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mm ¿L PRJMER PERIÓDICO EN ESPAÑOL QUE SE PUBLICA EN EL JAPÓN. FACSÍMILES DE PORTADAS DE EL EXTREMO ORlENTEs mascaradas, y cuando venían las Carnesto- Comercio, ídem de las Empresas teatrales; bengala á todo pasto, forolillos japoneses ea lendas, la ciudad en pleno se creía en el de- después se formará un comité respetable; todas partes, máscaras que corren con las ber de intervenir en las fiestas. Unos daban después se discutirán los temas... Al fin lle- luces en lo alto y máscaras que brincan y dinero, otros formaban parte en las masca- garán las fiestas, y se harán de cualquier ríen sin- saber por qué. Media población en radas, otros construían las carrozas, los mú- modo. En último caso se echará mano de los los balcones y la otra media en la calle. Las sicos componían canciones, los poetas, ver- fuegos artificiales, para amenidad de la chi- muchachas ríen y bullen presas de un entusos alusivos, y los dramaturgos en ciernes quillería, y de las consabidas corridas de to- siasmo inconsciente; los muchachos hacen hasta confeccionaban grotescas y humorís- ros, para encanto de los forasteros. Moral lo mismo. Y todo este conglomerado, esta ticas comedias. Y como entonces estaban de todo esto: que mientras el pueblo, la ciu- urbe viva marcha, al compás de los innumuy cohexionadas las diferentes clases so- dad en cuerpo y alma, no intervenga con merables pasodobles, como á la conquista ciales, ocurría que aquello tomaba el aspec- entusiasmo, las fiestas serán artificiosas y de un ideal pagano. to de una fiesta de compañeros ó un holgo- puramente oficiales. Bl pueblo, desde el maLas gentes han cenado; poco ó mucho, torio de familia. Tenían entonces además el gistrado hasta el mendigo, es quien hace las das las gentes han cenado. También han lisalpicón y la pimienta de los bueyes enso fiestas; por eso resultaban tan divinas las bado las gentes: poco ó mucho, ¡el martes gados, el famoso socamuturra, fiesta pura- zambras venecianas, porqae toda la ciudad de Carnaval todas las gentes han libado! Y mente donostiarra y que conmovía las fibras contribuía á ellas, siendo cada ciudadano entre la música, las luces polícromas, el chimás interiores de los hijos del país. Era el actor y espectador en una pieza. Pero es rriar de las cornetas y la poca de libación. socamuturra para los donostiarras como men- preciso, para alcanzar ese resultado, que la masa humana ríe, choca, corre, alborota. tar el Pilar á los zaragozanos; aun hoy se les exista una solidaridad cívica. ¿Iva hay en Los padres levantan en alto á los pequeñuenublan los ojos á estas buenas gentes cuan- Madrid... Todos los que viven en Madrid los, para que palmoteen; las hijas se escado se hace mención de su perdido ídolo. se hacen lenguas de su amor á Madrid; pe- bullen imprevistamente, para correr con sus Con tales antecedentes históricos, San Se didles que muevan una piedra de un lado á amigas, cogidas del brazo, delante de las bastiáín trata ahora de renovar sus antiguas otro, para hermosear la ciudad, ó pedidles carrozas; y los hijos se escabullen también, glorias carnavalescas, despertando aquel una perra gorda, y os volverán la espalda para correr tras ellas y abrazarlas... gusto, aquel estímulo y aquella solidaridad ¿Son ustedes demasiado austeros, mis non ante lá risa que era condición íntima del uando la noche del martes corría la Re- rados lectores? Pues entonces hagan como ¡carácter de la ciudad. Si la costumbre se treta por las calles, parecía que el alma que no he dicho nada y como que nada ha ¡afirma y logra hacerse ley, de aquí á muy dionisíaca de la antigüedad se había apode- ocurrido. Pero si son ustedes indulgentes pocos años ei Carnaval de San Sebastián rado de San Sebastián. ¿Son ustedes indul- con ciertas licencias de la muchedumbre y será tan notable como el dé Niza. gentes con la alegría, un poco tosca, de la con ciertos deslices de la juyentud, pensa Enceste de ahora hubo carrozas y masca- multitud? Pues entonces no harán ustedes rán, como yo pienso, que la vida es ya harto radás admirablemente bellas; hubo, espe- mohines impertinentes cuando les describa austera, y que nuestras costumbres públicialmente, una espontánea colaboración del aquella especie de juerga colectiva, aquel cas van perdiendo espontaneidad; y que, por gúblico, de la juventud alegre y de los gre- frenesí dionisíaco. consiguiente, hace falta que alguna vez en itpios de industriales y comerciantes. Ahora Sale la Retreta por la noche, y como ele- el año corra como un aire de embriaguez ¡andan en Madrid dándole vueltas á la idea mentos de ella van algunas carrozas, un tro por el pueblo, y que el alma infantil del pue. é celebrar grandes, ruidosas fiestas, para peí de heraldos, otro tropel de cornetas á ca- blo pegue un brinco, una cabriola, una cartrae rjforásjteros. Muy bien. Pero el progra- ballo y una infinidad de máscaras, y mez- cajada de vez en cuando, ¡á cuenta de los faá. pará ofganizar esas fiestas seguramente clados con todos estos componentes, como muchos berridos de dolor que suelta consefiúés será como sigue: subvención del Go- la sal del guiso, van innumerables músicos cuentemente! feieSio. ísub vención del Municipio; ídem del sonando clarinetes y fiscornos. Luces de. José M. a SALAVERR 1 A f