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L A INDUSTRIA FABRICA DE PANAS DE GÜELL Y COMPAÑÍA (S. p- t t r e los numerosos é importantes asunn tos de que habré de ocuparme al escribir sobre la industria catalana, seguramente no encontraré otro que mayores dificultades y más grande contrariedad me proporcione que el tratar de los Güell en el espacio de un corto artículo, parte del cual es forzoso dedicar á la empresa industrial que lo motiva. No un periódico, un libro sería necesario escribir para analizar detenidamente la meritísima obra comenzada por aquel esclarecido patricio que se llamó D. Juan Güell y Ferrer, y que tan admirablemente ha sido c o n t i n u a d a por su ilustre hijo D. Eusebio Güell y Bacigolupi, actual conde de Güell. De aquél nada he ae decir; su obra magna se halla inmortalizada en el soberbio monumento que Cataluña le ha l e v a n t a d o en el centro de Barcelona, en el cruce de la Gran Vía y la Rambla de Cataluña. Del conde de Güell, de D. Ensebio Güell, como se le llamará siempre con mayor satisfacción suya, es la mejor biografía su retrato; ahí le tenéis; contemplad un momento la fotografía que acompaña á estas líneas, y reconoceréis que la nobleza de esa frente, la bondad de esa mirada, la dulzura de ese semblante, sólo pueden ser reflejo de rnx alma grande y generosa. Esto es D. EusebioGüelrun hombre todo corazón y sentimiento, un gran filántropo ante todo y sobre todo; y después de esto, una voluntad firmísima, que no altera ía afabilidad de su carácter; una inteligencia privilegiada y un fanático del trabajo. Dios ha querido recompensarle en vida con la inmensa satisfacción de saber que su obra será brillante- mente continuada. En plena juventud y dueaos de inmensa fortuna, los hijos de D. Eusebio üell trabajan igual que su padre, de sol A sol, como el último de sus obreros, en las diferentes empresas industriales á cuyo frente se hallan. Y no sólo el amor al trabajo, f. ino el altruismo y grandeza de alma, han heredado íntegro de su padre. Sólo un hecho, y sin comentarios, para demostrarlo: recientemente, ven ocasión en que se necesitó para curar las quemaduras sufridas por uno de sus obreros, Claudio y Santiago Güell y López fueron los primeros en ofrecer tiras de su piel al bisturí del doctor Cardenal, con las que el obrero se salvó. r o s importantísimas Empresas industria les de Cataluña deben á los Güell su fundación y prosperidad: la antigua Fábrica EN C. D. EUSEBIO GÜELL, CONDE DE GUELL de Panas Güell y Compañía (S. en C. y la Compañía General de Asfaltos y Portland Asland. Dejando para otro artículo esta última, que es la más reciente, vamos á ocuparnos ahora solamente de la primera. La Fábrica de Panas de Güell y Compañía (S. en C. es la más antigua de España en su. clase. Fue fundada en 1840 por don Juan Güell y Ferrer, que creó con ella una nueva industria nacional, estableciéndola en Sans, en un gran edificio de planta que todavía se conoce con el nombre de VaporV Vell. Medio siglo después, en 1890, el actual conde de Güeli, al ensanchar el negocio de su padre, quiso alejar la fábrica de aquel pueblo de Sans, agregado á Barcelona, que ya entonces era, y sigue siendo todavía, foco de los elementos revolucionariosy acra tas; y proponiéndose librar á sus obreros de la tiranía societaria, trasladó su fábrica af término municipal de Santa Coloma de Cervelló, á una hora y media de Barcelona, fundando y levantando á su alrededor la notable colonia Güell. Forman esta colonia, enclavada en un hermoso y salutífero pinar, además de la fábrica, 140 casas que tienen planta baja y principal, espacioso corral y una bonita tenaza al frente de ellas. Estas casas sirven de vivienda á los obreros, que al cabo de cierto tiempo pasan á ser propietarios de las mismas. Cuenta hoy la colonia con una población de más de miL almas, y tiene escuelas, médico, farmacéutico, capellán y cuatro monjas carrueütaspara los casos de enfermedad, que son allí muy raros; un hermoso teatro y salón de baile, y cuatro importantes Asociaciones, el Ateneu Unió, la Germaudad Humanitarie de Socorros Mutuos, la Sociedad Coral, La Maquinista (muy notable) y la Cooperativa de la Colonia Güell. No obstante haberse concedido á la fundación de Güell el privilegio de colonia, y de estar vigente una ley que exceptúa á éstas de contribuciones, consumos y servicio militar durante veinte años, no ha obtenido hasta hoy ninguna ayuda, pagando el señor Güell al Estado todas las cargas, niienu J Í dev su bolsillo particular subvenciona al maestro y á la maestra de escuela con casa y material, al médico, al capellán y á las monjas. La Cooperativa de esta colonia tiene una organización admirable, sin que en ella tenga ni haya tenido el Sr. Güell otra participación que la de haber regalado á los obreros el hermoso edificio donde se halla instalada.