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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CA. BLE, TELÉGRAFO y TELÉFONO w m DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO m Y TELEFONO EL REY EN SEVILLA F t. G S. M. D. ALFONSO X 11 J (X) PASANDO POR DELANTE DEL AYUNTAMIENTO EN LA PLAZA DE SAN FRANCISCO tas de color, cayendo á la Gretscher sobre las jer decente, y los hombres, aun más tonespaldas, ó colocadas en forma de diadema, tos, pretenden que soy ua mal ejemplo para ó, mejor dicho, de rosca, alrededor de la ca- sus virtuosas esposas é ingenuas hijas. Pero ABC EÍVTBERLJN beza, era el único peinado admisible para qué quiere usted exigir de un pueblo que no tiene la menor noción artística y cuyo pXPOSICION INTERESAN- En ningu- una señorita de buena familia. ¡I a cara bien lustrosa, limpia y brillante único placer consiste en comer y beber... TE: LA MUJER EN EL a de las como un espejo; ropa interior sólida y prác- mucho! ARTE Y EN LA M O D A Desde entonces, la mujer alemana ha tica; medias gruesas de lana y algodón y cambiado de tal modo, que hoy es radicalmos años se han publicado sobre Alemania zapatos... ¡Botines de doble suela de esos que se mente otra. falta el capítulo obligatorio: El gusto aleAi mismo tiempo que la industria, el coajustaban con hebillas ó correas! mán En cuanto al modo de vestirse, con decir mercio y la riqueza nacional han ido desL, os franceses, que pretenden ser arbitros arrollándose de manera asombrosa; el emedel buen gusto en el mundo entero, hasta por el estilo, basta y sobra. nismo también ha tomado estupendo vuelo. No crea el lector que exagero. aierto punto con alguna razón, se burlan de Gretschen ao es ya más la mujer de otros De haberse vestido, peinado y calzado de k falta total de elegancia y de chic de las alemanas en general y de las berlinesas es- otro modo, no se habría casado ni una ale tiempos, sencilla, modesta y sufrida, subor- diñada al hombre; la mujer de la cual daba mana. pecialmente. Conocí á una señora trancesa respetabilí- cabal idea la caricatura del gran satírico bá ¡Qué no habrían escrito Wizewa y Huret, á 3 e haber venido á Berlín hace veinticinco sima, de excelente familia, casada con uno varo Oberlaender representandode un homun café, de los industriales más ricos de Hamburgo, bre panzudo sentado ala mesa años! su cara mitad, inmóvil su Rizarse el pelo, usar polvos, llevar ropa á quien le hacían allí la vida de tal modo que le dice á Margarita, puedes beberá mi blanca fina, medias caladas, zapatitós de insoportable porque vestía como estaba lado: Toma, sosa, y voy á pedir otra más cerveza; está dharol ó cabritilla y tacón J uis XV, consi- acostumbrada á vestirse en su país que no fresca para mí. pudiendo aguantar más abandonó á su maderábase un crimen. I, a mujer alemana no ha querido ser me Era incompatible vestir elegantemente y rido y regresó á Francia. Imagínese usted- -me decía- -que esas nos que sus hermanas en otros países; ha ser mujer honrada, buena madre de familia. El cabello bien liso dividido en dos por mujeres imbéciles, más bien por envidia luchado para ser la colaboradora, la compauna raya bien derecha, un moño bien pei- que por otra cosa, supongo yo, dicen que ñera, la amante de su marido; ha ido afinánaado ó un par de trenzas con laeitos de cin- me visto como una cocotte, y ño como mu- dose, cuidando i e día en día más de su perDE NUESTRO CORRESPONSAL