en Manoble y tierno en todo momento, simboliza rruecos y en España víctimas de la ignola voluntad firme y constante característica rancia de las ciases pobres. de la raza fuerte, en la cual el vicio no hace ilektub- Alá (estaba escrito) exclama el momella. ro fanático. Idénticas frases repiten los bruEllas son ¿as de siempre: las pobres muje- tales explotadores de la infancia. Ai enviarres ociosas é ignorantes, buenas en el fon- me su trabajo decía: De la exactitud del do, á las cuales un lujo cursi arrastra á co- primer cuadro puedo responderte; casos pameter las mayores torpezas. Así es a vida recidos se han desarrollado ante mi vista durante el tiempo que he ejercido mi profecontemporánea desgraciadamente. Leyendo el libro de Reyes, mis ahijados sión en el Mogreb. De la certeza del segun. recordaban episodios parecidos, trágica men- do responden los inmensos niños que, no te cómicos, con desenlaces menos agrada- muy lejos de nosotros y á las altas horas de bles que el de ¿as de Pinto- pues no siempre la noche, mendigan. -y ertos de frío, á las puerlas pajarillas locas encuentran quien pueda tas de los teatros y en las principales vías redimirlas de modo definitivo de la ruina de comunicación. Tal vez parezca la pintura inverosímil ó, por lo menos, exagerada á cegara. CARTAS A PEPE ¿SOLOS... los que rodeados de comodidades, creyendo vivir en un país cristiano y civilis, ado, ha biendo recibido una educación por lo menos elemental y vivido en una atmósfera más pura, no se acuerdan de que á su alrededor hay mucha y grandísima ignorancia, que es, lo mismo en Marruecos que en otros países, origen principal de todos ó de la mayor parte de los vicios y de las observaciones más monstruosas. Cuando á la ignorancia se reúne la ausencia de todo principie religioso, los hombres descienden á un nivel más bajo que las bestias, y entonces, todo, hasta lo más extraño, es creíble. ¡Pobre y querido amigot Hace poco recordábamos un episodio tiernísimo de antaño. Vivíamos Ovilo y yo en la misma casa, y á las doce oía desde el patio la vocecilla argentina de uno de sus hijos anunciando gozoso su regreso: jMamaína... (mamiuat ¡Enriquetita... gritaba llamando á u madre. ¡Con qué orgullo me decías: ¡El chiquillo es ya valiente capitán, condecóralo con la Legión de Honor. ¡Feliz tú, que has visto realizado! tus afa nes; ya tienes conquistado un noble y eterno descanso! Compadece á los que seguimos ¡luchando rodeados de penas y desengaños. ¡Hasta luego, querido Felipe, hasta luego! LA SALUD DE LOS NIÑOS r urante los últimos meses la mortalidad de los niños ha aumentado, no sólo por el gran número de casos de escarlatina, sarampión y gripe, que han afectado carác ter epidémico, sino por la facilidad! con que estados latentes de enfermedad estallan impensadamente, complicando los casos. Los predispuestos á dolencias pulmonares, intestinales ó nerviosas han sucumbido COE inusitada rapidez. Por esta causa se ha evidenciado que los niños en quienes se descuidó el problema de alimentación, viendo con indiferencia presentarse en ellos la clásica diarrea verde; los que padecían de tosecillas insignificantes, que no alarmaban á las familias, eran los más gravemente afectos por las citadas enfermedades epidémicas. Los bruscos cambios de presión barométrica han originado trastornos graves del sistema nervioso, habiéndose observado ea los adultos muertes repentinas, y en los aiños, meningitis cerebro- espinales de marcha insidiosa. Únanse á esto los frecuentes casos de gnpe, enfermedad tan proteica como traidora, la cual se ceba en la infancia, y se explicarán las grandes cifras de mortalidad observadas, no sólo en Madrid, sino en provincias y en el extranjero. Aun cuando ha mejorado el estado sanitario, conviene no olvidar que las variaciones termométricas son perjudiciales á los pequeños, y, por lo tanto, se extremará toda precaución, no sólo en el abrigo, sino en las substancias alimenticias. Cor. viene observar á diario la garganta de los niños y ponerse en guardia al notar cualquier mancha ó grano en la piel. La pronta intervenció y los asiduos cuidados logran salvar á machos niños, recomendándose siempre no dat, sin expreso mandato del médico, ni purgantes, ni depurativos, ni otras drogas preconizadas en la cuarta plana de los periódicas FELIPE OV 1 LO