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A B C- SÁBADO 3 DE ABRIL DE 1909. EDICIÓN i PAG. 4. patriota, si solemnizan una fecha gloriosa, yo me levanto, voy hasta la chimenea, hago jugar los cordones de seda de mi juguetito, y allá va 1 a bandera trepando por el mástil a colocarse gallarda en lo más alto del palitroque. Si, por el contrario, mis periódicos lloran en sus columnas una catástrofe, una desgracia, el fin triste de algunas victimas ó el fallecimiento de un gran hombre, mis dedos temblorosos mueven los cordones déla bandera y suavemente la arrían, colocándola á media asta en señal de duelo. Y así es como yo, lejos de mi patria, conmemoro los días gloriosos y lloro los días tristes, llevando siempre conmigo este juguete inocente, esta pequeña banderita española, que una tarde de otoño compré en tina tienda de Copenhague. El día que la Prensa española me trajo la noticia de que en una sesión memorable de las Cámaras habíase votado el programa de nuestra reconstitución naval, mi banderita trepó alegre mástil arriba. Cuando los periódicos me confirmaron el telegrama, que leí en el B rüner Tageblat, hallándome en Berlín, dando cuenta del fallecimiento de Salmerón, mi banderita, que no tiene ideas políticas y que es patriota, nada más que patriota, descendió tristemente para colocarse en el centro del mástil abatida y doliente, en señal de pena. Y así casi á diario tengo motivos para acercarme á este juguete inocente... Un día, para llorar desde lejos á las victimas del tercer depósito; otro día, para aplaudir el triunfo de una obra. Mi banderita y yo, en cualquier rincón del mundo donde nos encontremos, ocupamos un hueco muy pequeñito, que es nuestra patria. u ace algunas semanas, el trozo de drapeau colocado encima de la chimenea flotó alegre y orgulloso, conmemorándola noticia del triunfo de una obra genuinamente española, y el viento que penetraba por el balcón entreabierto hacía ondear la bandera, que parecía gritar á cuantos entraban: ¡Hoy es día de fiesta! Ella y yo solemnizábamos así la victoría que acababa de alcanzar el edmirado Chapí, la figura más grande de nuestra nación, el compositor genial cuya labor no ha recibido aún la consagración suprema que merece. Alegres por el triunfo de Margarita la Tornera, nos asociábamos mi bandera y yo al júbilo del maestro y le aplaudíamos desde lejos. Y todavía hoy este pedazo de seda amarilla y roja flotaba en lo alto del mástil, conmemorando aquella fecha gloriosa, porque desde aquel día los periódicos españoles no nos habían dado motivo para mayores alegrías ni nos habían participado ninguna tristeza. Pero he aquí que hoy nos traen la noticia de este inmenso dolor, de esta profunda pena... ¡Chapí ha muerto... Y la pluma no acierta á espresar la impresión amarga que la funesta nueva nos produce, y los periódicos caen de nuestras manos, y nuestros ojos se nublan, y durante largo rato lloramos la pérdida de este luchador infatigable, que cae después de haber producido una obra formidable y cuando, todavía en la plenitud de su talento, se podían esperar de él obras gloriosas. ¡Chapí ha muerto! Y ha muerto sin que aun se haya hecho justicia á su labor fecunda. Ha muerto, y España ha perdí j do la más pura gloria nacional, la figura musical más grande de la Europa contemporánea, á cien codos por encima de los Puccini y los Mascagni que triunfan, porque á Chapí hoy sólo puede comparársele con ese otro titán de la música: con Ricardo Straus. Y aturdido por la noticia de esta muerte inesperada, mis dedos vacilantes sueltan la pluma y hacen jugar los cordones de seda de mi banderita, que se recoge tristemente, envolviendo el centro del mástil, y parece decir á todos los que llegan: ¡Hoy, y por espacio de mucho tiempo, en esta casa estamos de duelo... Por espacio de mucho tiempo, sí... Por espacio de mucho tiempo no flotará alegre sobre la chimenea esta pequeña banderita española que una tarde de otoño compré en una tienda de Copenhague... José JUAN CADENAS Paró- Marzo. súbita. Estábamos antes en contacto coa ¡a realidad. Nos hallamos ahora en la región de los ensueños, de las fantasías, de las quimeras. Ya no ¿nos preocupa la tierra, ni el agua, ni la escuela, ni los caminos, peemos los periódicos- -determinados periódicos- -y nos frotamos los ojos para convencernos de que no soñamos. Él estrépito, la baraúnda, la confusión y el guirigay nos ensordecen, desazonan y marean. Todo está revuelto j trastrocado. Cosas insignificantes adquieren un valor estupendo; se tuerce y contorsiona la lógica; se hacen sucederse las más rimbombantes y altisonantes hipérboles. ¿Dónde ha quedado ya la buena y paciente provincia? ¿Dónde lá realidad del taller y del bancal? 1 MPRESIONAB 1 Li DAD Elconfusloaisra J- -y la algarabía adquirieron su máximun en el día del jueves. Hablo de esto con la frialdad con que ua botánico habla de sus plantas y un entomólogo de sus inventos. Había en el público lector de periódicos- -en cierta parte del público- -una verdadera expectación. Se esperaba algo insólito (por fortuna una ctisis ha llegado á ser una cosa insólita) Se predecían acontecimientos extraordinarios. Muchos parlamentarios de las oposiciones se mostraban perplejos, desorientados; otros, no pocos, afirmaban rotundamente un cambio de Gobierno. En la mañana de ayer continuó la ansiedad. En las primeras horas déla tarde, antes de abrirse la sesión en la Cámara popular, la duda y la desconfianza comenzaba á penetrar en los ánimos. Al terminar el debate iniciado por el Sr. Soriano, la decoración había cambiado. Un hombre pacifico que viva lejos de! Congreso no puede sospechar todo el interés y el atractivo que tienen estas súbitas y tremendas oscilaciones políticas. En realidad, allá en el fondo de las cosas, no existe nada; existe una perfecta tranquilidad. Pero en la apariencia, en la superficie, las pasiones, las ansias y los deseos, los augurios y los presentimientos, se encrespan, se cruzas y entrecruzan, forman en un momento terribles y pavorosos nublados. -y luego, ea un momento, todo se disipa y desaparece, ante los ojos asombrados y estupefactos del tranquilo, ingenuo y provinciano espectador. No crea este buen espectador que todo esto está organizado y ocurre para reírnos de él y desazonarlo. Ocurre porque, dada nuestra condición de españoles, de meridionales, así debe ocurrir, y nada más. NUESTROS GRABADOS en París una innovación realizada por la Dirección de Correos con el laudable propósito de activar el servicio y evitar molestias al público. En todos los tranvías que van ala batíene, ó sea á los arrabales, se han establecido buzones, cuya saca se hace en las estafetas del trayecto. Basta con exponer la mejora para que se comprendan sus beneficios. Algo por el estilo debiera hacerse en Madrid, donde con ello se favorecería á vecindarios tan numerosos y tan apartados del centro como los del Pacifico, Cuatro Caminos, Prosperidad, etc. especialmente para la distribución del correo interior. c 1 proceso Steinheíl. Indudablemente, el pueblojrancés da ciento y raya, en punto a novelescos á los pueblos mas novelescos de la tierra. El famoso proceso Steinheil, que hace ya bastantes meses sirve de tema á comentarios y hablillas en todas partes en París, iba á dejar de ser la comidilla diaria. Pero hete aquí, ¡oh, lector! que para re- ¡animar el interés de aquel drama se presentan en aquella capital tres auténticosjfaquires de la India, que han ido con el firme propósito de ponerse en comunicación con el cuerpo astral de Mr. Steinheil y descubrir á sus asesinos. Provistos de extraños instrumentos, fueron los faquires al cementerio donde reposan los restos del malaventurado pintor... y, efectivamente, según afirman, uno de ellos logró la consabida comunicación, y dijo: -I o veo, lo veo todo claramente... Veo el crimen... Es de noche... No hay sangre. Que es precisamente lo mismo que todo el mando sabía. Ahora dicen loa parisienses que para ese viaje no se necesitaban... faquires El correo en tranvía. ha sido acogida Con unánime aplauso pv DEBATE Se planteó ayer uu debate sobre la manfestación. Tomanifestación. To EPÍLOGOS dos los oradores elogiaron y afirmaron la honradez y la integridad del Sr. Maura, PARLAMENTARIOS Es un hombre honrado, un hombre de buenas intenciones dijo el 1 A VORÁGINE Cuando se pasan unos honradez es acrisolada Sr. Soriano. Ss manifestó en sa p j f j ¡breve y elocuente leer periódicos y se vuelve luego á Madrid llesteros. No fui discurso el Sr. I, ópez Baá la manifestación- -oby se lee la Prensa- -determinada Prensa- -servó el Sr. Moret- -porque entendí que ense experimenta una sensación de estrañeza, volvía una censura de inmoralidad, y ya casi de estupor. Hemos permanecido unos entiendo que no se ha faltado á la moralidías en completa tranquilidad, en profundo dad. Digo lo mismo que el Sr. Moret reposo; hemos visitado fábricas, talleres, agregó el Sr. Canalejas. EI Sr. Maura- -J cortijos; hemos oído hablar de la producción local, de las cosechas; hemos escucha- dijo el Sr. Alvarez- -es un gobernante honrado, un político ilustre, uno de do la expresión de anhelos y de deseos para que han puesto en nuestro país los hombrea más alto el lo porvenir. Todo el mundo habla de asun- nivel ético. tos relacionados con su modo de vivir; toAsí se expresaron los oradores que intervi dos expresan deseos de algo que se relaciode esto, na con lo que pudiera aumentar la riqueza nieron ayer en el debate. Despuésla tnaaitenía y el bienestar, tíe piensa en algo sólido y cabe preguntar: ¿qué alcance significado enpositivo. Se habla de riegos, de caminos y festaeión del domingo? ¿Qué darle? ¿Se prevolvía? ¿Qué valor hemos de de escuelas. después del domingo el De pronto, el observador vuelve á Ma- tende que debe dejar su acto del En ese caso, Gobierno puesto? drid. Sobre la mesa le espera uu rimero de periódicos; por la tarde, en el Congreso, ¿la lógica no nos dice que bastará que un hagan vuelve á ver á sus compañeros de todos los número determinado de ciudadanos que ua calles para días y á charlar sobre los tópicos corrientes. un paseo solemne por lasEs muy respetable I, a mutación se ha operado de ana manera Gobierno sea derribado? liíHMlMKI HlllílllIftl- IÜlüfliinil I IIMíRllünniüTniíniTinm mnimfBmiiin- iiBiir n