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A B C VIERNES 12 DE MARZO DE 1909. EDICIÓN u PAG. 4. ertad. El primero de nuestros novelistas, De nuevo ahora, con motivo del estreno de Margarita la Tornera, vuelve á hablarse D. Benito Pérez Galdós, gloria de España, de la ópera española como antes, cuando el tomaba parte en la pelea y publicaba el maestro Serrano estrenó Gonzalo de Córdoba, primero de sus hermosos y profundos maó á propósito de la tentativa generosa y nifiestos. Al fin- -decía en él hablando del desgraciada de Luciano Berriatúa. Pero de discurso de Zaragoza, -al fin vemos cortada nada servirán la inieiatiya particular ni los en ese cuadrante la espantosa cerrazón que esfuerzos de nuestros más eminentes com- nos circunda. Nacía una aurora de liberpositores. La solución tiene que darla el Es- tad. Los liberales, enardecidos y entusias tado, imponiendo á las Empresas la tempo- mados, se lanzaron á predicar en provinrada oficial de la ópera española, no italiana. cias. ¿Que una parte del público guasón se son AMPAÑA BRILLANTE Lo que los liríe al oir cantar en castellano? Más se reiría berales hiciesi entendiera esos arreglos y adaptacio- ron en provincias está en la memoria de tones italianos de Sansón y Daltia, de La dos. Nunca se ha realizado en nuestro país Walkyria, de Lohengrin y de casi todas las una obra de propaganda política tan activa, óperas francesas y alemanas. tan gallarda y de tan positivos resultados. La Empresa del Teatro Real no habrá he- Un periódico la ha comparado á la realiza: ho nada meritorio si no persevera en el da en Inglaterra por la Liga de Manchester, propósito que la ha animado al poner en Pronto se dio cuenta la opinión de la sinceescena con lujo y sin escatimar los recursos ridad y dé la verdad con que se la hablaba. la nueva obra del glorioso Ohapí, figura na- El pueblo no permanece nunca indiferente cional que hace ya mucho tiempo habría cuando se le habla con el corazón en la atravesado todas las fronteras si no lo im- mano. Cada mitin del bloque liberal despidieran la rutina de un público cursi é ig- pertaba en provincias una explosión de ennorante y la absoluta carencia de iniciati- tusiasmo. Gentes que permanecían apartavas artísticas de nuestros Gobiernos. La das de las luchas políticas se sentían oninspiración, el arte supremo, las maestrías movidas ante el verbo ardoroso de los tride nuestro compositor insigne, se aprecian bunos. No era, no, la palabra brillante del más cuando vemos en las primeras escenas orador quien realizaba este milagro; era el líricas del mundo las obras mediocres é in- espíritu liberal, que despertaba, y se daba coloras de los Debussy, los Caparra, los cuenta de esta espantosa cerrazón como Lara, los Messager y los Massenet. Toda la decía el insigne Galdós, que le oprimía y partitura de Monna vanna, por ejemplo, tro circundaba. vale un número de La zarina. La campaña liberal aemobi. ro que, contra Hay que implantar la ópera española, y lo que pensaban los pesimistas, en España puesto que una Empresa valiente y animo- existía una opinión, y opinión formidable, sa se arriesga á dar el primer paso, Go- dispuesta á hacer frente á la ola reaccionabierno, Prensa y público deben ayudarla ria, á hacer imposible- -como decía un peprotegiendo sus iniciativas. Desterremos el riódico- -la retrogradación iniciada por la italiano de nuestra primera escena lírica, y actual situación conservadora El resumen oigamos la opinión desinteresada de un de esta campaña lo hizo el Sr. Moret en Zahombre como Gaílhard, que cuando, le ofre- ragoza. No es preciso recordar su hermoso cieron la dirección del teatro Real de Ma- discurso; en la memoria de todos está. El drid puso por condición que habían de ean- jefe liberal, como hacía observar otro periótarse las óperas en castellano. dico, tuvo en su discurso una completa Y Gaílhard es francés. precisión y claridad Sus palabras eran el José JUAN CADENAS más elocuente y el más exacto compendio París Marzo. de la doctrina liberal. No hace falta volver sobre él. S O LLEVÉIS EL BLOQUE 1 1 N PROPOSITO Pero si es preciso inI 1- -sistir sobre algo que AL PARLAMENTO ocurrió en el acto de Valladolid y que meAS DOS OLAS La activa y brillante rece que fijemos en ello la atención. El campaña realizada por asunto requiere un poco de historia los liberales en provincias comienza á dar Cuando la campaña liberal iba bastante sus frutos. La opinión liberal ha desperta- avanzada; cuando ya se habían celebrado do; como decía un periódico, la verdad está numerosos mítines en provincias; cuando la en marcha Se empieza á comprender en doctrina progresiva y democrática estaba el país que no es posible soportar por más completamente definida, se pensó en la contiempo un régimen de opresión y de tiranía. veniencia de llevar el asunto al ParlamenSe necesita en España, cada día más, un to. Ya ante la multitud se había dicho lo Gobierno popular, democrático, que sature que había que decir. Lo dicho en las reunioel ambiente de reformas y medidas verda- nes populares quedaría solemne y definitideramente progresivas y liberales. Dos años vamente consagrado si se repetía en el Parllevan los conservadores en el poder; si vol- lamento. El jefe del Gobierno, aludiendo á vemos la vista atrás y contemplamos el ca- los deseos de llevar el bloque al Parlamenmino recorrido, observaremos que la labor to, había dicho en la sesión del 17 de Nono ha podido ser más triste y desdichada. viembre de 1908: Nosotros estamos en el El Sr. Villanueva, en un elocuentísimo y vi- Parlamento á disposición de los señores dibrante discurso, lo ponía de manifiesto tar- putados constantemente. Interpelad y vedes atrás. La obra de los conservadores re- réis cómo os contesto. El autor de estas lípresenta el avance formidable de la reacción, neas, el 13 de Diciembre, publicó un artículo la influencia de la plutocracia, el poder de en que se glosaba esta invitación del presila arbitrariedad y de la injusticia. dente del Consejo. ¿Hay alguien que interdiciendo. ¿No daría Frente al avance de esta ola negra, era pele? -terminaba yo provincias? Al día sifuerza en preciso poner otra ola roja. El jefe ilustre esto mucha i, de Enero de este año, un peel i. de los liberales decidió presentar la batalla. guiente, recogía estas observaciones mías, y 331 Sr. Moret pronunció su memorable dis- riódico que, en efecto, se iba á llevar la Í Ocurso de Zaragoza; con él, según observó afirmaba al Congreso. No, ya no se puede acertadamente un periódico, se abría una cuestióndecía el colega. Los oradores libenueva era en nuestra política Las espe- pasar ranzas y los entusiasmos resurgieron. El rales no dejarían pasar ni un solo día sin en él Sr. Moret había hablado como un gran pa- hablar en el Parlamento, sin exponer perióeste triota, como el viejo luchador de la revo- su programa. Esta vez- -añadía las izquierlución de Septiembre según dijo otro pe- dico- -procuraremos todos los de que no sea riódico. Se inauguraba en España una épo- das (y medios hay para lograrlo) ca de luchas contra la reacción y por la li- un año. siao una era la que hoy principia. Pero pasó el tiempo; se fueron aplacando las ansias de llevar al Congreso el asunto; la alianza ó bloque liberal desistió, en resumen de cuentas, de su propósito. Áhc ra, ea el acto de Valladolid, han vuelto á retirar los deseos de llevar el bloque al Congreso. El propósito parecía completamente decidido; se habló de ello en los periódicos; se fundaron grandes esperanzas sobre l.i idea. Un periódico decía que en Valladolid se habían puesto de acuerdo sobre este punto los Sres. Moret y Canalejas. El Sr. Canalejas se mostraba entusiasmado. Moret- -añadía el periódico- -confía por compl eto en Canalejas para que éste realice una campaña vigorosa en el Parlamento. Ambos de acuerdo, y con el auxilio eficaz de los republicanos, podrán dar al traste con el bloque déla derecha Se tomó este acuerdo de derribar el bloque de la derecha, y en su consecuencia al Gobierno, su representante, el día i. de Marzo. Han transcurrido doce días; no se ha notado todavía ni la más pequeña sen al que nos indique que ha comenzado la obra de destrucción. ¿Es que se ha renunciad o otra vez á esta obra? ¿E 5 s que acaso se ha aplazado de nuevo? ¿Qué es lo que hay sobre este asunto? ¿No puede saberlo la op inión? DE PRUDENCIA La opinión tiene derecho á saberlo todo. Si al autor de estas líneas se le pididiera su parecer, mod estísimo, sobre este asunto, lo daría en don palabras. No llevéis- -les diría á los liberales, -no llevéis el bloque al Parlamento. Le aconsejan así razones de prudencia y de alta política. Al no llevar al Congreso lo que ha expuesto ante el país; al no repetir en la Cámará popular lo que se ha proclamado ante las muchedumbres, el partido liberal ha dado un ejemplo de patriotismo y ha demostrado proceder con un tacto exqui sito. En realidad, no hay ninguna precisión de llevar el bloque al Parlamento. Si antes de ahora se ha considerado esto como una necesidad; si los periódicos lo han considerado como conveniente; si aun el f mismo autor de estas líneas ha escrito en favor de ello, lo cierto es que hoy, miradas las cosas serenamente, se ve que el plantear en el Congreso un debate sobre la doctrina liberal no sería de ninguna eficacia ni añadiría nada á los aplausos conquistados ante la opinión por los liberales. Los parlados- -se ha dicho muchas veces- -donde ganan su fuerza es ante el pueblo, no en los Parlamentos. Se ha hablado en las reunió íes populares, y ha hablado de ello también el señor Moret, de las tres Ordenes concordadas y de las demás Ordenes. En el Parlamento había que decir lo que con las Ordenes no concordadas se va á hacer. ¿Se las va á seguir manteniendo? ¿Se los va á expuhar? EL Sr. Moret tendría que decirlo clara y explícitamente; le obligarían á ello las representaciones tradicionalistas. Ahora bien, ¿habrá nadie que crea que el partido liberal puede ganar algo con tal declaración? ¿A. qué conduciría? He citado este ejemplo por ser el más esencial de las predicaciones bloquistas en provincias. Respecto al acuerdo tomado por los Sres. Moret y Canalejas de dar al traste con el bloque de la derecha ¿no ¡se puede decir lo mismo? ¿No se considera que no es político el destruir un partido gobernante? Si el bloque de la derecha rep- esenta un fuerza positiva, ¿por qué quieren destruir esta fuerza los Sres. Moret y Canalejas? Las cosas se han pensado mejor. El bloque no será llevado al Parlamento. Podemos aplaudir francamente, con sincero entusiasmo, el patriotismo, el tacto pol ítieo y la prudencia de los liberales. AZ 0 R 1 N R AZONES