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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFQ Y TELÉFONO I DE NUESTRO ENVIADO ESPECIAL DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO S Y TELEFONO tas, quizá nos hubiésemos ahorrado el arreglo teatral de La marquesita. No puedo referir el asunto de la obra, y mucho menos las expresiones sucias, obscenas muchas veces, que los personajes dicen en castellano neto... Pero tratándose de un drama español ya podéis adivinar que en el asunto hay toreros valientes, mujeres apasionadas, juramentos que es preciso cumplir, plegarias fervorosas, tangos descoyuntados, guitarras y castañuelas... I s hombres hablan furiosos, las mujeres están siempre en el cuarto acto de Carmen. y todos los personajes parece qwe se abrasan. ¡Este es un detalle indispensable en una obra española! Los españoles hemos de tener fuego, mucho fuego. Un español sin fuego, sin temperamento como por aquí dicen, no se concibe en ninguna ciudad de Europa. Y La marquesita es eso... Un drama brutal de celos y de sangre, sin más ambiente español que las decoraciones y élguitarreo. El público francés debe haber salido del teatro muy satisfecho, porque le han dado una visión de la España que todos conocen, la PEPITA DURAN EN i85 S. RETRATO QUE España de Carmen y de La aragonesa, una FIGURA EN LA COLECCIÓN DE BELLEZAS España originalísima y teatral. ¡Como que DEL MUSEO DE V 1 ENA no existe! Y el que más y el que menos sueña con hacerse torero, para que las multituCOMPLOT EN LA CÁRCEL des le admiren y las damas de la aristocracia le escriban cartas de amor. ¡Cartas de amor! ¡Qué dama de ía aristocracia española seria capaz de escribir una carta de amor á un tcirero! ¡No! ¡Hay clases, aun dentro de las aristocracias, y todas las aristocracias no tienen las mismas costumbres! I,o s toreros, como el cronista dijo esta noche á unos cuantos franceses muy asombrados, podrán fanatizar al público en la plaza, pero no enloquecen á las marquesas. Nuestras marquesas saben que los toreros son unos hombres muy valientes que, salvo honrosas excepciones, no se lavan el pescuezo. El teatro de las Artes va á hacer negocio, sin embargo, con La marquesita, como le hizo Olimpia con el Noéí eñ Sevilla, y eomo le harán todos los teatros que lleven costumbres españolas al escenario. España es el país pintoresco por excelencia para el extranjero; pero hay que darle la España que conoce, la que está acostumbrado á ver... En cuanto los hombres no toreen y las muD. RAFAEL SAL 1 LLAS, DIRECTOR DE LA jeres no lleven la navaja en la liga, ya están diciendo que no es España... Necesitan los CÁRCEL CELULAR, CONTRA QUIEN SE colorines, el pañolón de Manila, un cartel DIRIGÍA EL COMPLOT EL PROCESO DE HOY A B C EN PARÍS Cuando vio la luz esta novela, hace ya algunos años, se dio un caso curioso. I, a crítica- francesa puso la obra por las nubes, elogiando la fina observación del autor, que tan maravillosamente habia profundizado en el alnia española. Varios articulistas españoles desmenuzaron La marquesita, en la que el autor había pintado la eterna España de pandereta que los escritores franceses se empeñan en ver en cuanto pasan los Pirineos. Para la critica francesa la novela era un monumento literario: para la crítica española la obra no era más que una de tantas mamarrachadas, de las muchas que á costa de España publican los literatos extranjeros. Él director del teatro de las Artes ha llevado la novela al escenario, no porque el drama sea mejor ni rjeor que los que se representan todos los días en estos teatros de París, sino porque se enamoró del ambiente español con sus zambras gitanas, sus castañuelas, ¡oles! y sus ¡viva tu madre! España continúa siendo el país más á propósito para montar una mise en scene sugestiva, y con tal que haya guitarreo, meneos de eaderas, majas, toreros y chulos de carpintería, los directores de los teatros no reparan en sacrificio más ó menos, ni se fijan en el asunto de la obra. La marquesita prestase á todo esto y un poco más... En las cosas de España los directores de los teatros dejan correr libremente su fantasía, y como todos ellos han ido una vez á San Sebastián durante el verano y han presenciado una coirida de to- ros, creen conocer nuestra nación palmo á palmo. Ya comprenderán ustedes que para enterarse de lo que es España basta con ir una tarde á San Sebastián y ver matar seis toros á Bombita y Machaquito. Yo no sé si el autor de la adaptación de La marquesita Jhabrá heeho este instructivo viaje. Sospecho que no. Porque en La marqtiesiia que nos ofrece el teatro de las Artes, lo único español son las decoraciones. El resto, lo mismo podía ser japonés ó ruso. Si el señor d Humieres se hubiera acercado tina tarde á San Sebastián nada más, como han hecho la mayor parte de sus compatrioI A MARQUESITA MATEO DEL POZO, AGRESOR DEL SR. SALÍ LLAS MARTIN GARCÍA GORROCHATEGUI, DENUNCIADOR DEL COMPLOT JUAN ANTONIO RODENAS, INICIADOR DEL MOTÍN