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A B C MIÉRCOLES 10 DE MARZO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 5. ración que hubo de efectup. re i última hora y en el lugar mismo en que Grane debía pasar á sus manos. Que el peluquero tema unos boch sobrantes por la parte de dentro, y persuadido en su desvarío mental de que aquella cabeza tenía que sefía de un compa rsa, le había plantificado la melena y las barbas á tiempo justo para que el empresario percibiera la bá rba... ridad. Y que el fígaro se apresuró á poner pies en polvorosa, presintiendo la leña en sus costillas. Neumann no cuenta si el criminal fue habido y adecuadamente castigado; pero sí f uando le tocó el turno porque las rivali- que reflexionó al punto sobre unas palabras dades de bastidores y las preferencias que había oído á su amigo el poeta Dingelsdel maestro adjudicaron la Brunilda del tedt: Crepihculo, en el primer ciclo, á la célebre- -Una representación teatral se compone Materna, contrariamente á las previsiones de doscientos elementos infinitamente pede Neumann. queños; y basta olvidar uno solo para que Y como la Materna no poseía el arte fracase todo lo demás. ecuestre de su rival, la consabida escena Por la transportación, tuvo que ejecutarse en la forma vulgar y usual. La Brunilda legítima desaparece enJOACHIM tre bastidores, llevando á Grane de las bridas. Allí monta instantáneamente sobre el corcel una Brunilda postiza, y la carrera se yerifica sin peligro ni molestia para la soprano. Llegó la fecha de los estrenos. El Oro del p l temporal reinante ha sido tardío, pero Rhin fue un gran triunfo; La Walkyria, un bueno. Llueve más que á jarros: á caño éxito colosal; el Sigfredo se deslució por una libre, á olas. El campo lo agradecerá; pero ronquera que hizo desentonar lamentable- conste que en punto á barrizal nada tiene mente á Jáger, el tenor favorito de Wagner que envidiar á las calles de Madrid. Ahora en aquellos días. que, así como el campo beneficia álos agriVino el día del Crepúsculo. Todo marctia- cultores, nuestras enfangadas calles rinden ba á pedir de boca. En el segundo entreacto excelente cosecha á limpiabotas y quitavisitó Neuinann al maestro en su palco, y manchas. Todo es proteccionismo. recibió de él las más halagüeñas felicitacioMenos mal que con este tiempo dicen los nes. Sonaron los avisos. El empresario- di- profetas que mejorará la salud. Falta hace, rector se dirigió á su propio palco, y al alar- porque la lista funeraria de personas conog a r la mano para abrir la puerta tuvo una cidas aumenta. Anteayer, el pobre Roure. corazonada, la de hacer entre telones y bas- Ayer, el general Suárez Inclán... tidores una visita de inspección. Tenía toda Al famoso juicio del lord y la bailarina ha su confianza en el alto y bajo personal, seguido otro seguramente más interesante; acostumbrado á desempeñar su misión con ayer hubo de suspenderse por la falta de admirable disciplina y entusiasmo. Nada le comparecencia de un testigo Se trata de inspiraba temor. Pero las corazonadas son una serie de hazañas de la usura, á la que- -irresistibles, y al escenario se fue. piadosamente pensando- -nial tiro la den; Todo el mundo estaba en su puesto y el hazañas que demuestran, como dos y dos son cuatro, que se calumnia á Sierra Moretelón alzado. Oyendo y atisbándo, hablando con unos, na cuando se la supone guarida de ban Jando instrucciones á otros, se pasó el em- didos. presario todo el acto, hasta que, cercano el En el Concurso hípico se v erificaron las momento supremo del salto á la hoguera, se dos últimas pruebas, que, forzosamente, rele ocurrió echar un vistazo á la Brunilda sultaron de resistencia y de impermeabipostiza. No la encontró por ninguna parte, lidad: y dio un grito. El notabilísimo Cuarteto Vela dio el primer concierto de una serie de tres. Hubo- ¿Dónde estala Brunilda de á caballo? gente que aplaudió de verdad, como se- -Soy yo, señor. Y se le presentó una mocetona fornida, aplaude al mérito; y por cierto que era de con voz, contextura y ademanes del sexo advertir que se trata de un cuarteto excecontrario, con melena masculina gris y... lente, aunque lo español sea no darse cuen barba ¡Una barba como la del propio San ta de ello. Antón, gris también! Las sesiones de las Cámaras no dieron Furioso se precipitó Neumann sobre el mucho que hablar. En el Seaado, función desgraciado, arrancándole peluca y baiba de desagravio al ya popular obispo de Jaca en el momento mismo eir que la Materna para que vuelva á amenizar las sesiones. lanzaba desde fuera su Heiajaho, Granel Después, más régimen lácteo y local. En el Apareció entre bastidores la Brunilda pro- Congreso, bastante animación en todas las pielana con su caballo de la diestra. Cubrió salas, menos en la de sesiones. La concuNeumann de cualquier modo la cabeza del rrencia se explica. Llovía si Dios tenía qué. Brunildo para ocultar el cráneo rapado; á La Junta de- asociados se reunió, y en un empujones lo hizo montar, y la carrera se santiamén aprobó todo lo que el Concejo la realizó con toda felicidad, dio á comulgar. Unos segundos más, y la corazonada no El alcalde está enfermo, y su restablecihubiera podido librar del ridículo la escena miento es unánimemente deseado, porque culminante y final de la grandiosa tetralo- claro, no puede servirnos de consuelo que gía. El primer ciclo se había salvado en la salud ande hecha pedazos por Londres. una tabla The Times puede timarse con quien quiera, Instruido el oportuno expediente, resultó: menos con nosotros. Que el Brunildo era un distinguido miliSucesos no hubo muchos. El más saliente, tar de la clase de tropa de Caballería, cuyos una batalla campal en un cafetín de Chamconocimientos musicales y dramáticos no berí, donde un hambriento hizo un gasto de pasaban de los que está obligado á poseer ¡lo meaos veinte céntimos! y no halló á un excelente jinete. mano otra moneda que armar una bronca Que había llegado al teatro con el tiempo de las que repercuten al otro lado de Mapreciso para vestirse y hacerse la cabeza, ope- drid. tarjeta del gran caballerizo, y la historia fue motivo de buen regocijo en la corte. Neuniann y el matrimonio Vogl acudieron al picadero imperial á la hora indicada. El conde de Fückler los. esperaba. La notable artista probó más de una docena de caballos, sin lograr de ninguno el famoso galope del fuego. Hubo de contentarse con un animal que reunía satisfactorias condiciones relativas de mansedumbre y serenidad, y el nuevo Grane, cuando le tocó el turno, desempeñó su cometido con todo el lucimiento que de él supo obtener la diestra amazona. EL MONUMENTO A PEREDA publicamos hoy una fotografía del boceto de monumento á Pereda, elegido en concurso por la comisión encargada de erigirlo en Santander. Es original el boceto del notable artista, escultor y querido amigo nuestro D. Lorenzo Coullaut Valera, que ha sabido encontrar originales notas de inspiración que acreditan su estudio concienzudo de la labor del maestro, á la que ha querido encarnar briosamente en la piedra y en el bronce, condensándola en la nota más vigorosa de la obra de Pereda: el amor á la naturaleza sana v robusta, fecunda y creadora. La forma total del monumento es la de una gran roca que sobresale de la tierra, sin basamento ni otro artificio arquitectónico, con la espontaneidad misma con que brota también de la tierra la obra vigorosa del insigne novelista montañés. En la parte baja de esa grau peña están tallados á 1,30 metros del suelo los fondos de cuatro altos relieves, cuyas figuras son de bronce, y que representan: el de delante, una escena de Sutileza; el de detrás, otra de El sabor de la íietruca, y los de los costados, La leva, de Escenas montañesas, y un pasaje de Lapuchera. La parte alta del monumento está inspirada en Peñas arriba. En lo más alto de la roca está sentada y con la cabeza descubierta, la figura de Pereda, tendiendo la vista por el paisaje incomparable de la tievruca de sus amores. En el frente, hacia el centro del monumento, están colocados el escudo de Pereda y el de Santander, unidos por una corona de laurel. La colocación del monumento, que tendrá más de ocho metros de altura, deberá ser en alguna ladera de montaña ó pradera inclinada, con rocas salientes en su proximidad. La obra será de piedra obscura de E cobedo para evitar durezas en la transición del color de la piedra al del bronce. La estatua, de mármol blanco, para que así se destaque vigorosamente del resto del monumeuco y se vea que es su parte principal. MADRID AL DÍA INFORMACIÓN r POLÍTICA EN LAS CÁMARAS p l interés de la tarde en el Congreso es tuvo en el salón de sesiones, en donde prosiguió el debate sobre los proyectos de huelgas y comunicaciones marítimas. En el primero de dichos proyectos siguió el Sr. Moróte su discurso interrumpido la tarde anterior, y le contestó el Sr. Maura (D. Gabriel) El discurso del conde de la Hortera fue escuchado con profunda atención, porque en él expuso el orador los profundos conocimientos que en las cuestiones sociales posee y el acopio de datos con que destruyó las censuras dirigidas contra el proyecto. Demostró palpablemente el Sr. Maura que el proyecto responde de manera perfec- ta á las necesidades societarias en España, y que se ha tenido en cuenta al redactar la futura ley la más estricta imparcialidad al trafar de los pleitos que pueden suscitarse entre patronos y obreros. El Sr. Maura fue muy felicitado cuando terminó su notable discurso. Después siguió discutiéndose el proyecto de comunicaciones marítimas. p n el Senado se trató á primera hora de la situación del obispo de Jaca. Lo; ministros de Gracia y Justicia y de Instrucción no vacilaron en dar francas explica