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A B C SÁBADO 3 P g ABRIL DE 1909. EDICIÓN PAG. 6 X, a eoutrarnanííestadón fue amafiada por ü ¿Qué opinan de esa manifestación los seel Sr. La Cierva, que obligó por un telegra- ñores Moret, Canalejas y Alvarez, que rema circular á que se dirigieran manifestacio- presentan núcleos de fuerzas políticas? nes de adhesión al Sr. Maura. (El Sr. Giner de los Ríos pide la palabra. Aquí tengo un telegrama que es casi ¿Es que los demás oradores aludidos no exacto. hacen caso de mi alusión por mi modestia? El Sr. TEJERO: O lo es ó no. Pues peor para vosotros. La opinión espera El Sr. SORIANO: Yo creo que lo es. (Ru- vuestra voz aquí mejor que yendo por los pueblos haciendo mitmes, que duran lo que mores. Lee un despacho en que el Sr. La Cierva las rosas, como dijo el poeta, pero que no íecomienda que se dirijan telegramas al jefe tienen la fuerza de lo que aquí se dice. del Gobierno. Queremos saber lo que creéis de la opi Pero el Sr. Maura y sus ministros se con- nión, y tanto más cuanto que es posible lletentan con quitar importancia á la manifes- guéis al Poder, y si ahora no habláis creetación diciendo que iban pocos sombreros remos que tenéis un pacto tácito con el Goñe copa. ¿Por qué? ¿Es que los que no llevan bierno. (Rumores. chistera, no tienen derecho á opinar? 5 En la última representación iba el co ¿Es verdad que hace pocos días, en un pa- mercio, los intelectuales, los obreros, todos lacio, le preguntaron al ministro de la Go- los que protestan contra el estado de plutobernación, que ahora palidece (Risas. No cracia que alcanza á todos los gobernantes decía usted que eran cuatro taberneros los y es el sistema de gobierno entronizado somanifestantes? Pues, Sr. La Cierva, eso es bre una nube de negocios. Contra eso se protesta más que contra el clericalismo. perder la confianza de la Corona. sVosotros abusáis de la confianza de la ESCARCEOS Corona, y todos los días estáis haciendo alarde de ella. Aquí lo dijo el ministro de E 1 Sr. Maura, que es un hombre honraGracia y Justicia hace tres días. (Rumores. do, cuya buena fe é intención reconozco, Vuestra triste actitud lo demuestra; no ¿podrá negar el triste espectáculo que aquí gozáis de esa regia confianza, y si no la ha- presenciamos cuando los escándalos del esfeéis presentado ya, la presentaréis en breve: tampiljado? a cuestión de confianza. Rumores. Esa es la revolución desde arriba que La manifestación del domingo os ha he- aquí hay que hacer; ¿no recordáis lo que surido de muerte, y tiene razón la Corona en cedió cuando se acusó con pruebas al genedecir que no quiere engaños como el que ral Polavieja en lo de la Vasco- Castellana? le presentó el ministro de la Gobernación No sólo no le habéis castigado, sino que Sobre la manifestación. (Rumores. sigue en su. alto cargo, con oprobio de la Yo puedo asegurar al Sr. Maura que la moral política. manifestación del día 28 fue más numerosa E 1 Sr. Maura acusó á los ministros del y espontánea que la de Cabriñana, y cómo Sr. Sagasta, y los suyos malogran las bueentonces La Época dijo que fueron 11.000 nas intenciones que trae al subir al poder. manifestantes, cuando eran 80.000 menos S. S. está cogido, como la otra vez, por los que él domingo pasado. mismos que le arrastraron á la muerte. Lo Qué diferencia hay entre una y otra? t Que siento por el Sr. Maura. R. I. P. (Risas. El en esta no han ido los jefes departido. ¿Qué Sr. Maura se ríe. entiende el Sr. Maura por opinión pública? Ahí está el Sr. La Cierva, el de los pos ¿I a muchedumbre revolucionaria, ó un pue- tes telegráficos, el de las acequias de Murblo ordenado que expone pacíficamente su cia, que han desaparecido con una Sociedad opinión? por acciones que cobra buenos dividendos; Su señoría dijo en 1904 que el rebullicio no son sólo los ministros de Estado, Insde 400 muchachos no era la opinión públi- trucción pública y Fomento los residenca; pero no negará que lo es la manifesta- ciados. El Sr. La Cierva trató de ocultar ción de 100.000 personas. fuera accionista de esa Sociedad, y lo tuvo Romero Robledo, en dos ocasiones críti- que declarar luego. ¿Por qué lo negó? cas, atendió las expresiones de la opinión Yo tío negaría participación en nada pública, y ésa es la doctrina del partido con- honrado; pero es que el Sr. Iva Cierva ha servador. hecho tales cosas, que ni siquiera puede ir L, os liberales deben atacar al Sr. Maura, á su feudo, porque la indignación popular aunque sólo fuera recordando las duras fra- le arrojaría de allí, como lo hizo ya dos veses que el Sr. Maura dirigió hace años al ces, teniendo qae encerrarse en su casa, huanciano Sr. Sagasta en nombre de la opi- yendo de las piedras de sus vecinos. nión pública. E 1 mismo Sr. Besada se vio obligado á En 1902, estando á la cabeza del banco ordenar una inspección en las aguas del Seazul un hombre acabado, sin voz casi, un gura y en los montes de Muía por Real orleón acorralado, fue víctima de las acusa- den de Octubre de 1907. (Lee la Real orden ciones de su señoría, que se hizo eco de con- citada. nivencias, de baiezaSj de graves calum ¿Y el ministro de Estado? ¿Se ha olvidanias... do ya de la Hispano- Africana? No hacen El señor PRESIDENTE: A su señoría no falta más pruebas; basta recordar que tuvo se le ocultará la gravedad de sus palabras. que rectificar y no conceder una peseta, El Sr. SORIANO: Son cosas que están en E 1 de la Guerra es una provocación en el el Diario de las Sesiones, y no dejaré de de- banco azul. ¿Se ha olvidado ya Santiago de cirlas. Cuba? ¿No dijo de él el Sr. Domínguez Pas 2 SÍ, el Sr. Maura recogió entonces rumo- ciaal, conservador, que se deshonraría esres del arroyo, que Madrid suscribía, y se tando sentado á su lado? hacía eco de las tertulias de casa del señor Y el triste Sr. Sánchez Guerra. ¿No está Bagaste. fresco ea vuestra imaginación aquel debate ¡Qué cosas decía S. S. de un pobre an- que sacó del banco azul al Sr. Sánchez Gueciano! ¡Qué cosas, con visible ademán y re- rra, acusado de inmoralidad política? Nada lampagueante elocuencia! Entonces quería de eso ha olvidado el país, y por eso se ha echar á un pobre viejo, y hoy no quiere ha- manifestado ahora en tonos pacíficos; pero cer caso á un pueblo entero que le pide que si no viene desde arriba la revolución, venSe vaya. drá desde abajo. v Entonces decía S. S. que lo grave era ¿Os acordáis de lo del Ratón pelao? Los que la maledicencia entrañase en el espíri- atropellos judiciales duraron cinco años, tu nacional. ¿Qué fue la manifestación del hasta llegar á la falsificación del acta de ¡domingo? Su señoría debe dejar el Poder, y Cabra. Si no lo deja leeré sus palabras: El hombre Los instrumentos de aquella falsificación, ípolítico que hace cosa contraria de lo que al verse condenados á muchos años de pre dice es un histrión, J (Rumores. 1 sídio, dijeron que habían sido sólo instrumentos, y al decírselo al marcees de Cabfa, éste me consultó, y le aconsejé que los perdonase; así lo hizo, que si no, hubieran ido diez y siete años á presidio. Los pueblos no permiten que se juegue con ellos, y el mismo Rey oirá nuestra voz sincera. En Portugal sucede lo que aquí por inmoralidades, y no se haga el Sr. Maura responsable de una portuguesada. HABLA EL PRESIDENTE El presidente del CONSEJO DE MINISTROS contesta al Sr. Soriano. Yo no pretendo juzgar nada, y me atengo á lo que la opinión haya juzgado del acto del domingo. Su señoría cree que basta repetir las acusaciones fruto de la hostilidad personal; eso no prevalece; lo que prevalece es la opinión compleja y desapasionada. Y á ella me entrego. A 1 frente de la manifestación del dotníiv go sólo creo que fueron personalidades re publicanas, y no todas, porque muchas Sfi negaron á ir. Su señoría nos quita autoridad morat pues yo me atengo á la opinión, porque ya he dicho que nosotros somos nosotros. (Protestas en los republicanos. Aprobación en la mayoría. El Sr. SORIANO: V nosotros, ¿quien so mos? El Sr. MAURA: Sus señorías son sus se norias, y nadie se lo disputa. (R. sas. Otra consecuencia de S. S. es que diml tamos; tampoco es cosa nueva, porque yo ya sé que no estaba aquí por la unanimidad de los españoles. Pero creo que la opinión nacional, en su. mayoría, me apoya, y prueba de ello es qué aquí hay muchos representantes del país que me apoyan. Su señoría ha pronunciado un discurso ai cual no tengo más que contestar. (Grand aplausos en la mayoría. CONTESTA EL MINISTRO El ministro de la GOBERNACIÓN: Me alegro haber venido á presenciar el debate, porque así puedo contestar á lo que á mí se refiere. El Sr. Soriano dijo que nada tenía que discutir conmigo, pero no puedo merros de darle la contestación cumülida y cariñosa que se merece. (Risas. Su señoría me ha atribuido teiegraraai preparatorios de la manifestación de simpatía al Sr. Maura, y yo digo que no los he dirigido. Estoy seguro que S. S. esta vez como otras, dice que lo probará, y luego no prueba nada. Hay mucha gente que sabe que muchos millares de españoles han enviado su adhesión al jefe del Gobierno, (Bien, en la mayoría. Yo sé que el Sr. Soriano, con sus gran des simpatías, ha arrastrado millares de manifestantes. (Risas. Grandes rotativos ha habido que, para preparar la manifestación, llegaron á decir que yo había pedido benevolencia á los taberneros; había, y conmigo todos los ministros, obligado á los empleados á no ir á la manifestación; y se dijo más; se afirmó que en las secretarías de los ministerios se recogían tarjetas para enviarlas al Sr. Maura. ¿Qué dijeron ios periódicos de mi or Ia manifestación? Yo lo diré y lo probaré, y si alguien quiere recoger mis palabras, que me conteste aquí. Porque basta ya el presentar la realidad para que la verdad resplandezca. (Bien. Y no basta para hacer triunfar enredos y mentiras que se confabulen tres periódicos (Rumores en la izquierda y parte de la tribuna de la Prensa. Grandes aplausos en la mayoría. E 1 dato índispeusaoie para juzgar Ja ma nifestación es saber su número. La Época, El Universo, el A B C y otros dicen que unos 15,000; El Mundo, 20,000; La Conespoif ¡iíniiniIBIIfflnilliri nmimilHmíI ¡l rji