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A a c MIÉRCOLES 24 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN PAG. 4, Estos han concedido innumerables divor- genvother, á Franzelín, á Janssefl, á Descios por mucho menos, pero en la ocasión mons, á Lepelletier, al cardenal Sancha, á presente han pensado de distinto modo, sin Thiers, á Bancroft, á Mariano de Cavia, á duda porque opinan que se abusa del divor- Guillermo de París, al cardenal Lugo, á Fecio. No es que nieguen la razó a que asiste nelón Gifeon. Mucho más podría alargar al marido abandonado... ¡Esto no! Recono- esta lista; el autor de las páginas de que cen que está en su derecho al solicitar el hablo acusa en ellas una lectura copiosa y divorcio, pero estiman que antes han de muy extensa. emplearse todos los medios para reconciliar La pastoral dei señor obispo de Dora al desvanecido matrimonio. versa sobre la última campaña realizada por los liberales; ya era hora de que lo diY en la sentencia dictada, originalísima como ninguna, los magistrados de la Sala jera. Para apreciar debidamente este movitercera conceden un plazo de seis meses á la miento y condenarlo con entero conociesposa fe para que vuelva al hogar aban- miento de causa, el señor obispo de Dora donado, porque, como dicen en uno de los ha tenido que leer todos ó casi todos los considerandos, hay motivos para sospechar discursos pronunciados en las Asambleas y que la conducta de la esposa infiel obedezca reuniones de provincias por los propaganá un olvido pasajero de sus deberes y que distas liberales. Así, al pie también de las conviene hacerla saber que sus caprichos páginas, vemos, con indicaciones precisas amorosos no están de ningún modo justifi- del día y del sitio en que el mitin se celebrara, los nombres de los Sres. Alvarez, Tocados No creo que necesitarás enterarse de esta rres Guerrero, asset, Pórtela, Dicenta, sentencia las alegres parisinas; pero en Soto Vázquez, Moróte, Ruiz de Grijalba, cnanto sepan muchas esposas que los jue- Galdós, Rivas Mateos, etc. etc. ces llaman á eso tm olvido pasajero de los p i u y plausible es este concienzudo métodeberes matrimoniales, y que para recobrar do; sólo así puede el lector formarse idea de la memoria los Tribunales conceden seis la extensión é intensidad de la campaña limeses de plazo, vivir en París va á ser un beral; me atreveré á decir más: muchas de estas manifestaciones, á las cuales creíamos encanto. ¡Figuiáos! ¡Seis meses! ¡Seis meses de pla- desprovistas de trascendencia, vemos que zo! ¡Oh! Los magistrados de la Sala tercera real y positivamente la tienen. son hombres experimentados... Ya saben 1 A CONDENACIÓN Las páginas en que ellos que no hay pasión, por grande, por de el señor obispo- prior voradora que sea, que resista tan largo escondena la doctrina secularizadora y expopacio de tiempo. ¡Seis meses... ¡La eternidad! Ya veréis ne sus peligros, las reputo yo como las escómo antes de expirar el sexto mes la es- critas con más decisión y más brío; son por posa vuelve al hogar como el hijo pródigo. su misma índole las más importantes de Y aquel día el marido feliz sacrificará el todo el trabajo. ¿Cómo consentir- -dice el mejor cordero del rebaño para festejar el re- prelado- -sin quej se estremezca de indignación el alma española ios intentos seculatigreso. zadores de los que por todos los medios traJOSÉ JI- AK CADENAS tan de desfigurarla, corromperla y vaciarla París Febrero. en el jacobinismo francés, arrojando á ia Iglesia de la vida pública para arrancarla más tarde de las almas, despreciando, atropellando y vulnerando, una vez más, la vo 1 AS GRACIAS Tengo entre los obispos luntad nacional, tan clara, enérgica y ga españoles excelentes ami- llardamente manifestada en aquellas progos; es para mi una honra la amistad de testas que se levantaron como inmensa ola aquellos prelados que me la otorgan. Podría en España el año 1906, y que se desbordanombrar al culto y modestísimo obispo de ron en manifestaciones viriles é imponenOrihuela; al batallador y estudioso obispo tes, cual no se habían registrado nunca en nuestras grandes capitales, dejando sepulde Jaca; al afable y correcto obispo de la tados aquellos malhadados proyectos de Seo de Urgel; al atento y bondadoso arzo una política aventurera, bajo el peso inconbispo de Zaragoza. No sé si se escapará altrastable de la opinión, con los Gobiernos guna vez tal ó cual ligera incorrección- -no jue los patrocinaban? digo herejía- -en mis artículos; si es así, esLas frases citadas son la más exacta extos amables prelados, amigos de las letras y de sus cultivadores, me las saben per- presión de la verdad. He de añadir que, á pesar de la energía con que muchas de esdonar. Ahora otro prelado me manda una nota- tas páginas están escritas, no hay en toda bilísima pastoral que acaba de publicar; me la pastoral ni una sola frase que traspase los refiero al obispo de Dora y prior de las Or- límites de lo correcto. El señor obispo de denes militares, limo. Sr. D. Remigio Gan- Dora examina en su pastoral el paganismo, dásegui. El obispo de Dora tiene su sede la Reforma, el. Renacimiento, la Revolución, en Ciudad Real; á ella debe pertenecer y luego, tras esta indispensable preparaaquel antiguo y conocido campo de Mon- ción, entra á tratar del actual movimiento tiel de que habla Cervantes y por donde liberal en Kspaña. caminó la vez primera Don Quijote; dioceIS DUDAS Y aquí yo me voy á persanos de este prelado deben también de ser raitir con todo el respeto y los buenos labriegos é hidalgos de la Torre de Juan Abad, cuyos antecesores vieron á con toda la cortesía hacer algunas ligeras su señor, D. Francisco Gómez de Quevedc iy observaciones. El señor obispo de Dora, Villegas, achacoso, decadente y moribundo. como otros muchos prelados españoles, se Yo doy las más cordiales gracias al señor indigna profundamente ante la propaganda obispo de Dora. Sobre su excelente pastoral liberal y llega á sentir temores y alarmas. quiero tomarme la libertad de decir dos pa- A esto responden ésta y otras discretísimas pastorales. Ahora biea, y aquí entran mis abras. perplejidades: ¿hay realmente motivos para D MÉTODO Ante todo, esta pastoral sentir estas alarmas? ¿Son tan de temer los está escrupulosamente do- liberales españoles? ¿Son tan terribles y escumentada. De un libro podemos juzgar á pantables como los pinta el señor obisposimple vista por las notas que se extienden prior? Yo no sé qué pensar de todo esto; en lo bajo de sus márgenes; es esto como por un lado están las alarmas de prelados an índice de la cultura del autor. Ba ia pas- prudentes y respetabilísimos; por otro me toral de que hablo encontramos una fina encuentro con mi pequeño arsenal de expeerudición; aquí tenemos á Dupanloup, á riencia política y parlamentaria. ¿Qué haBoissier, á Wehermann, á Guisot. á Her- cer en este trance? Voy á creer á los obispos, muchos de ellos admirados g míos, ó tendré que atenerme á mi experiencia personal? No sé que hacer. Llevo algunos anos observando á los políticos liberales; me honro con la amistad de muchos de ellos; hay eatre ellos hombres de trato agradabilísimo y de agudo ingenio. Pero yo no creo que sean esos hombres terribles y abominables de que nos hablan las pastorales. El mismo señor obispo de Dora ejerce, como prior de las Ordenes militares, jurisdicción sobre algunos- -por ejemplo, el conde de Romanones- -de los oradores que han actuado en provincias. Casi todos ellos tienen sus hijos en colegios religiosos; entre los más calificados no faltan quienes poseen en sus casas oratorios y capillas particulares. Oyea todos misa los dia 3 festivos y cumplen con la Iglesia. Esa secularización que ellos piden existe en nuestras leyes desde hace tiempo; sin embargo, todos esos liberales se casan canónicamente, bautizan en la iglesia á sus hijos, disponen que se les entierre, no eu cementerio civil, como pudieran hacerlo, sina en sagrado. ¿No son todas estas razones muy atendibles? A qué se ha de dar más importancia en la vida, ¿á las palabras ó á las obras? Los liberales pueden predicar éstas ó las oirás cosas terribles; no lo discutamos. Se trata de cosas que se dicen en la oposición. Cuan do el Poder llega (y esto es lo importante) ellos comprenden que se impone un gran sacrificio; que el patriotismo obliga á mucho; que actuar en el Poder- no es lo misma que declamar en la oposición; que gobernar es transigir. En resolución, los liberales acaban por sacrificar sus ideales en holocausto del país. P A L A B R A S D E AMOR Después de 3 EL OBISPO DE DORA r- -páginas vibrantes en que el señor obispo de Dora coadeua las secularizaciones, el trabajo termina coa linas bellas palabras de amor. El señor obispo de Dora ofrece su persona y su palacio i todos los que quieran acercarse al prelado. Por experiencia propia- -dice el prelado- -sabéis, venerables hermanos y amados hijos, que todos, absolutamente todos, los monárquicos y republicanos, los carlistas y socialistas, los conservadores y demócratas, ios liberales é independientes, tienen abiertas las puertas de este palacio y á su disposición la persona del obispo, que quiere servir á todos, sacrificarse por todos con objeto de ganar á todos para Cristo, sin ceder lo más mínimo en la doctrina católica, cuya integridad y pureza debemos mantener por obligación sagrada de nuestro ministerio, por convicción profunda de nuestro espirite y por el sincero amor que os profesamos, ya que sólo ella puede proporcionaros la verdadera felicidad. No de otro modo puede hablar na grao corazón y una clara inteligencia. AZOfUN M i legó y pasó el martes de Carnaval, de tiempo más hermoso, si cabe, que ei del lunes y el del domingo; de aburritnien to mayor, y esto sí que cabe. Medio deshechas las carrozas, ajadas las flores, rendidas las máscaras, el desfile más parecía una marcha fúnebre. El confetti se arrojó papelfto á papelito. Se economizó el ingenio y hasta se suprimió la pesadísima broma del cno me conoces porque como no había earetas, claro, no encajaba la frasecita. Aunque en realidad es cuando menos se conoce a muchas de las personas que se disfrazan. Los modestos industriales de papel picado están que echan chiribitas. El negocia ha sido una ruina. Ni á perro grande loe tres cubos ha habido quien compre la mercancía MADRID AL DÍA