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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CA, BLB, TELÉGRAFQ Y TELÉFONO i w; í. i DE TODO EL DO, POR CORREO, CABLE TELÉGRAFO m k Y TELEFONO BAILE I N F A N T I L D E TRAJES E N LJSBOA UN GRUPO DE CONCURRENTES A LA FIESTA CELEBRADA EN LA LEGACIÓN DE ESPAÑA Dr. NUESTRO CORRESPONSAL Fot, Novaes. UCEN B R Í E LN fTL CANCILLER El Leipziger u n o ¿e i o s periódicos más serios de Alemania, y que suele estar bien informado, daba no liace mucho tiempo la noticia siguiente: El Emperador no tutea ya más á su canciller ni le llama por su nombre de pila, sino que le da el tratamiento de alteza A lo cual respondía el diario oficioso Berliner Neueste Nachrichten: Todo indica que no es cierto que exista ninguna diversidad de opinión eatre el Emperador y el canciller. Pronto habrá ocasión de convencerse de ello Y el dogmático Temps, de París, aludiendo á las relaciones entre Guillermo I, el silencioso, y Bismarck, todopoderoso, decía: Ese estado de cosas tenía, necesariamente, que cambiar cuando á un canciller creador del Imperto sucediera un canciller creador del Emperador. (Quand á un chancelier createur de l e npire succederait un cliancener createur de l empeteur) El autor de ese artículo quiso hacer sin duda un bonito juego de palabras, y como esprit no está mal; pero la actitud del príncipe de Bülow durante los últimos acontecimientos en Noviembre, y el discurso que entonces pronunció en el Reichstag haciendo las partes de las responsabilidades y rechazando con dignidad y energía los ataques dirigidos contra él, pudieron convencer al más escéptico dé que si bien no es un canciller de hierro, tampoco lo es de cera. Bismarck fue un canciller autoritario. Bülow es un canciller diplomático. Y lo acaba de probar una vez más. Le Matin publicó el 17 por la mañana el telegrama, extraordinariamente expresivo, de (S- uillermo II al embajador de Alemania en París felicitándole por el Convenio celebrado entre Alemania y Francia, y dándole calurosas gracias por su valiosa colaboración. Bülow ignoraba el envío de este telegrama, y no debió ser poca su sorpresa. El mismo día por la tarde, en un discurso que pronunció ante el Consejo Agrícola, dijo así, de paso, como quien no quiere! a cosa, las palabras siguientes, cuya intención y alcance no podía escapar á nadie: La venida del Rey de Inglaterra y el Acuerdo con Francia, para la eonclusión del cual yo y el eficaz representante de la República francesa en Berlín, Sr. Cambón, he 7 mos hallado una fórmula, como creo, razonable y práctica, han esclarecido el hotizonte en el Occidente. Ko podía ser más explícito. i31 Convenio franco- alemán es su obra, y reclama para él la gloria de haberlo llevado á cabo. Este incidente, al cual la rivalidad de los partidos políticos y las intrigas palaciegas tratan de dar una importancia que no tiene, ha vuelto á desenfrenar apasionada polémica, y el público se pregunta quién tendrá razón: la gaceta de eipzig ó el diario oficioso de Berlín, y cuál de esas dos direcciones será la justa. Yo creo que lo cuerdo en este caso es que darse en medio... como el burro de! a fábula...