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A B C L U N E S i D E MARZO D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 41 ñe loros muy grande, cabezas de cornúpe- Valencia, ni Galicia lo son ni lo serán de Cataluña, es la variación que de seis ú ocho tes y caernos por todas partes, y castañuemeses á esta parte puede advertir cualquielas, muchas castañuelas... El público se welve loco de alegría al oir unas pataditas ra en el lenguaje de no pocos periódicos bien repiqueteadas y al ver á una moza con madrileños; pues salvo unos cuantos cuyos exagerados radicalismos de ayer hacen im ana rosa en los labios. ¡Ole tu cuerpo! Ahora ha sido el teatro de las Artes el que posibles rectificaciones en plazo tan corto como el transcurrido, bien á la vista está ha llevado el tango al escenario; pero el inque ya no es A B C el solo que en Madrid vierno próximo va á ser el Vaudeville nada laenos. Y la Polaire hace dos meses que está define franca y abiertamente en las solucioaprendieado á bailar la Farruca y el Garrotín nes regionalistas en general, y las aspirapara marcarse todo lo que sea menester. ciones en particular, de Cataluña, por creer La heroína de Willy, la famosa Claudina, unas y otras razonables y justas, y ver en ellas el ¿único camino de regeneración para se siente flamenca! Es lo único que se conoce de España: el nuestra querida España. Débese éste, que parece triunto del señor baile. Y así se explica que no nos tomen en serio en ninguna parte. Ya lo ven ustedes: Maura, siendo en realidad mucho más, á pedimos que se nos trate un poco mejor en que dicho señor ha acertado en lo fundaMarruecos, que sean tenidos en cuenta nues- mental, haciéndose intérprete y heraldo de tros derechos, y se asombran de nuestras una verdadera aspiración del pueblo espapretensiones. ¡Cómo! -parece que dicen ñol, que, cansado de agravios recibidos de los mangoneadores del cotarro internacio- Gobiernos y políticos de todos colores, ninguno siente con tanta intensidad, ninguno nal, -Pero ustedes, ¿qué van á hacer en Male agobia con pesadumbre comparable al de rruecos? ¡Bailen, bailen ustedes! vivir opreso por el absorbente centralismo, Y bailamos. que, detentando la soberanía nacional, ha José JUAN CADE, Mi í París Febrero. mer paso, y nada más; con una sola ley no cabe transformar la vida de un pueblo tan completamente cual la de España necesita ser transformada; de querer realizar dicha mudanza de golpe y porrazo, no se habría llegado sino al fracaso y al caos, á una revolución efímera, en vez de sólida evolución que lleve á necesaria v reposada estabilidad Entiéndase bien: la aprobación del proyecto no es el término, sino el comienzo de la lucha, que debe ser reposada y legal, pero lucha al cabo, de los que llamándonos regionalistas queremos conseguir, no leyes ea el papel, sino libertades en la vida, que nos serán regateadas por quienes son maestros en hacer leyes mentirosas, que ni pesan ni influyen en la realidad. Entiéndase bien: la aprobación del proyecto no es la conquista del campo de batalla, sino la de las posiciones que para el combate tomamos. DON ÑUÑO EL PLEITO DEL REGIONALISMO f? L MOMENTO PRESENTE Cuando ha ceséis meme ses A B C era el único periódico que en Madrid defendía abiertamente las aspiraciones regionalistas; en los momentos en que á mayor extremo llegaban las violencias de oposición al proyecto de Administración local; cuando obstinadamente luchaban contra él liberales, demócratas y republicanos en apretado haz obstruccionista, y gran parte de la Prensa madrileña combatía á sangre y fuego las soluciones descentralizadoras, y á Cataluña por principal portavoz de ellas; cuando aquí, en Madrid, se intentaba desfigurar hechos ocurridos durante el filtimo viaje de D. Alfonso XIII á las provincias catalanas, no me atrevo á decir que coa propósito, mas sí con grave riesgo de suscitar suspicacias y enemistades entre aquéllas y. las demás provincias españolas; cuando todo esto ocurría, vaticinó A B C en algunos de los artículos dedicados á El pleito del regionalismo que el proyecto de Administración local sería ley. Ha corrido el tiempo, se han esgrimido todas las armas, más ó menos leales, que á mano se han hallado para oponerse á este primer triunfo de la aspiración descentralizadora (que con caracteres más ó menos radicales sienten cuantos españoles no viven nj medran al amparo de caciques) y todo ha sido inútil, pues, felizmente, los pueblos se han mostrado completamente sordos á las excitaciones de quienes se esforzaban en levantar en ellos clamores contra el proyecto y contra el regionalismo. Y no sólo no se ve asomar por parte alguna el predicho levantamiento en masa de la opinión popular contra el nuevo régimen de Administración local, sino que para sus más resueltos adversarios es su definitiva aprobación en el Senado cosa ya prevista y cercana. Acertábamos, pues, cuando en aquella época de oposición cerrada anunciábamos este resultado; acierta no debido á extraordinaria perspicacia nuestra, sino tan sólo á que hicimos tal anuncio en vista de indicios harto evidentes para quien, como nosotros, aura los asuntos públicos libre de prejuicios de partido y atendiendo más que al ruido del salón de conferencias y de los cabildeos de prohombres políticos á las manifestaciones de la opinión imparcial y desapasionada. La mejor prueba de lo que piensa ésta, la mejor muestra de que España no es enemi- ga del regionalifemo, de que ni Castilla, ni embargado toda facultad y toda atribución de los pueblos, provincias y regiones en provecho exclusivo de los hombres afiliados á un partido político. El cuadro de malestar, miserias y vergüenzas de que, unos en pos de otros, son responsables en la historia contemporánea Gobiernos de diversos matices, los fracasos de todos, engendraron el convencimiento nacional de que no cabe esperar la salvación de nuevos políticos cual los de antaño, ni de procedimientos cual los que á tal estado nos trajeron, y consecuencia de ello es el siguiente dilema: ó España se resigna al remordimiento de su impotencia, á seguir decayendo entre agonías de muerte, á erigir á axioma la incapacidad y la anemia de la raza, ó únicamentee en los esfuerzos de los pueblos puede poner su confianza para hacer que los pueblos se levanten y anden. En tal sazón surge el proyecto de Administración local, que no es por sí la realización de los anhelos de vida propia que tienen derecho á vivir los organismos locales, que no llena todas las legítimas aspiraciones de pueblos y provincias, que, unidos estrechamente por el lazo de la patria común, quieren libertad para satisfacer sus particulares necesidades con arreglo á lo que ellas reclamen, á lo que de ellas sepan los interesados en llenarlas. El proyecto, próximo ya á ser ley, no resuelve de plano el problema de la libertad de la enseñanza, esclava del Estado, y cada día más deficiente, rutinaria y desacreditada, ni el de la descentralización de las obras públicas, ni el de la beneficencia, ni el de la conservación y progreso de los derechos forales, ni el cómo ni en cuánto se ha de dotar á las haciendas municipales y provinciales con recursos para llenar los cometidos de que en un día haya de delegar en ellas el Estado. Y, sin embargo, la aprobación de ese proyecto será un triunfo colosal del regionalismo, y por ser el primero, por ser el reconocimiento solemne de lo legítimo de aquella aspiración, la declaración de su legal beligerancia, por abrir cauce á la realización de los anhelos de descentralización práctica y real á la devolución á los pueblos de facultades que nunca debieron sustraérseles. Porque, reflexivamente aquí, instintiva mente allá, percibe todo esto la opinión; han sido inútiles las apasionadas campañas contra el proyecto movidas; por eso ha hallado en la nación la fuerza que lo lleva á ser ley á despecho de la sañuda guerra con que los políticos y parte de la Prensa lo ha combatido. ¿Pero es que la aprobación de la ley. re presenta el triunfo del regionalismo... De ningún modo; es un triunfo, sí; pero no el TRIUNFO. La ley es lo que debe ser, eTprP A TRAVÉS DE LA FRONTERA PARA VIVIR CÍSMANOS Paravivirmar cho es preciso, según la ciencia, tener higiene, mucha higiene. Hay que respirar aire sano, hay que la varse mucho, el baño es indispensable, hay que descansar lo razonable, se debe huir de las bebidas alcohólicas y aborrecer el tabaco... entre otras muchas cosas. Método, método y método. No es cosa de jugar con la naturaleza. Hay que darla lo suyo; pero no se puede abusar. ¿Cómo ha de vivir muchos años el que vive entre cuatro paredes, sin apenas oxígeno que respirar, huyendo del agua, descansando poco cometiendo toda clase de excesos... Sin embargo... En Mandeura (Alto Rhin) acaba de celebrar el centesimo tercero aniversario de su nacimiento un ciudadano. Está fuerte, sonrosado como una manzana en el árbol... Ha celebrado su fiesta durmiendo en la Comisaría, porque cogió una tan monumental borrachera, fque la Policía urbana hubo de recogerle de la vía pública heeho una cuba, El hombre tiene un oficio que viene practicando desde hace la tontería de noventa años. A los trece años era, pues, un trapera en su pueblo. Y trapero sigue siendo. Ha dormido, y aun duerme, fuera de las noches que cae en la Delega de su país, en una covacha donde hay humedad, suciedad y miseria. La higiene no ha puesto los pies en aquel antro. Está á matar con el agua y á vivir con el alcohol. Lavarse, no lo estila. Fumando es una locomotora. Excesos ha cometido cuantos han estado á SE alcance. Pero, ¿ni por esas! ni ha visitad un hospital, ni ha tenido tratos con los médicos. Con esta vida ha cumplido ciento y tres años, y es de los que verdaderamente se alegran de haber nacido. Ustedes y los higienistas dirán. Entre tanto, convengamos én que también la cien cia tiene bromas que, ya, ya; siendo una de las más pesadas la de no dejarnos conocer el secreto de la longevidad. C e marchó Febrero en fiesta, pero no con cara de fiesta. No se sabe si se despidió con Febrero el sol; por lo menos, se ocultó para dar al día la nota gris sobre la muy desagradable de la fresca temperatura. No fue obstáculo el frío para que la gente se esparciese por esos paseos de Dios y esos espectáculos no tan de Dios. Hubo novillada frapp ea la plaza de Madrid; por las MADRID AL DÍA n r a n i n n r niiinmnBiiiJiiuniii imrnmn