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A B C SÁBADO 6 DE MARZO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG 4. ¡i pecado llevan la penitencia, porque así iencn ellas los dientes podridos. Las pobres señoras que se habían reunido jara visitar al prefecto, lanzando el grito ¡Madres que tenéis hijos... volvieron cariacontecidas, y algunas de ellas hasta se indignaban al saber que las inglesitas eran unas personas decentes. -Pero ¿en que están pensando esas muchachas? -exclamaban. Las excelentes señoras de Marsella no nabían reparado hasta entonces en una cosa, y es que si las inglesitas no hubieran sido unas inexpugnables virtudes, los muchachos enamorados de ellas no se hubiesen, suicidado. El prefecto, pues, continúa autorizando las representaciones de las inglesas en el music- hall marsellés, y los padres de familia siguen llevando á sus hijos á la casa de corrección de Meyrat, donde el director dice que los encerrados lo pasan muy bien, muy contentos y muy á gusto. Tan á gusto, que en cuanto los dejan una simple corbata encima... prefieren ahorcarse. La gente, joven, los chicos de buena familia, están pasando actualmente en Marsella todas tas penas del purgatorio, porque, como es natural, todos los dias escuchan las mismas recomendaciones: ¡No vayas al teatro! ¡No veas á las inglesas! ¡A las nueve de la noche, lo más tarde, hay que estar en casa! Aun á los más formalitos los han quitado el llavín y no los consienten que salgan solos. Las señoras no dejan de visitar al prefecto, á fin de que éste busque el medio de librar á la ciudad del azote de las inglesas, y el prefecto ha prometido que en cuanto una girl cualquiera dé el menor motivo de queja, expulsará á la troupe entera. Ya podéis calcular que Ja situación en Marsella resulta en estos momentos mucho más interesante que la de los Balkanes. Las damas, pidiéndole al cielo que salga un guapo que haga peligrar la virtud inglesa; la Policía, vigilando á las muchachas á todas horas, y los chicos niarselleses, en pleno romanticismo, escribiendo cartas de amor, con el desesperado ultimátum: O me dices que yes... ¡ó me enveneno! Y las inglesitas, en tanto, cnupancío pastillas de chocolate y echándose á perder la dentadura. José JUAN CADENAS París Marzo. que el hecho no trascendiese al público. Tenía por objeto la reunión sincerar al partido liberal de los cargos y acusaciones que se vienen haciendo contra él desde hace algún tiempo. Existe contra los liberales cierta marejada en las clases conservadoras y tradicionalistas del país. Se les tacha incesantemente de anticlericales y de partidarios del librepensamiento. Han publicado en este sentido enérgicas pastorales algunos prelados. La hostilidad va subiendo de punto de día en día. Se va formando una atmósfera totalmente falsa y absurda alrededor de los elementos liberales. Para desvanecerla, para poner las cosas en su verdadero lugar, para demostrar plenamente que el partido liberal español no es anticlerical, se convocó á la importantísima reunión celebrada en casa del Sr. Moret. Concurrieron á ella, entre otras personalidades, el Sr. Canalejas, el Sr. Dávíla, el señor conde de Romanones, el Sr. Francos Rodríguez, el Sr. López Domínguez, el señor Gasset, el Sr. Alba. Resulta materialmente imposible extractar en pocas lineas todo lo que en la reunión fue manifestado; procuraré tan sólo exponer la substancia de lo que allí se dijo. 1 OS REUNIDOS En p r i n c i p i o quedó acordado dirigirse en carta particular y reservada á los prelados de toda España. Urge manifestarles á los obispos que los liberales rechazan en absoluto los cargos que respecto de su supuesto radicalismo se formulan. Los liberales españoles acatan y reverencian como perfectos católicos todo cuanto emane de la Iglesia y se relacione con ella. Los liberales españoles no atentarán jamás no sólo contra los derechos de la Iglesia, sino tampoco contra sus tradiciones. Es injusto y además revela un menguado ingenio el suponer que los liberales pretenden desligar de la férula déla Iglesia las conciencias de los ciudadanos y la enseñanza de la juventud. Siempre han dado pruebas los liberales de completa sumisión á los preceptos y doctrinas de la Iglesia, y no podrían pasar en silencio sin la más enérgica de las protestas el que ahora se les suponga distanciados y aun hostiles á tales preceptos y doctrinas. Tal fue el espíritu que predominó en la reunión. Por. algunos de los concurrentes se hicieron manifestaciones que merecen ser consignadas. El Sr. Dáyila, defensor de la antigua ley de Asociaciones, manifestó que mal se le podía considerar á él como anticlerical cuando es un hecho notorio que pertenece al cabildo catedral de Málaga como canónigo honorario. El Sr. Alba, organizador del mitin de Valladolid, dijo que él tiene un hijo varón con los Agustinos de El Escorial y que dos de sus hijas están educándose en un colegio del Sagrado Corazón. Señores- -observó después el Sr. Canalejas, -verdad es que yo no he mandado construir el oratorio que figura en mi casa, una casa antigua; pero no es menos cierto que yo ni lo he convertido en salón de fumar ni he tolerado que caiga en desuso y en abandono. Se ha dicho que yo soy un admirador de Combes; pero ¿acaso se olvida que el famoso busto que tengo en mi casa no es de Lutero, sino de San Francisco? ¿Se olvida acaso también mi antigua amistad con el general Polavieja? A continuación el señor Francos Rodríguez, nuestro querido amigo, hizo notar que aunque él es paisano de Macanaz no tiene nada que ver con su anticlericalismo ni con su enemiga á los jesuítas. Fue á Hellín el Sr. Francos Rodríguez á descubrir la lápida dedicada á Macanaz. Mas ¿quién que no sea un insensato podrá creer que el excelente periodista aprueba y aplaude la fórmula anticlerical de Macanaz cuando pedía que para hacer menor el número de los que Ingresan en las Ordenes religio sas se exigiese á todo el que quisiera ser fraile qae sirviese antes tres años en el Bjéreito? El señor conde de Romanones hizo protestas de sumisión á los mandatos derla Iglesia. Yo ya dije una vez desde el banco azul- -manifestó el conde- -que soy un oportunista. ¿No se quiere que seamos anticlericales? Pues yo no lo soy Manifestó el señor López Domínguez su adhesión á todo lo expuesto por los anteriores oradores; se leyó una carta del Sr. Montero Ríos en la que se manifiesta que él es un soldado disciplinado y se levantó á hablar el señor Moret. El Sr. Moret comenzó lamentándose del extravío que sufre la opinión respecto al partido liberal. Comparó luego la doctrina liberal con la luz descompuesta por el prisma; la luz que parece de un sólo color y que, sin embargo, después de pasar por el prisma reviste distintos colores. Dijo también, que el partido liberal en estos tiempos es como el náufrago que lucha con las olas y q. ae al fin llega á una playa hospitalaria. Cita el ejemplo del gran movimiento de opinión promovido en Inglaterra por Ricardo Cobden. Habló del pangermanismo y de la des dichada Polonia. Tuvo un recuerdo elocuente para sir Roberto Pee! y su política. Dedicó unas palabras á Ríos Rosas y á uno de los discursos pronunciados en el Congreso por este ilustre orador. Aludió al abate Murri y á sus doctrinas sobre el modernismo católico. Se- dolió de que los nobles esfuerzos realizados por el orador en favor de la tolerancia y de la cultura hayan sido negados y desconocidos. ¡Es preciso, señores- -exclamó, -que pongamos un dique á la maledicencia y á las. insidias de nuestros adversarios! Se dice que el partido liberal es anticlerical. Pero- -dijo el Sr. Moret- ¿es que las gentes que nos combaten llevan su osadía y su mala fe hasta ocultar á la opinión que el partido liberal, que Gobiernos liberales de los que yo he formado parte, han autorizado el establecimiento en España de más Ordenes religiosas que los conservadores? ¿Llevan nuestros adversarios su enemiga y su odio hasta desconocer que nosotros cumplimos tan fielmente como elios los preceptos de la Iglesia católica? El Sr. Moret se detuvo y sacó del bolsillo un papel. Aumentó extraordinariamente el interés en la concurrencia. Aquí- -dijo el Sr. Moret- -tengo una prueba de mi criterio sobre este asunto. El Sr. Moret leyó una proposición que el 13 de Noviembre de 1871 se presentó al Congreso y á favor de la cual votó el Sr. Moret. La proposición dice asi: Pedimos al Congreso se sirva declarar que quienquiera que coarte la libertad de fundar y conservar los institutos y comunidades religiosas que la Iglesia autoriza y ama, así de hombres como de mujeres, así de eclesiásticos como de seglares, así los consagrados á la vida activa como á la contemplativa, así aquellos cuyos individuos se ligan con votos perpetuos ó temporales, como los en que se reservan su libertad de permanecer hasta la muerte ó de volver al mundo, contraría é infringe la Constitución vigente en España, así en sUj letra como en su espíritu. Recordó el Sr. Moret que en pro de esta proposición habían votado hombres ilustres de la democracia, muchos de ellos ya muertos; y que entre los que viven aún se cuentan Morayta, Gil Berges, Capdepóa, Alvarado, Merelles, Montero Ríos, Suárez Inclán, Labra, Abarzuza y Echegaray, ¿Cómo se ha de dudar de mí- -terminó diciendo el Sr. Moret- -cuando he votado esa proposición, que se refería, no á la actual Constitución, sino á otra mucho más liberal y democrática, la de 1869? En principio acordóse en esta magna reunión dirigir la carta reservada á los prelados, S. LOS LIBERALES SE DEFlENDfcN I J NA REUNIÓN Comienzo hoy mi tarea KA con una súplica; quiero que se me perdonen estas líneas. En ellas voy á cometer una indiscreción. Antes de decidirme á cometerla, he reflexionado durante larga rato. Al cabo, no he podido resistir á la tentación de dar á los lectores de este periódico una noticia interesante. De ella no se ha hecho eco ningún periódico. Unos periódicos no lo han hecho por espíritu de partido; otros, por amistad y deferencia hacia los interesados en este asunto. Soy yo el único periodista que echa á volar la nueva. ¿Se me reprochará mi ligereza? Y si se me reprocha, ¿no se podrá argüir que los periodistas, los que vivimos para el público, no tenemos más norma de nuestros actos que la amenidad y la novedad, y que á estas cualidades debemos sacrificarlo todo, discreción, prudencia, reserva y conveniencias? Pero vamos á la noticia. iSe rrata de una reunión magna celebrada hace dos días en casa del jefe de los liberales. A la reunión, rodeada del mayor misterio, concurrieron os principales personajes políticos que com ¿onen él llamado bloque de las izquierdas. Se procuró- p riodos los medios posibles LOS ACUERDOS- liinílnlfllíHMIIIHIffiill mirn Hniiramnr n r n m imnnTFBuniiinaiimiimiiin nnm