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ABC LUNES Í. P E MARZO DE 1909. EDICIÓN J. PAG. 8. todas las noches tengo que MHsH ú SS v pullas del tabernero. Y mientras gruñía para sus a ¿eaííos tales consideraciones, cogía la saída paSosa, calaba la gorra, y tomando en cada íaaao una botella encaminábase zaneajeaíldaEa, cia la taberna de la esquina. Esta escena, repetida todas las aetífes, llegó á cargar de estampas al paeieate y sobrado maestro, que creía que con ello isafeíá de derrocarse su justa fama de hombre d pro; y un día viósele, mas caviloso qtte de costumbre, abandonar á ratos la Ibarteíia, él que nunca la dejó sola á iiunio de pajas. En uno de los misteriosos viajes- -ea el último- -trajo un envoltorio, c ue meíié adentro en sus habitaciones. Vino la noche, sonaron las ánimas en gan ta María la Mayor y comenzaron á aeudir, como de costumbre, los contertulios. Viendo encajada la puerta de la casa, distinta de la del establecimiento, entrábanse; pero al pttato extrañaban no encontrar en ía cocina al dueño, acostumbrados, como estabas, á qite fuera él quien los recibiese, ofresiéadoles cortés las sillas y dándoles la bienvenida. Hasta que todos estuvieron reuaidoSs no apareció el maestro Eufrasio, pero tan otro, tan mudado, que no lo conociera la que ló echó al mundo. Un levitón cumplid cuyas mangas rebasaban el limite de las manos; unos pantalones con perai Íes alo acordeón- -merced todo ello á que e; a mayor ti ¡Í (IM ¿0- -y un corbatín que le apretaba ei cuello como un dogal, componían sa indumentaria. Quedaron todos mudos de asombro y llegaron á temer por el desequilibrio de tan equilibrada cabeza; pero pronto solió el maestro sm cascada voz y dijo, entre lejpetuoso y zumbón, imitando la ealonadórt y ademanes del jurista: -Miren vuestras mercedes qaiéu lia de ir esta noche por el vino, porque y ca ¡i? i levita. y, además, que no está bien gtie se cepa. Sevü a y Febrero MCM 1 X. IW ARTIN El martes próximo, á las diez JYV ¿e j a a o c he, se estrenará el drama lírico- social en un acto y cinco cuadros, de D. Ricardo Gusó Verk, música del ínaestro Fourab, titulado El aderezo de perlas. PASATIEMPOS COPIO, COPIAS, COPIARÉ; POR MEUTÓN GONZÁLBZ DE LEVITA A j. te todo, perdone el Bachiller- doctor némine discrepante por su ciencia- -Francisco de Oiima que mi atrevida péñola se entre por el campo vedado de las anécdotas andaluzas, las cuales sólo deben ser sacadas á la luz por quienes, bien repletos de ingenio y casticismo, sepan ser sus fieles cronistas. Perdone también el iracundo lector, que el pío siempre perdona, y ahora, en contando la cosa como ella fue, todo quedará en su punto, si no es mi nombre, que saldrá envarado é inútil para volver á estas andanzas. Bueno es saber que en cierta muy noble y muy leal ciudad de Andalucía, famosa jpor sus jarras y porrones y porque en ella tuvo digno epílogo un famoso hecho de arinas que al inmortal corso súpole á cuerno quemado, vivía un cofrade de Fígaro y Lamparilla, que más que barbero parecía sesudo diplomático, tal era de callado, razonador y discreto, enemigo por tanto, de la barberil picotería, de tañer la vihuela y de discutir tas faenas de Paquiros y Costillares, ya que lagartijo y Frascuelo no eran todavía. Aunque con desusado pifinor dejaba las caras mondas, como de estuco, con sus cuidadas y cuidadosas navajas, la gente amiga de la bulla daba de lado á su establecimiento, buscando solaz en otros que lo bnndajban por boca de sus maestros y oficiales. ÉDe gente del pueblo, de menestrales, sólo (algunos pacíficos y antiguos conocidos del ¡maestro Eufrasio, que asi se llamaba núes tro fénix, arribaban por su casa buscando (tonsura de molleras ó rasuramiento de rósteos, y luego de ésto, una silla para tomar jel sol á la puerta, bajo las jaulas de perdiz 6 la varilla de un colorín titerero que sabía Subir con su piquito los cubillos del agua y! del alpiste. Sucedía á esta tertulia plebeya diurna Otra, patricia nocturna. En ambas, con envidiable dualismo de su dúctil espíritu, se encontraba el maestro como el pez en el agua, pues si en la primera sabía sacar el registro de la autoridad de sut canas, no se olvidaba en la. otra de tocar á los del respeto y la cortesía. I, a reunión de la noche era toda de eabaíleros notables de la ciudad, tan viejos como el barbero, que acudían á la casa de éste como chiquillos á la música, ganosos de palique discreto y un si es no es maldiciente, y de lo que después se dirá. Allá se iban, á las ánimas, un marqués descendiente del segundo dueño de aquella fainosa espada que aun hoy día dice por mano de vn poeta: De Fernán González fui, de quien recibí el valor, y no lo adquirí menor de un Vargas á quien serví... un secundón de la rama de aquél, que en vez de cortar moras gargantas, como su hermano, machucó bonitamente agarenas cabezas 1 la toma de Algeciras; otro marqués que ostentaba un título que Becquer mentó en una de sus leyendas; un leguleyo apergaminado y rico en bienes y en ingenio, amén de otros varios contertulios, cuya enumeración resulta ociosa; basta con saber que eran todos señores de buenas aldabas y muy puestos en punto. Embutidos en sus levitas- -prenda indispensable á las personas de calidad en aquellos tiempos, -iban llegando uno tras otro, a ivi y lomando asiento en -Reciba nuestro más sentido pésame la viuda del finado, el eual estaba de escribiente en el acreditado comercio de D. donde se acaba de recibir un completo surtido de mantelerías. -CAFÉ NERVINO MEDICINAI, -Los ma- les del hígado, del estómago y los de la infancia se curan infaliblemente. Buenas boticas, á 3 y 5 pesetas caí? FIGURA RETORICA, POR NOVEJAKQUE MABSE Gilí FARO La solución, mañana. Solución al jeroglífico de ayer: MEN- DI- CAN- TE torno al fogaril de menguadas proporciones, en el que ardían como yesca unos troncos de olivo. Cuando ya estaban acomodados, comenzaban á mirarse todos como si algo que no solía faltar faltara; y no era otra cosa que un par de botellas áspeñallano, que ligaban con aceitunas manzanillas, unos trozos de queso manchego, chorizos picantes ó lonjas de magro, todo enviado á solapa por algún rumboso consumidor; se miraban, digo, y al punto saltada á todas las frentes la misma idea; ¿quién había de encargarse de la provisión de los cascos que allá estaban en la cornisa? Solía ser el avispado leguleyo el dirimente; con tono humilde dirigíase al maestro Eufrasio, que parecía distraerse, como si la proposición jue esperaba le agradase maldita la cosa. ¡Caray, maestro... ¿Sería usted tan bueno que se llegara en dos saltos á llenar de gloria estas dos señoras? porque nosotros... ya ve usté, con la levita... y, además, que no está bien que se sepa... ¡Por víncheles! -decía para sí el interpelado, mejor dicho, el intertrasquilado. Q, xñ un hombre como yo se vea expuesto á que lo tilden de borracho por una cosa así! ¡tiene sombra 1 ¿De modo que con la levita y con que no está bien que se sepa? ¡Jinojo! tampoco quiero yo que se entere nadie, y C mnario núrn. 54. 13 Al público La primera salidas mujeres El lujo en las iglesias ns, tdbal de Castro; Páginas de desolacsóas. unilateral Fantasio; Guia del lector placer de amar Bernardo G. de CS El filósofo y la tiple Antonio yí; Crónica del extranjero Política ín ernaoional Marernagnuni oriental José Síaría ae Alarcón; Inglaterra, Italia, JPer- sía, Tudia; El presidente Roosevelt y su o ia imperialista José Ibáñez Marín; I as íaetnonas del general Kuroparkin- Vicente Vera; América española Ecuador Vicente Almeia; Crónica social Adolfo Posada; Campesina Los perros de la alquería Alberto Valero Martín; Agronoínía íradicional Rafael Comenge; Menaáeacias históricas Constantino Román; Margarita la Tornera Manuel Manrique de I ara; En la Academia de Jurisprudencia- Inauguración de un curso M. P. Infojsaactón política Crónica judicial Ataos; Ciencias é industrias Corporaciones dentífi cas JEstudios de revistas Patentes de invención A. Ganga Arguelles; Vi 3 a económica y financiera con distintas secciones. Suscripción: Madrid, una peseta al aies; provincias, 3,50 al trimestre; número sííelto treinta céntimos. Redacción y administración, Villaajagna, número 2 triplicado. en todos los artículos novedad, pos contrates espe cíales con las grandes fábricas extranjeras, Ilijoá de A M a g d a l e n a Axensú íS es psíiaa í A Ej 1- 1 i- S! imnHIHUlBIiíTIllinsí 1 nntnínillSiniruBrrn TU 11 nrn 111 ninnorniini