Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C MIÉRCOLES 3 DE MARZO DE ¿909, EDICIÓN t. a PAG. 6. S 8,i8 pesetas, ahora no pasa- áe 28,27. Esta pequeña diferencia no itistifícaria una medida semejante. Terminó afirmando que es contrarío á esta clase de medidas, que en nada favorecen al mercado nacional, y que está dispuesto á restablecer el impuesto sobre el maíz, tan pronto como se regularice la situación del mercado del mismo. DE VIAJE f 7l ministro de la Guerra acompañará al Rey en su excursión á Ceuta. EL DISCURSO DEL SR. MORET pjl tema de las conversaciones del día en los Centros políticos fue ayer el discurso del Sr. Moret en Valladolid. opinión general la de que no había dicho nada nuevo sobre lo expuesto en el discurso de Zaragoza y que todo lo más era una confirmación de lo expuesto en éste; pero con menos detalles. De esta opinión es también el Sr. Montero Ríos. El Mundo dice que el discurso pronunciado por el jefe del- partido liberal en Valladolid ha dejado á los correligionarios de? ste muy poco satisfechos. Fuera de los elementos que simpatizan con el bloque, los demás se expresaban en términos poco satisfactorios para el señor Moret. Según El Correo, los liberales muéstranse, en general, satisfechos por la orientación dada por el Sr. Moret á sus palabras, fijándose en que si bien adelantó que aplaudía la campaña de mítines realizada á partir de su discurso de Zaragoza, tuvo buen cuidado de añadir qne se atenía especialmente á los acuerdos adoptados en estas reuniones, todos los cuales, como es sabido, son idénticos y nada prejuzgan ni concretan si no es la alianza de liberales, demócratas y republicanos A España Nueva la dicen de Valladolid que el discurso de Moret no ha satisfecho del todo, especialmente á los republicanos, que recibían las estrofas moretistas como se recibe una canción artística de mérito muy mal entonada. En resumidas cuentas, el discurso no na sido ni fu ni fa. Heraldo de Madrid termina su artículo ponderando el discurso, con estas palabras: Ni siquiera estamos, por consiguiente, en el reposo de un armisticio. Para desarraigar de la sociedad española las influencias clericales es necesario persistir en esta lucha contra el error representada por la política del bloque. El general en jefe ha vuelto á ondear al viento la bandera. I, a fe del ejército que le sigue, enardecida por la persistencia de la batalla, nos dará la victoria. La Época dice que entre los liberales ha producido mal efecto el hecho de que después de pronunciar su discurso el Sr. Moret se celebrase un mitin republicano, y en éste repitiera D. Melquíades Alvarez conceptos ya por él vertidos en otras ocasiones, que revelan cierta desconfianza en la actitud del jefe liberal, v envuelven amenazas para el porvenir. Se ha interpretado esto eomo síntoma tte que los elementos radicales del bloqua no han quedado satisfechos del discurso del señor Moret. Diario Universal consigna que la impre- 1 sión producida en la opinión liberal por los extractos telegráficos del discurso del señor Moret, que publicaba la Prensa de la mañana, ha sido excelente. c a e l salón de conferencias oímos frases como éstas: (Entre dos diputados liberales 1- -Bien claramente ha dicho que se respe- taran las tres Ordenes religiosas establecidas en el Concordato. Según La Correspondencia de España, era -Si; pero se le ha olvidado decir ló que vamos á hacer con las demás, y hubiera sido muy conveniente decirlo. (Entre un senador liberal y un diputado demócrata) -Ha dicho lo que debía decir. -Bien; pero, ¿quién va ahora á Navarra y á las Vascongadas? -Hombre... eso se queda para Canalejas y ustedes. (Entre un diputado monterista y uno liberal) -Nosotros nos lavamos las manos. -También D. Melquíades se las halavado... -Sí; pero en un Círculo republicano, y no con agua de rosas. (Entre dos ex ministros, uno conservador y otro liberal) -Eso de la protección al clero parroquial no está mal, -Para que no digan ustedes luego... ¡No! si los que habrán de decir serán los protegidos, gorque si con el matrimonio y el entierro civil les quitan ustedes el derecho de estola, no sé cómo se vao á arreglar... ral Polavíeja para la jefataf- a áe! Mst 8o Mayor Central y de lo que luego ocurrió con el del general Martitegui para igaal cargo; relaciona con propósitos de desagravio al general lanares la designación del general I,o ño, ya difunto, para la cartera de Guerras y á través de otros hechos examina la diversa significación del general Primo de Rivera y de su sucesor. (I, a voz del orador es tan apagada que difícilmente llega á la tribuna. El propio presidente de la Cámara no le oye y ie llama la atención. Alejado de los Consejos de la Corona el general Lanares- -continúa el orador, -no dejó de tener en Guerra influencia y r epresentación en tiempos del general Iyoño, á quien acompañó el general Montes Sierra, que ha venido luego siendo subsecretario durante toda la gestión ministerial del señor marqués de Estella, de quiea se puede decir que ha sido un ministro ooatrolado. (Rumores. I os obstáculos insuperables jue éste há encontrado en su camino, el disgusto con que eran vistos por determinados elementos ciertos proyectos y medidas del mismo, le forzaron á salir del Gabinete, pretextando enfermedad y falta de fuerzas, él que mientras alegaba esto ponía á prueba su recia reSESIÓN DEL DÍA DE MARZO DE 909 sistencia física en el campo. El orador estima que no es ajena á estos pjs abierta por el general Azcárraga poco obstáculos la mala impresión que la ley de antes de las tres y media. En los escaños más senadores que de cos- reclutamiento, estancada en el Estado Mayor Central, ha producido eu esferas que no tumbre. En el banco azul, el jefe del Gobierno, el son las del Poder civil ni militar, y de las nuevo ministro de la Guerra v los de Esta- cuales ha partido la oposición. Se extraña de que sea sólo el general Prido y Gracia y Justicia. mo de Rivera quien salga del Gobierno, PRESENTACIÓN DE LINARES cuando en él hay dos ministros, el de EstarEl presidente del CONSEJO, cumpliendo do y el de Instrucción, acusados en la abra un deber y recogiendo la pregunta del se- Cámara de haber antepuesto á todo sus inñor Rodrigáñez en la sesión precedente, ex- tereses privados con daño de los de la naplica el proceso y solución de la crisis que ción. ha provocado la dimisión del general Primo Muéstrase alarmado por la política eco de Rivera en la forma que los ministros co- nómica del Gobierno y por lo que parece municaron á los periódicos y éstos hicie- anunciar la gestión del Sr. Besada en Haron público. cienda, en pugna con la del Sr. Osma, y la Encomia el Sr. Maura la gestión del mi- sucesión que en Guerra tiene el general Prinistro saliente y se lamenta de que, ante los mo de Rivera por el general lanares, que no respetables motivos de salud alegados por hará ahora sino continuar la política miliel dimisionario, no le haya sido posible re- tar que dejó interrumpida en 190 5, tenerle en el puesto que dignamente ocupó El presidente del CONSEJO contesta exy en el cual deja tan grato recuerdo. A ello tensamente á cuantos puntos ha tocado en responde que se presente á las Cámaras su interpelación el Sr. Rodrigáñez. como ministro de la Guerra el general lanaInsiste en que no hay más motivo de la res, cuyos nombre y prestigios no han me- crisis que el alegado. I o afirma rotundanester de alabanzas, toda vez que no es la mente y cree que no debe haber duda trapiimera vez que jura el cargo y asiste como tándose de un hecho comprobado y estando consejero de la Corona al Parlamento. por medio su palabra y el aserto del propio Por el concurso que le presta, el presi- general Primo de Rivera. dente rinde al general lanares público tesCuanto á la significación de éste, no cree timonio de reconocimiento. pueda haber la pretensión de que al saceEl Sr. RODRIGÁÑEZ no se da por satis derse los ministros cambien ó sacrifiquen fecho con la explicación que de la crisis ha el matiz político ó personal de cada uno. dado el Sr. Maura, y le anuncia, una interCuanto á la política del Gobierno, ha siáo, pelación, esperando que la acepte en el acto es y será la resultante de la consideración el jefe del Gobierno, dada la gravedad que que todos los intereses públicos tienen ea encierra la contraposición que, á su enten- todo el Gabinete. der, existe entre la versión oficial y lo que Niega el presidente que la íey de reclutase juzga verdad real. miento haya sido una de las concausas que El Sr. MAURA: Desde luego la acepto. obligaran á dimitir al marqués de Esíelía, El presidente de la CÁMARA: Puede ex- Sus bases, aprobadas por el Gobierno, están, planarla S. S. en el Estado Mayor Central, y no pasará El Sr. RODRIGAÑEZ comienza hacién- mucho tiempo sin que se haga publica y se dose intérprete de los rumores que han cir- aplique. culado acerca de las verdaderas causas de Respecto de la crisis de 1904, el Sr. Jlavtla crisis, que no corresponden á las declara ra se limita á decir que ya en sa día la exciones oficiales. plicó ante el Parlamento convenientemente Dice que ahora, á lo que parece, han ve- y en el Diario de Sesiones constan sus pala- nido á repetirse los motivos que en Diciem- blas. Aquella crisis- -declara- -fue de las bre de 1904 pusieron al general lanares en que no tienen sucesión. No hay, pues, que trance de abandonar la cartera de Guerra y volver sobre ello. Era un caso ámeo, espemovieron al Sr. Maura á presentar la dimi- cial, sobre el cual el presidente del Consejo sión total de aquel Gabinete, y, sia embar- entendía que tenía que dimitir, y dimitió. go, ahora se encuentra muy natural lo que Aludiendo luego al decreto deí relevo del entonces no se creyó conveniente tolerar. 1 general Martitegui, manifiesta qaie, firmado Hace historia de lo ocurrido hace más de ya y refrendado, tardó en aparecer en ía cuatro años coa el nombramiento del gene G ceta por indicaciónjuya esgtb el sengr SENADO I