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A B C DOMINGO 28 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN 2. PAG. 12. Pfca uü a pensióa anual vitalicia parala viuga del inmortal poeta D. José Zorrilla. ÍLos más significados ateneístas han pues su firma al pie de dicho mensaje. enoras: cura codos los males de la matriz La Salud de la Mujer d e j Lagunilla, ran empresa de servicios fúnebres y ex posición de coronas de Rabio, Concepción Jeróniniai 3. No confundir esta casa. áquinas de hielo. A. Steen en C, Fernanflor, 2. VISITA DE CÁRCELES POR TELÉGRAFO DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR CÁDIZ, 2 7 8 N. G ü e d i d coñac del Caballo Verde. Bodegas J? Franco- Españolas. Logroño. l mejor, más agradable, más barato, más antiséptico, lo insuperable para tener puena dentadura; para no sufrir jamás do, lor de muelas, Licor del Polo. n los desarreglos gástricos, convalecen, cia de enfermedades infecciosas y operaciones quirúrgicas, períodos críticos de la ¿ujer, extenuación por excesos, etc. nada ian indicado y eficaz como la Carne Lí quida del doctor Valdés García, de Monteyideo. E R 1 Sr. Rendueles, acompañado del inge niero Sr. Tejera y del jefe de negociado de Obras públicas, Sr. Escobar, visitó la cárcel, saliendo muy complacido del personal del establecimiento, pero mal impresionado por las pésimas condiciones jen que se halla el edificio, en el que viven aglomerados los presos. Se bace necesaria una urgente reforma. En el penal hay en la actualidad cuatro condenados á pena de muerte. Mañana saldrán para Granada el señor Rendueles y sus acompañantes. E DE LEVITA A nte todo, perdone el Bachiller- -doctor némine discrepante por su ciencia- -Fran- 12. Nuestra F ábrica de corbatas. Capellanes, economiza sección de géneros de punto á usted un 30, por 100. Precio fijo, ¿CATEDRÁTICOS ESPA Ñ O L E S EN BURDEOS POR TflLÉaRAFC DE NUESTRO SERVICIO PARTICULAR BURDEOS, 2 7 1 Z N f l claustro de la Universidad de Burdeos ha obsequiado esta noche con un banquete al rector de la Universidad de Oviedo, Sr. Canella; al catedrático de la Facultad de Derecho de la misma Universidad, Si Altamlra, y al de la Universidad de Zafagoza, Sr. Gascón. Pronunciaron entusiastas brindis el rector de la Universidad bordelesa, Mr. Echafún; el decano de la Facultad de Derecho, fhlr. Monnier; el profesor de estudios espalóles; Mr. Crot, y los Sres Canella y Alta üira. El salón estaba artísticamente adornado Eon banderas francesas y españolas. tPor la tarde, los catedráticos españoles isitaroa varias escuelas y centros de enseanza. Mañana regresarán á España. E ZARAGOZA CONFERENCIAS TELEFÓNICAS SÁBADO, 3 7 10 I. os sementales. Lc El depósito de sementales establecido ahora en esta provincia quedará abierto el Sía i. de Marzo. Los ejemplares son escogidos. Hay nueve caballos (de cuatro á diez años) percherones, franceses y anglo- norluandos, todos ellos premiados en concursos áe ganados. Los depósitos parciales quedan instalados en Tauste, Egea, Pedrola, Belchite, Pina, Pontcs, Caspe, Calatayudy Daroca. fin la ptovincia de Teruel también se establecen otras secciones. T e Alcañiz. Comunican de esta localidad que continúan con actividad grande los trabajos preparando las fiestas para conmemorar el centenario de la batalla del 20 de Mayo. También se están preparando fiestas para ios días 2 jj y 26 del mes próximo, y en breve Se hará público el programa de los Juegos llórales, para los que se han recibido importantes premios, cisco de Osuna que mi atrevida péñola se entre por el campo vedado de las anécdotas andaluzas, las cíales sólo deben ser sacadas á la luz por quienes, bien repletos de ingenio y casticismo, sepan ser sus fieles cronistas. Perdone también el iracundo lector, que el pío siempre perdona, y ahora, en contando la cosa como ella fue, todo quedará en su punto, si no es mi nombre, que saldrá envarado é inútil para volver á estas andanzas. Bueno es saber que en cierta muy noble y muy leal ciudad de Andalucía, famosa pelado, mejor dicho, el ¿níertrasguilado. -iQvLe por sus jarras y porrones y porque en ella un hombre como yo se vea expuesto á que tuvo digno epílogo un famoso hecho de ar- lo tilden de borracho por una cosa así! ¡tiemas que al inmortal corso súpole á cuerno ne sombra! ¿De modo que con la levita y quemado, vivía un cofrade de Fígaro y Lam- con que no está bien que se sepa? ¡Jinojo! parilla, que más que barbero parecía sesudo tampoco quiero yo que se entere nadie, y diplomático, tal era de callado, razonador y todas las noches tengo que aguantar risas y discreto, enemigo, por tanto, de la barberil pullas del tabernero. picotería, de tañer la vihuela y de discutir Y mientras gruñía para sus adentros talas faenas de Paquiros y Costillares, ya que les consideraciones, cogía la raída pañosa, Lagartijo y Frascuelo no eran todavía. calaba la gorra, y tomando en cada mano Aunque con desusado primor dejaba las una botella encaminábase zancaieando hacaras mondas, como de estuco, con sus cui- cia la taberna de la esquina. dadas y cuidadosas navajas, la gente amiga Esta escena, repetida todas las noches, de la bulla daba ce lado á su establecimien- llegó á cargar de estampas al paciente y mito, buscando solaz en otros que lo brinda- rado maestro, que creía que con ello había ban por boca de sus maestros y oficiales. de derrocarse su justa fama de hombre de, De gente del pueblo, de menestrales, sólo pro; y un día viósele, más caviloso que de algunos pacíficos y antiguos conocidos del costumbre, abandonar á ratos la barbería, maestro Eufrasio, que así se llamaba nues- él que nunca la dejó sola á humo de pajas. tro fénix, arribaban por su casa buscando En uno de los misteriosos viajes- -en el últonsura de molleras ó, rasuramienío de ros- timo- -trajo un envoltorio, que metió adentros, y luego de ésto, una silla para tomar tro en sus habitaciones. el sol á la puerta, bajo ias jaulas de perdiz Vino la noche, sonaron las ánimas en Sanó la varilla de un colorín titerero que sabía ta María la Mayor y comenzaron á acudir, subir con su piquito los cubillos del agua y como de costumbre, los contertulios. Viendo del aspiste. encajada la puerta de la casa, distinta de la Sucedía á esta tertulia plebeya diurna del establecimiento, entrábanse; pero al punotra, patricia nocturna. En ambas, con en- to extrañaban no encontrar en la cocina al vidiable dualismo de su dúctil espíritu, se dueño, acostumbrados, como estaban, á que, encontraba el maestro como el pez en el fuera él quien los recibiese, ofreciéndoles agua, pues si en ia primera sabía sacar el re- cortés las sillas y dándoles la bienvenida. gistro de la autoridad de sus canas, no se Hasta que todos estuvieron reunidos, 1 0 1 olvidaba en la otra de tocar á los del respe- apareció el maestro Eufrasio, pero tan otro, to y la cortesía. tan mudado, que no lo conociera la que lo La reunión de la noche era toda de caba- echó al mundo. Un levitón cumplido, cuya? lleros notables de la ciudad, tan viejos como mangas rebasaban el límite de las manos; el barbero, que acudían á la casa de éste unos pantalones con pemiles á lo acordeón- como chiquillos á la música, ganosos de pa- merced todo ello á que eia mayor el di unlique discreto y un si es no es maldiciente, to -y un corbatín que le apretaba el cuello y de lo que después se dirá. como un dogal, componían su incuiiuenlana. Allá se iban, á las ánimas, un marqués des Quedaron tpdos mudos de asombro y llecendiente del segundo dueño de aquella fa- garon á temer por el desequilibrio de tan mosa espada que aun hoy día dice por mano equilibrada cabeza; pero pronto soltó el de un poeta: maestro su cascada voz y dijo, enere íespetuoso y zumbón, imitando ia entonación y De Fernán González fui, ademanes del jurista; de quien recibí el valor, -Miren vuestras mercedes quién lia de y no lo adquirí menor ir esta noche por el vino, porque yo, con ti ¡de un Vargas á quien serví... un secunden de la rama de aquél, que en levita... y, además, que vo está bien que se s pa- -vea de cortar moras gargantas, como su herMAfcáü C; IL mano, machucó bonitamente agarenas caSevilla y Febrero MCMJX. Dezas en la toma de Algeciras; otro marqués que ostentaba un títu. o que Becquer mentó en una de sus leyendas; un leguleyo apergaminado y rico en bienes y en ingenio, amén de otros varios contertulios, cuya enumeración resulta ociosa; basta con saber que eran todos señores de buenas aldabas y muy puestos en punto. Embutidos en s us levitas- -prenda indispensable á las personas de calidad en aquellos tiempos, -iban llegando uno tras otro, como conspiradores, y tomando asiento en torno al fogaril de menguadas proporciones, en el que ardían como yesca unos troncos de olivo. Cuando ya estaban acomodados, comenzaban á mirarse todos como si algo que no solía faltar faltara; y no era otra cosa que un par de botellas de peñallano, que ligaban con aeeitunas manzanillas, unos trozos de queso manchego, chorizos picantes ó lonjas de magro, todo enviado á solapa por algún rumboso consumidor; se miraban, digo, y al punto saltaoa á todas las frentes la misma idea; ¿quién había de encargarse de la provisión de los cascos que alia estaban en la cornisa? Solía ser el avispado leguleyo el dirimente; con tono humilde dirigíase al maestro Eufrasio, que parecía distraerse, como si la proposición que esperaba le agradase maldita la cosa. ¡Caray, maestro... ¿Sería usted tan bueno que se llegara en dos saltos á llenar de gloria estas dos señoras? porque nosotros... ya ve usté, con ia levita... y, además, que no está bien que se sepa... ¡Por víncheles! -decía para sí el inter-