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A B C DOMINGO 4 DE ABRIL DH 1909. EDICIÓN 1. PAG. acarrear un a revolución en la nación de las tragedias, y con ésta la ruina completa del país. El príncipe heredero, anteayer todavía el César de su pueblo, es hoy odiado y aborrecido por todos sus compatriotas. Los unos, los partidarios de la paz, dicen que un príncipe que da bofetadas á los soldados, que üra botellas contra la cabeza de sus profesores cuando éstos le están dando lecciones de moral y que á puntapiés mata á su criado no es digno de ocupar el trono; los otros, cas amigos de ayer, los oficiales, añaden que sólo él es el que les ha conducido hasta fas puertas de la guerra y que ha desertado en el momento más critico y difícil, abandonando á sus amigos y á su patria. El Gobierno, frente á situación tan critica y no queriendo cargar con la responsabilidad, se apresura á hacer las paces coa Austria- Hungría á fin de evitar derrama miento de sangre. La sola víctima de este estado de cosaslio es la viuda del desgraciado Esteban Ko takovic, pues- se asegura que el Rey le ha dado 100.000 coronas para que oculte la verdad, sino el joven bien educado y de buenos modales, el principe Alejandro, quien ha tecibido ya infinidad de cartas anónimas amenazándole de muerte si acepta la corona que su hermano ha echado al aire; que la paz se haga con Austria- Hungría; que se evite, á costa de cuantos sacrificios sean necesarios, la revolución en Servia y la muerte del joven príncipe Alejandro, que nada tiene que ver con la locura de los otros; que Se restablezcan pronto las relaciones comerciales entre ambos países, y, en fin, que el porvenir nos traiga una existencia más pacífica que la que hemos tenido hasta hoy, Son los votos que hacen todas las personas ensatas aquí, en Austria, amigas de la paz y reconciliación. DANUBIO Dispone que se alistaran todos los mozos que hayan cumplido veintiún años. Después del sorteo, los mozos podrán ser declarados: Excluido totalmente del servicio militar; Excluido del contingente; Exceptuado del servicio en filas, y Soldado ó prófugo de clasificación. El día i. de Agosto ingresarán en Caja todos los mozos declarados definitivamente soldados, y los sujetos á revisión, quedando los excluidos, exceptuados y prófugos de clasificación á cargo de las Comisiones mixtas. Los exceptuados ingresarán también al decretarse la movilización del Ejército. Dispone que el ingreso en filas podrá retrasarse por un año, á petición de los interesados, y esta concesión podrá ser ampliada sucesivamente por dos años más, y establece las condiciones en que se pueden conceder las prórrogas. Cuota militar y reducción del tiempo de servicio en filas. Se da el nombre de cuota militar á un impuesto, pagadero por años completos, á partir del i. de Febrero de cada uno, que deben satisfacer aquellos mozos que, por causa legal, dejen de prestar una parte del servicio militar ó disfruten prórrogas de incorporación áfilas ó algunas otras ventajas que estas bases determinan. Están obligados al pago de na cuota militar anual: i. Todos los mozos exceptuados del servido en filas; 2. Los padres ó tutores de los mozos declarados prófugos; 3.0 Los pertenecientes al cupo en instrucción, y 4. Los que disfruten prórroga ó ampliación de prórroga. Establece también las excepciones en el pago de esas cuotas para huérfanos, pobres, etc. y la forma de abono de las mismas. Vkna, Abril 909. Dicta reglas sobre la instrucción militar, que es obligatoria. Crea oficiales y clases de tropa para la reserva gratuita. Establece multas y castigos, coa la sola novedad de imponer multas en forma gradual á los que falten á la revista anual ó p n la sesión del Congreso leyó ayer el mi. cambien de residencia sin llenar los requi nistro de la Guerra un proyecto de ley sitos reglamentarios. de bases para la de Reclutamiento y reemplazo del Ejército. La mucha extensión nos obliga á hacer un rápido índice de lo qwe EN EL MUSEO SEL PRADO en él se dispone. Las bases son doce, y se refieren á los puntos siguientes: LA VISITA, Establece que el objeto de la ley es, además de proporcionar al Ejército y la Marina DE ZULOAGA los hombres necesarios y constituir cuadros gratuitos de oficiales y ciases, organizar el Bué el domingo último, en la sala de los servicio militar obligatorio. Al efecto dis- retratos, frente á la familia de Carlos IV, pone que el contingente anual será el total quizá el esfuerzo más poderoso de Goya. de mozos declarados útiles, y que los que Una silueta muy original permanecía indesempeñen destinos al ser llamados á las clinada, muy inclinada, sebre aquel infantifilas serán declarados excedentes, siendo to de los pantalones rojos. La silueta era preferidos á la vuelta para su colocación. maciza, complexión de boxeador. La induEl servicio militar durará diez y ocho mentaria sorprendía aún más: Uaa capa veraños, a partir del ingreso de los mozos en de española, pero sin esclavinas, cuello de Caja, distribuidos del modo siguiente: terciopelo y dos cabezas de perro, de plata 1.0 Reclutas en Caja (plazo variable) maciza, mordiendo unas cadenillas que ser 2. Servicio activo (tres años) vían de abrochadores. El sombrero era in 3. Primera rtserva (cinco años) menso, negro, flexible, grandes alas planas, 4. Segunda reserva (seis años) y la copa hendida. Alguien hubiera tomado á Reserva territorial (resto ae los diez aquel visitante dominguero por un buen y ocho años) tendero madrileño, examinando asombrado Los recluías destinados al cupo en filas la labor miniada de las condecoraciones, de permanecerán normalmente en ellas veinti- los personajes del cuadro, más que toda ocho meses. aquella psicología de degenerados definitiHasta que principie el año en que los mo- vamente fijada por Goya, sin atenuaciones zos cumplan veintiuno de edad nu se les im- emolientes. pedirá viajar ni mudar de residencia dentro Los hombros encorvados se irguieron. La ni fuera de España, no exigiéndoseles re- extraña silueta abundante y verde giró. quisito alguno de carácter preventivo. Pude entonces reconocerle. Era Ignacio ZuDicta reglas, además, para el matrimonio loaga. de los reclutas, y la forma de realizar viajes- -No puedo pasar sin esta Castilla, sin desde que cumpla veintiún años. este Museo. Me hace falta todo esto, w produce la impresión de un latigazo, para sacudirme del enervamiento parisién. Y ífuloaga continuó habiéndome del Museo y de Castilla como de dos tónicos morales, indispensables para fustigar el letargo de la buena vida parisién, pues de lo con trario, allí se llega á producir un arte bouU to, suave, sin refinamiento, pero que no grita como toda esta obra exasperada de Goya, También el gran puntillista Vauzigelbeog escribió en una ocasión á Darío Rogoyoss Ven pronto por aquí con tus lienzos vio lentos. En París nos enervamos. Sentimos la necesidad de visitar ese Escorial, que mí me espantó la primera v y- me hizo to ¿mar, todo asustado, el primer tren que regresaba á Madrid, ó que vosotros, los españoles, nos traigáis temporales, vehemencias, Aquí nos afemi -Seria horrible- -cuu au cuciendo Zu loaga, -pero felizmente conozco á un profesional parisién que me ha manifestado que el cuadro puede salvarse. Zuloaga se referia á la futura ruina, ea plazo uo inminente, pero tampoco lejano, del cuadro de Goya, en cuyo lienzo, apenas sin grano, unas venas alarmantes parecéis hincharse y ramificarse progresivamente, y terminarán por resquebrajar la pintura. Será un trabajo pacientisimo, de benedictinos pero la pintura, fundida ya, puede trasladarse á un lienzo consistente, que haga per durable la familia de Carlos IV, que Goyaí debió pintar, según el testimonio de Zuloaga, á toda prisa, en un momento de humor furioso y fecundo. -Yo, sin embargo- -agregó Zuloaga, -te tengo veneración. Esto no es aquello, pero es también arte. Zuloaga se refería á Mengo, señalando á aquella datnita vestida de sedas brillantes, la cabeza empolvada, sus dedos finos sosteniendo un clavel primorosamente pintado. ¡Ah! Pero éste es el Rey. Puede juzgarse dónde nos encontrábamos en este momento. Las golas blancas, rizadas, resplandecían. Eran tipos que interrogaban, rostros de enfermos, de una generación que fue fuerte y agonizaba; caretas amarillas, sin carne, con contornos de ojiva Zuloaga se detuvo extasiado ante aquel personaje del Greco, el de la espada y la mano. Luego le tocó sonreírse á Zuloaga. Pasa deprisa ante los retratos de autores franceses. El gran artista español parecía decir: Na he venido ciertamente á Madrid para atracarme de confitería. Ea París la hay muy buena. He venido aquí á saborear lo clásico, lo popular, lo que nos da personalidad, unos callos que inflaman, el vino violento; en fin, arte español, áspero é intenso. No puede negarse que es bonito- -di Zuloaga, mientras se sonreía al mirar aquel Soberano francés fastuoso, hueco, vestida por alguna modista, con uua expresión de diva y uua armadura sin poso, que no abruma, que no hace sufrir, como el hierro que el Tiziano colocó á Carlos V. Aquí hay majestad, elegancia suprema- -exclamó Zuloaga, refiriéndose á los Felipes de Tiziano. -Pero tampoco he venido esto. Volvamos á lo pasional. Zuloaga fue á despedirse de Goya. Torné á mirar rápidamente la familia de Carlos IV. Llegó aquella mañana misma de Parts y sa lía en breve tiempo para Sevilla. Más de la; mitad del tiempo que estuvo en Madrid la invirtió en el Museo del Prado, recordando nos aquellos enfermos que no pudieudo eos tearse una estancia en un balneario aprovechaban las pocas horas que ees él se detie nen para atracarse de agua tonificaste, vasa tras vaso. Zuloaga vine huyendo de París, donde se reconoció enfermo. Ahora podía regresa: regenerado, después de encorvarse por horas, bajo su capa verde, ante el manantía tumultuoso de Goya. LONGFIELB PROYECTO DE LEY DE RECLUTAMIENTO IIIirmiirn iranrai nnimannin 1