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todo por el lado de la yema, y se fríen en grasa bien caliente; en cuanto están bien dorados, se van poniendo en una cacerola; se les echa un poco de la grasa en qHe se calibrados, es decir, que hay que darles k CRÓNICA DE LA MODA han frito y como unas tres copas de agua, forma de las piedrecillas, para lo cual st y mejor, caldo del cocido. Se tuesta un dien- retocan con una sierrecilla tan fina, tan es te de ajo y se machaca en un almirez con trecha, que casi parece un hilo de araña p ígase lo que se quiera, las toilettes feme- una rama de perejil y una hebrita de aza- Falta todavía la parte más difícil, fijar lo ninas no obedecen á un estilo marca- frán, se deslíe todo esto en un poquito de brillantes sin dejar la menor ranura, la má, do, no puede afirmarse que son de talbpoca, agua y se vierte sobre los huevos. En hir- pequeña separación. puesto que, en relidad, constituyen una de- viendo todo junto como unos diez ó quince El obrero, después de introducir cada pie liciosa mezcolanza de siglos, estilos y mo- minutos, ya estará. drecilla en sa agujero, con un punzón muy das, cogiendo de cada época lo que más duro va poniendo alrededor pequeñísimos Si la salsa no espesó, se agrada y mezclándolo con todos los demás una cucharadita de las de desüace en ella granos de metal, ya sean de oro ó de platicafé de harina detalles. no, que se adaptan en torno del brillante y tostada. Como en la generalidad de los casos las lo fijan sólidamente. Asombra pensar que mezclas están hechas con arreglo á un gusalgunas veces, en un espacio de un centí to exquisito y depurado, el efecto total, no metro cuadrado, hay un centenar de bri COMO SE HACEN solamente no pierde nada, sido que gana de liantes sujetos de este modo. Hay un hecht manera extraordinaria. LAS SORTIJAS que muestra la minuciosidad de los fabri Las hechuras exageradamente angostas, cantes de sortijas. que parecen obtener por el momento un j j as oído alguna vez hablar, linda lectora, Todas estas sierras minúseulas, todos es verdadero sitccés, tienen alarmadas y retraí- de la paciencia infinita, de la exqu isi- tos punzones diminutos, al cortar y lims das á muchísimas damas, que no se resig- ta minuciosidad que son necesarias para producen, á modo de serrín, un polvillo cL aan á perder la forma humana ni á marcar fabricar esos anillos con que adornas tus oro impalpable, pero este polvillo vale alg públicamente sus líneas más ó menos on- dedos? más que el serrín. dulantes, y, en consecuencia, se hacen pocos I a sortija, ese objeto de adorno tan poPor consiguiente, el obrero, cuando s trajes, en espera de que la Moda tolere más pular y á la vez tan buscado, que tan pro- lava las manos, se guarda muy bien de tirs amplitudes. Es de esperar que se eonsiga fundo significado tiene y de tanta estima el agua; cuando cepilla su ropa ó barre i este deseo, en obsequio siquiera á las mo- goza, se ha distinguido siempre de las de- taller, tiene buen cuidado de no sacudir pe distas, que sienten y se resienten de la ac- más joyas por su encantadora sencillez; al la ventana el cepillo ó la escoba. tual crisis, á la que llaman la crisis de las fin y al cabo so es más que una ó varias El agua del lavabo, filtrada, á fin de añe composturas, en razón á que multitud de se- piedras puestas en un anillo de metal. dará un rendimiento aurífero; el polvo y 1 Soras han resuelto no confeccionar nuevas ¿Quién podría figurarse que tanta simpli- basura, quemados cuidadosamente, prodi. toilettes, y sí solamente reformar las que de cidad supone un trabajo tan difícil como cirán un pequeño lingote del precioso meta! antiguo posean. complicado? Tan exquisitos cuidados tienen su recom sortija se compone, esencialmente, obrero que entienda bien A unque los fríos arrecian duramente, ya deUna partes: el anillo, propiamente dicho, pensa. Un ganar muy buenos sueldos. el ofcdos ció puede se habla algo de toilettes primaverales, y la eabeza formada por los adornos y la sortijas adornadas con piedras varíanEsta me sin duda por gana de malgastar el tiempo, pues hace una temperatura en este bendito pedrería. la sortija es de encargo, lo pri- cho de valor, según sea el de estas últimas Cuando todo el mundo Varis que aleja hasta la idea de días tibios. mero que hay que hacer es tomarla medida como la industria de sabe. anillos, la piedr. En Parece que una de las novedades que se del dedo del ó de la cliente, para lo cual se que se considera más los preciosa, sin preparan será la de los trajes de tul de co- emplea un sencillo instrumento, especie de tuar ni aun el diamante, es el rubí, excep lor completamente; es decir, que en vez de cono de madera, qne va ensanchándose ha- todo el rubí sangre de paloma Un sobu rufc que el tul sirva de adorno, será el elemento perfecto de cinco quilates vale doble dt principal, la primera materia, y se harán cia su base. se recorta de un trozo de oro un diamante del mismo peso, y el es de die? El anillo si blancos, negros, violeta, verde seco, anaranhoja de quilates, puede jado, oro viejo, gris pizarra, etc. Como com- plano, como si fuera una sierra. cartón, que te, habiéndose valer el triple de un diaman obrero con la pagado algunas veces pe plemento, la Moda ordena que sobre el forro el De este trabaja se obtiene una tira de oro uno hasta 15.000 pesos de oro. Después vie modo de seda, y sirviendo de viso al tul, se colo- que se pasa por el laminador y luego se en- ne la esmeralda verdad obscuro, del orien que una gasa plateada, cuyos argentados reflejos, al adivinarse más bien que verse, corva convenientemente. anillo, no hay te, y el zafiro azul é indígeno, que procedí Si se trata de un simple ó de producen un luminoso y encantador efecto. más que soldar los dos extremos del arco; del Brasil, de Persia valor, Arabía. El diaapenas No puede calcularse, sin verlo, la lindeza pero con uno soldadura tan delicada, que mante, á pesar de su formarhoycerco de IOÍ emplea más que para de los trajes blancos para baile, teatro ó después del pulimentado es imposible saber rubíes, esmeraldas y zafiros. el boda. Ivas novias resultan poéticamente su- dónde está. Si es una sortija adornada, enEn cuanto las perlas, son muy fácil dt gestivas envueltas en esa aureola de blan- tre dichos dos extremos se coloca la cabeza. colocar en losáanillos; el precio de una pue cura y plateados reflejos, y diríase que van Esta cabeza puede ser un solo chatón pro- de ser, si es de buen tamaño, de 2, 3 ó 5.000 ataviadas con jirones de luna. visto de cinco ó. seis menudos garfios. sí pesos oro, aparte de ocho ó diez que cueste una precioI os sombreros- cazuela llegan con la pre- se hace cuando se monta debepiedra aislada. la montara. sa de gran tamaño, que de ir En nuestros aias goza de gran favor en tensión de ser los favoritos. Son idéncemplicación existe siempre ticos en la forma á los que han lucido y lu- I, a verdadera de una piedra central rodeada tre los aficionados á las joyas otro géner que se trata cen este invierno nuestros encantadores de un cerco de brillantes, como se hacía á de sortijas, la sortija artística, cuyo valodepende enteramente de su forma y del mé bebés. del último Muchas señoras afirman que, á pesar de mediados exigir que siglo y como la moda rito del artista que la ha ideado. Estas sor se haga hoy. Pueden tijas se hacen con molde. Un escultor form; su feísimo aspecto, favorecen al rostro, y vuelve á comprenderse que por eso los han acogido con cierto cariño. locar con tantalos cuidadoscomoexige el co- con yeso ó con cera una maquette, de la cus solidez las Muchos, los más chic, se bordan totalmente innumerables y delicadeza piedrecillas, cada saca un molde de arcilla, pero de una arei menudas de perlas de azabache ó de color, ó, al me- una de las cuales no tiene más que uno ó lia finísima que se ha hecho pasar entr nos, llevan una franja así todo alre dedor. dos milímetros de diámetro. El obrero tiene potentes laminadores de acero para qu. En gracia á esta moda, se fabrican perlas y que cortar, en el extremo de la estrecha lá- hasta los granos finos queden reducidos t tábochons de gran ligereza, para que los mina de oro, un círculo, un óvalo ó un rom- polvo. En este molde, encerrado en un marsombreros no sean de un peso abrumador. bo, según la forma que se quiera dar á la co de hierro, se vierte el molde fundido, una vez enfriado, queda hecha la sortija VIZCONDESA B. DE NEUILLY cabeza; después encorva toda la pieza, como También se esculpirán las sortijas rallando si se tratase de un anillo corriente, y en el las con una especie de cuchillo de aceri una barra RECETA CUliJNARIA trozo circular ó romboidal practiea una infi- muy cortante en á martillo. de metal previa nidad de diminutos agujeritos, uno junto á mente trabajada Las sortijas fundidas se hacían ante sir UEVOS GUISADOS Se cuecen huevos otro, valiéndose para ello de uri pequeño en teros durante taladro movido por una piel de anguila. Es- piedras, pero esto les daba un aspecto dema enteros lt veinte minutos, se pelan y. se parten al me- tos agujeritos, destinados á recibir el cerco siado serio, que sólo conviene cuáado est dio á la larga; se rebozan evL harina, sobre de diamantes, tienen que ser previamente destinada á una mano masculina. I, ós mejo