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A B C MIÉRCOLES 3 DE MARZO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 7. Maura eoa di pie eu el estribo y aconsejó el aplazamiento basta su regreso, á fin de estar presente á cualquier debate que, dada la índole compleja del asunto, pudiera provocarse en las Cámaras. Decía el Sr. Rodrigáñez que el general J? rínio de Rivera había sido un ministro emitrolado. Conociéndole no se puede pensar que soportase tal situación, no ya veinte meses, sino ni un segundo. Se explica lo ocurrido al orador, pensando que ha incurrido en el peligro de la avidez de argumentos. Unos han destruido á los otros. Su señoría ha dicho del ministro de Estado que estaba acusado de servir intereses particulares, y que en caso análogo se hallaba el de Instrucción. Me remito á lo que, desbaratando esa patraña, dije en el Congreso, y en el Diario de las Sesiones consta. onclnye el presidente declarando que Uo hay más causa de la crisis que la por él expuesta al principio de la sesión. Rectifican ambos oradores y con un ruego del marqués de CASA- VALENCIA se eaíra seguidamente en el ORDEN DEL DÍA Contórnala discusión del proyecto de RÉGIMEN LOCAL Hetira e! Sr. CALBETQN una enmienda aya al art. 40. -Y apoya otra el Sr. PALOMO. Esta y otra que por él suscripta defiende luego, no son tomadas en consideración por Ka Cámara. -Al 41 razona una enmienda el Sr. SOI, Y ORTEGA, pidiendo que el derecho de las minorías en la constitución y funcionamiento de los Ayuntamientos de menos de 200 vecinos sea respetado en la nueva, ley coino existe en los preceptos y el espíritu de la ley Electoral vigente. UN INCIDENTE Al contestar al citado senador republicano el individuo de la Comisión Sr. TORMO, dice que el Sr. Sol y Ortega desconoce por son pleto la ley. líK calificación de ignorancia provoca la protesta enérgica del Sr. SOI, Y ORTEGA, que denosta la crudeza de frase y conducta stel citado senador, á quien pide no traspase aquellos límites de mutuo respeto y cortesía que deben ser guardados en la Cámara; Santo más, cnanto que el camino que resta por andar eEyiargo. Rectifica el Sr. TORMO, diciendo que le ka guardado la cortesía que se merece, y de ello dará fe el extracto de la sesión. Son rechazadas la enmienda del Sr. Sol y Ortega y otra del Sr. Palomo al art. 42. La de este último senador al 43 es aceptada en parte por la Comisión. La del Sr. Pulido al 44 queda pendiente Se discusión hasta mañana. Se suspende el debate. Son aprobados, sin discutir, varios dietasuenes de carreteras. Y se levanta la sesióu á las siete y veinte. CONGRESO SESIÓN DEL D 5 A 2 DE MARZO DE 1509 A las cinco y cinco minutos suenan los timbres y entran en el salón de sesiones el Sr. Dato y muchos diputados. El presidente ocupa su sitial, y en el banco azul toma asiento el ministro de Fomento. Las tribunas casi llenas de piiblico que lleva dos horas esperando pacientemente que se abra la sesión. Se aprueba el acta en votación ordinaria, y se da cuenta del despacho ordinario. Mientras tanto entra el presidente del Consejo con el general Linares, y ambos suben á saludar ai Sr. Dato. LA CRISIS Segui 3 aiaettte. el presidente del CONSEJ O hace usv -le la t H b Manifiesta que el general Primo de Rivera, que desde hace algún tiempo se hallaba enfermo, marchó al campo para reponerse, pero que su salud no se ha restablecido, por lo cual el marqués de Estella le rogó que le substituyese en el ministerio de la Guerra. Elogia calurosamente la labor realizada en su departamento por el general Primo de Rivera, de cuyo concurso se priva el Gobierno con gran sentimiento, pero no por otras razones que las de que su salud se restablezca. A continuación presenta al Gobierno al general Linares, cuya gestión en la Capitanía general de Cataluña ensalza, Termina espresando su confianza de que el sucesor del general Primo de Rivera trabajará por la patria v el Ejército, (Bien en la mayoría. El Sr. VILLANUEVA: Creo que el señor Primo de Rivera no está enfermo, y en breve le veremos reanudar su vida carlamentaria de costumbre. E 1 Sr. Maura ha tratado de que no pareciese que había crisis, llegando para ello hasta faltar al respeto del Parlamento, como lo demuestra esta tardía presentación del general Linares al Congreso. E 1 señor presidente del Consejo ha ocultado una crisis que hacía tiempo estaba latente, y lo mismo hizo con el Sr. Osma, que tampoco estaba enfermo. El Sr. OSMA: Sí la estaba. (Risas. El Sr. VILLANUEVA: Pues vea S. S. lo que han dejado de su obra financiera. En 1904 hubo una crisis porque el señor Maura y su ministro de la Guerra no quisieron ceder en nada, hoy la ha habido porque habéis cedido en todo. ¡Cómo haa cambiado los tiempos! La opinión cree que el conflicto político ha exi %i do por diferencias de criterio en los uniformes nuevos del Ejército, por el cambio de nombres gloriosos de algunos regimientos, por un proyecto de ley como el de instrucción militar obligatoria y hasta por falta de acuerdo en nombramientos militares de alta importancia. Todo esto cree la opinión, advierte el cambio del Sr. Maura y considera como yo que en esta crisis ha ocurrido algo trascendental. Por esto no me satisfacen las explicaciones que ha dado el presidente del Consejo. (Bien, en las minorías. El presidente del CONSEJO felicita al Sr. Villauueva por haber expuesto sincera mente su opinión. ¿En qué he faltado yo al respeto al Parlamento? Si he venido con algún retraso, es porque he tenido que contestar á una interpelación en el Senado, y tan Parlamento es jpara mí la Alta Cámara como ésta. ¿Me vais á pedir que esté á un mismo tiempo en las dos? Yo no niego que el general Primo de Rivera, que tiene grandes energías físicas, libre de cuidados y trabajos, pueda mejorar pronto. Pero esto no és óbice que sea cierto que ahora está realmente enfermo. Esta es la única razón que hay para su salida á los veinte meses de ser ministro de la Guerra. Pero no me extraña, porque conozco cómo se hace la política, para que cosa tan natural se relacione con sucesos que nada tienen que ver con aquello. En esta ocasión ha faltado la primera materia, si bien es verdad que la mano de obra la ha puesto el Sr. Villanueva de modo primoroso. Esas circunstancias de que ha hablado el Sr. Villanueva no han existido, y no ha habido la menor dificultad en nombramientos militares. En cuanto á los nombres de los regimientos, ¿vale la pena de negar que nada tienen que ver con la crisis? E 1 proyecto de ley de reclutamiento esta resuelto hace dos meses por unanimidad por el Gobierno; ahora está en el Estado Mayor Central, y éste está redactando las bases. ¿Cómo va á ser éste el motivo de la crisis? ¡Si en que se discuta tengo yo tanta prisa como el ministro de la Guerra saliente! Vuelvo á negar que haya habido dificultad en hacer una combinación militar y aseguro que ni siquiera se había pensado en realizarla. ¿Por qué ha querido recordar el Sr. Vi 11: nueva la crisis de 1904? Entre una y otra no hay más de parecido que los nombres del general Linares y el mío. Entonces, ya lo he explicado aquí, y consta en el Diario, dimití porque en un nombramiento de alto cargo observé que no gozaba la confianza de la Corona y seguí la práctica constitucional. Dimitir Pero ahora, repito, que no na nabido más motivo para la crisis que la enfermedad del general Primo de Rivera, y toda otra suposición es caprichosa. Eso no quita para que un día ü otro haya divergencias en este Gobierno, y entonces habrá crisis y nos marcharemos, me alegraré que sea pronto, si ha de ser para bien de los intereses públicos. Pero mientras tanto, yo ruego á los seño res diputados que tengan prisa, que no confundan la realidad con sus deseos. (Gran des risas. Rectifica el Sr. VILLANUEVA insistiendo en que el Sr. Maura ha ocultado las verdaderas causas de la crisis, y afirma que desde hace dos meses se sabía que el general Primo de Rivera no estaba firme en el Ministerio. En Zaragoza ocurrió un incidente, hace algún tiempo, que permite creer que el cam bio de uniformes ha influido en la crisis. ¿Y la vacante de jefe del Estado Mayot Central? ¿No está vacante hace tiempo? ¿Por qué no se provee? Porque es la piedra da discordia que teme el Sr. Maura. En 1904 cayó el Sr. Maura por apoyar al general Linares, y hoy, en cambio, ha habido una crisis para dejar salir al general Primo de Rivera. Por lo demás, yo no tengo prisa de que haya crisis... El presidente del CONSEJO: Ni yo tampoco. (Grandes risas. El Sr. VILLANUEVA: Por el camino que lleva S. S. no habrá crisis más que como és- tas, y se puede asegurar que S. S. repetirá pronto la suerte con alguno ds sus ministros. El presidente del CONSEJO: Contra todas las suposiciones del Sr. Villanueva está una carta del general Primo de Rivera, ea la cual manifiesta que la única razón de presentar su dimisión es la falta de salud. El Sr. AZCARATE: Espero que el general Primo de Rivera tendrá pronto un puesta activo en el Ejército. El presidente del CONSEJO: Es posible, El Sr. AZCARATE: Las suposiciones hechas por el Sr. Villauueva son encarnacióa de la opinióu. Lo de los uniformes, mucho se ha hablado de eJlo; pero no veo que sea éste el motivo, aunque creo que cunde entre los oficiales la frase de: Menos gorra y más plato (Grandes risas. Proyecto de reclutamiento. El Sr. Maura ha dicho que tiene prisa porque se discuta, ¿y el general Linares? (El ministro de la Guerra hace signos af ¡x mativos, La combinación de mandos es otro asuato grave, porque lo importante és determinar de una vez para siempre si las reiacio nes que el Rey tiene con los ministerios de Guerra y Marina son distintas de las que guarda con los demás ministerios. (Bien e las minorías. El presidente del CONSEJO: No hay acto alguno del Rey que no esté amparado por la responsabilidad de los ministros pero no se puede pedir que el Monarca sea testigo inerte, un ser pasivo en los asuntos en que interviene.