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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO Y TELÉFONO jg DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO i í m Y TELEFONO VISITA DE, CÁRCELES i PUERTO DE SANTA MARÍA. EL DIRECTOR GENERAL DE PRISIONES, SR. RENDUELES VISITANDO ÉL PENAL DE LA VICTORIA CON EL DIRECTOR DE ESTE, EL JUEZ DE PRIMERA INSTANCIA Y OTROS FUNCIONARIOS pobres muchachos, enamorados perdidos de las bellezas inglesas, comienzan por escribirlas versos apasionados y concluyen por ahorcarse de las rejas del colegio. Pero son chicos que todavía van ai coleinglesitas d e AS INGLESITAS Marsella han hecho gio, como habrán adivinado ustedes. Las DE MARSELLA una nueva víctima. inglesitas, en tanto, parece que no se preLos chicos jóvenes en Marsella están que ocupan poco ni mucho de los jóvenes mararden, porque por menos de nada se ahorcan selleses, y á cada nueva víctima ven prolongado su contrato, que es lo que las convieó se pegan dos tiros en la sien. Estas inglesitas son una troupe de las cua- ne. 1,0 que ellas desean es que al final de trocientas ó quinientas que andan rodando cada mes haya un bobo en la Cannebiere que por los music- halls y concerts del mundo en- se levante la tapa de los sesos, para pedir tero. Y son como la mayor parte de las in- más sueldo... y seguir chupando pastillas de glesitas: sosas, desgarbadas, sin formas y chocolate. La población marsellesa está muerta de con unas dentaduras imposibles, consecuencia del abuso del chocolate. ¡Se pasan la espanto, pues con el último suicida son ya tres las víctimas que han hecho las rubias vida mascando chocolate! Pero los chicos de Marsella, en cuanto ven inglesitas de la troupe. Los papas, en cuanto nos cabellos azafranados enloquecen, sin ven que sus hijos van al music- hall, los enduda porque no tienen costumbre de ver cierran en la casa de corrección de Meyrat, para qué sirve el agua oxigenada, y con esa una especie de escuela como nuestra Santa imaginación volcánica, fácilmente inflama- Rita, donde muchacho que entra siendo ble, dé las gentes del Midi se figuran que malo, ya se sabe que sale peor. cada cabellera es una cas ada de oro. Los Pero los papas no escarmientan y siguen DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL ABCEN PARÍS enviando á los chicos que se enamoran á la casa de corrección de Marsella... Ellos no dicen por qué... Es que mientras los muchachos están encerrados, los señores serios pueden ir libremente al music- hall sin correr el riesgo de encontrarse alli á sus vastagos haciéndoles las competencia. Lo curio so, sin embargo, es que ni los padres ni los hijos han logado conseguir el menor favor de las rubias inglesitas, pues, aunque parezca mentira, resulta que las girls que actúan en Marsella son virtuosas. ¡Virtuosas! Es verdaderamente una cosa rara. Ya pueden aprovecharse los marselleses, porque quién sabe euándo volverán á ver otra. Y hay que rendirse, no obstante, á la evidencia. Cuando las señoras, desoladas, han acudido al prefecto de Marsella para suplicarle que expulsara de la ciudad á las incendiarias bailarinas, el prefecto no ha podido adoptar ninguna resolución, porque las infelices muchachas, por no faltar á nada, ni siquiera faltan á la moral. No cometen más pecado que abusar del chocolate, y en