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ABC. D O M I N G O 28 D E FEBRERO D E 1909. E D I C I Ó N 1. P A G al Teatro Nacional? ¿Qué hacemos sí no se aprueba? El Teatro Nacional, si se lleva alguna vez á la práctica, será un tremendo y lamentaPARLAMENTARIOS ble fracaso. En el Diario de las Sesiones queda consignada esta profecía de un modestí- p L TEATRO N 4 C 1O NAL Sobre el Tea- simo diputado por si alguna vez llega la t r o tr Nacional ocasión ue recordarla. o se ha hablado mucho en la Prensa. Se aproAZOR 1 N bó el proyecto en el Senado. Pasó al Condeso. En el Congreso se rehizo casi por completo. La Comisión que dio dictamen en el Congreso la formaban periodistas, escritores y algún autor dramático; la presidía el Sr. Pérez Galdós. Se ha puesto á dis- pvespués de una noche que, según los se. cusión el proyecto en los pasados días. El nos y los que, sin ser serenos, tenemos banco de la Comisión ha estado casi desier- obligación de trasnochar, ha sido la más to; no estaba en él sino el Sr. Francos Ro- cruel de todo el invierno, amaneció un día dríguez; no ha estado en él ni un momento de sol espléndido y de temperatura mas beel presidente de la Comisión. nigna. Corrió la voz de que la Cibeles se haNo había en la Cámara ambiente propicio bía helado, ¡pobre señora! y medio Madrid para este proyecto. No se interesaba na- corrió á verla y á ponerse cortésmente á sus die por él. Muchos mostraban su hostilidad pies. Realmente el hielo no rezaba con ella; declarada. En la discusión no intervinieron pero sí con los leones, que, en efecto, no demás que el Sr. Francos Rodríguez y un di- ben ser tan fieros como la gente los pinta, putado conservador. Manifestó este diputa- porque parecían dos corderos de cristal hido lo que ya había manifestado en la Pren- lado. Sus melenas, más largas que las de sa: que juzgaba improcedente la creación de Wotan, se habían cristalizado. Las personas un organismo de lujo, superfluo, en un país mayores admiraban la obra de la naturaledonde faltan obras é instituciones necesa- za. Las menores la codiciaban porque era rias y fundamentales. Citó el caso de que para ellas el colmo de la golosina dos tan en la capital de España existen barrios don- bellos leones de caramelo. Consignemos, de no hay escuelas; dijo también que tam- pues, un voto de gracias á la popular diosa poco, en los presentes momentos en que por haber sido ayer el recreo y solaz de muazota al pueblo madrileño una epidemia, chos madrileños desocupados. existen hospitales donde aposentar y atenTambién la lotería nos dejó helados. Nos der á los enfermos. No ya en el terreno de despachó con dos premiecillos de ochenta la instrucción pública y de la beneficencia- -mil pesetas, una miseria, ¡nada! añadió- -hacen aquí falta cosas imprescinPor la Casa de la Villa no hubo más nodibles, sino dentro de la misma esfera de vedad que la de la promulgación del nuevo las Bellas Artes. ¿Hay nada en España que reglamento para la Policía municipal. Cosa nos distinga á los ojos del mundo culto buena. Ingreso por oposición, ascenso, jucomo nuestra pintura ciásica? ¿Se podrá ne- bilación, maza en vez de espada y cambio gar que los extranjeros que visitan la capi- de uniforme. Este último detalle es conmotal de España no lo hacen sino pura y ex- vedor! Es como se arreglan muchas cosas clusivamente por nuestro Museo del Prado, en España: cambiando de traje. ya que fuera de él no existe en esta ciudad De salud marchamos bien. Ayer se reunió ningún atractivo para el turista? Pues nues- la Junta de Cárceles, y, entre otras medidas tro Museo del Prado, construido para Mu- plausibles, adoptó la de influir con las autoseo de Ciencias naturales, no tiene condi- ridades con objeto de que mientras duren ciones para Museo de pinturas. ¿No hace las actuales circunstancias ingrese en la más falta que un Teatro Nacional un edifi- cárcel el menor número posible de quincecio hecho exprofeso para este tesoro glorio- narios. Los quincenarios se servirán dar jas so, en que más que en otra parte alguna está gracias, y pues como quincenarios suelen inel alma de España? gresar en la cárcel los blasfemos, por ejemEl mismo diputado á quien aludo presen- plo, dispongámonos á oir lindezas por esas tó y defendió algunas enmiendas al proyec- calles de Dios. ¡Qué culpa tendrá la corte ceto. Se aceptaron unas y se rechazaron otras, lestial de que no haya eu Madrid casas de entre las que se aceptaron figura una en la corrección! que se expresa que los individuos que forEn el Congreso terminó ayer, aunque pamen la Junta gestora del Teatro desempe- rezca mentira, la discusión de la hoja de ñen su cargo gratuitamente, sin sueldo, lata. El final fue interesante; equivalió á un dietas, gratificaciones ni emolumentos sugestivo asalto de florete entre dos camDespués de todo esto, ¿se creará el famo- peones. Es decir, que también hubo allí dos so Teatro Nacional? Es muy dudoso. Ante leones, pero no pelados, como los de la Cibetodo, se necesita un edificio. Se confiaba en les, sino calientes y bien calientes: Urzáiz y que el Ayuntamiento de Madrid cedería el González Besada. ¡Caballeros, qué arañazos teatro Español; se ha visto luego que el y qué botonazos! En el Senado, deliciosa y Ayuntamiento no le cede, ¿Llegará, andan- entretenida demostración del lio en que se do el tiempo, á cederlo? Si no le cede, será han metido los tutores y curadores de la preciso hacer un edificio adecuado. En este patria con eso del régimen local. Un demóedificio se instalará también, según la ley, crata muy demócrata, entusiasmado con el la Escuela de Declamación. Habrá de ser, voto corporativo, que otros demócratas repor lo tanto, una construcción considerable. putan como el sublimado corrosivo, como el Costará algunos millones de pesetas. ¿Se viaducto de la calle de Segovia, del sufrallegarán á gastar esos millones? gio universal. ¡Quieren ustedes más ameSi no cede el Ayuntamiento su teatro ni nidad! se hace el edificio, ¿qué suerte correrá el Sucesos, pocos. Una desesperada quiso Teatro Nacional? Yo no lo sé. En la ley hay arrojarse por el Viaducto abajo. Una agreun artículo que dice: El Gobierno consig- sión á un guardia que sorprendió á varios nará en los presupuestos anuales las canti- individuos tirando de la oreja á Jorge en el dades necesarias para la subvención con paseo del Rey. Así, disimuladamente. Verque se haya de auxiliar el Teatro Nacio- dad es que no resulta más reservada la timnal. Fíjese bien el lector en este artículo. ba nacional, por mal nombre Lotería. La cantidad que se destine al Teatro NaPor la noche, helada más suave. Dos éxicional se ha de consignar en los presupues- tos teatrales: Los tres anabaptistas en el Prín- tos. Los presupuestos se acuerdan previa cipe Alfonso y A Cy Tea la Zarzuela, una una discusión. Al discutirse los presupues- astracanada que hizo reír mucho á la gente, tos, íse aprobará la cantidad que se destine y de eso es de lo que se trataba. T 7l ittinpadot sigue haciendo de las suyas. Hesite mi última crónica han sido atacadas y heridas cinco niñas más, afortunadamente sin cousccucncias funestas; pero el pánteoen la población crece de día en día. L Janta de propietarios de casas ha redactado una resolución que comienza así: cjVecinos de Berlín! ¡Nuestras esposas, nuestras hijas, están amenazadas... y propone un sistema de vigilancia de día y de Qocoe. 1. a recompensa prometida por el descubrimiento del malhechor ha sido aumentada de 3.000 á 6.000 marcos. una seüora ha descubierto una coraza de cartón que llega hasta las rodillas, y la recomienda á todas las mujeres temerosas. 1 Jcle de la Policía criminal les aconseia que lleven siempre consigo un cucurucho lleno de harina y de echárselo encima al deslripador, en caso de ser hallado, con el fin ée que, al querer escapar, todo el mundo pueda reconocerle. jNos vamos á quedar sin pan! Sin contar que la mujer que, por celos ó venganza, le ecne el cucurucho al novio. lo hace hnchar en un decir amén. jCon tal que el ó los destripadores no se pongan ellos también á echarle harina á los transeúntes! EDUARDO HAHN Bttíin, Ftbrero de 1909. EPÍLOGOS MADRID AL D A CRÓNICA ORÍ SIS El ministro de la Guerra se va. Está enfermo, tiene mucha edad Recientemente sufrió un desvanecimiento en acto solemne y oficial. El general Primo de Rivera tiene que atender á su salud. Pero ¿por qué no se van otros ministros con él? preguntan los que llevan á mal que en dos años mortales no haya habido más q, ue dos crisis pequeñas. Algo se dijo en este sentido ayer en la sesión del Congreso. Un habilísimo polemista parlamentario lo insinuó. Un ministro, doctor en gramática parea, le contestó. La posibilidad de una criéis existe en todo momento. El hecho no existe ni siquiera en el caso concreto del ministro de la Guerra. Así quedaron las cosas. La sonrisa en los labios y el pensamiento entre nieblas. La verdad es que una crisis en estos mosientos satisfaría impaciencias del instante; pero no justificaría nada. La opinión, á fuerza de machacarla los oídos con esa reforma áe régimen local, ha llegado á interesarse ea ella. Acaso no esté muy convencida de su eficacia, por falta de estudio ó por sobra de desengaños; pero sí está convencida de ana cosa: de que por mala que sea esa ley, no puede serlo más ni tanto como la vigente, lin todo lo nuevo hay una esperanza. Además, la paternidad se la disputan los propios jefes liberales. Luego á ésta ü otra semejante hemos de ir á parar. Ganando tiempo, eso, por lo menos, se habrá ganado. Be sus excelencias se acaba de hablar en Oviedo y en nombre del partido liberal. Ayer, en el Senado, un senador demócrata se entusiasmaba con el voto corporativo y pedía la urgente promulgación de la ley. Será an descanso para los gobernantes que vengan hallarse con cosa de tanta monta hecha. Por otra parte, se aproximan acontecimientos políticos de innegable importancia. Mañana hablará Moret en Valladolid, y ha pasado á la categoría de axioma en la conciencia popular el dicho, atribuido á un personaje áe la situación, de que los conservadores estarán en él Poder el tiempo que los liberales quieran. Esto es, lo que ellos tarden ea entenderse y mostrarse partido unido, disciplinado, acorde y en condiciones de secundar la aspiración del país á la estabilidad de sus Gobiernos.