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A B C DOMINGO 21 DE FEBRERO D E 1909. EDICIÓN i. PAG. 7. ara tecliazaí nuevamente los argumentos el Sr. Iranzo. No entiendo- -dice- -lo que significa eso ¿e mis antecedeni es. Supongo que se referirá S. S. á mis antecedentes económicos, que son proteccionistas. TlLASCOIBAÑEZ Puesto que la tranquiRe- pite que él no puede permitir que le u lidad parlamentaria da Sean aplicadas malevolencias ni suspica- lugar á ello, dediquemos unas líneas al vacias, é invita al Sr. Iranzo á que señale un gar literario. Varios son los libros que soliísolo acto censurable cometidoj por él. citan la atención del curioso. Comencemos El Sr. IRANZO ¿Pero desde cuándo es por la última novela del Sr. Blasco Ibáñez. un hecho criticatle que un diputado diga Los muertos mandan es. un libro en absoluto hermano de los anteriores. Blasco Ibáñez saquí que S. S. protege á distintos intereses particulares? (Rumores en la mayoría. representa entre nosotros el realismo á ul- El Sr. VILLANUBVA: ¡La teoría de los tranza. Es un ferviente discípulo de los naministros calumniados! ¡Aplíquéselo, señor turalistas franceses. Sería esto decir poco y Maura! decirlo mal: es más que esto, realista y amEl presidente del CONSEJO: ¡Ahora y plificador por naturaleza, por instinto. Su temperamento es, sobre esto, lírico y fogoso. siempre! u El Sr. IRANZO: Si yo perteneciera al ¿Cómo se hermanan el lirismo y el realismo? Consejo de alguna Compañía conservera, la Se hermanaron perfectamente en Emilio Zola. Los defectos capitales del lirismo naopinión me defendería. 1 El ministro de INSTRUCCIÓN dice que turalista consisten en ver de un modo par él era consejero de esas Compañías antes de cial, apasionado, la realidad. Se va viendo ser ministro, y que no puede perder su for- ahora que el naturalismo ha falseado la reatuna por haber sido elevado á un car o mi- lidad tanto como el romanticismo. El realismo pretende dar una visión exacta de la nisterial. Pero por encima de todo está mi manera realidad. Para hacer esta pintura, el realismo traslada al papel los detalles más caracterísde ser y mi vida honrada. El ministro de ESTADO dice que ya sabe ticos de ella. ¿Cuáles son los detalles más B ue el Congreso ao le tiene ninguna sim- característicos? Aquí entra el prejuicio y la, patía por la labcr que ha realizado en la pasión del realista: estos detalles caracterísAlta Cámara contra las proposiciones de ticos son lo plebeyo, lo pasional, lo miserabarreteras y ferrocarriles aue han pasado ble, lo violento, lo anormal. ¿No era esto, en el fondo, lo que constituía la esencia del ro p Congreso. manticismo? Uno y otro son, en resumen de Varias voces: ¡E- so qué tiene que ver! El Sr. BURELV- Hace unos días he pre- cuentas, literaturas de excepción. sentado la primera proposición de carretePero el romanticismo no pretendía dar ras, después de veinte años de vida- parla- una pintura exacta de la realidad. Lo prementaria. tende, sí, el realismo. Lá descripción es, por c Ei Sr. IRANZO dice qne el Gobierno tanto, la base del realismo. Han descripto- -tjtiiere destruir el anarquismo político, y, mucho y muy escrupulosamente los realissin embargo, vive unido al caciquismo eco- tas; describen aún bastante sus continuadonómico y financiero, peor mil veces que res rezagados. La descripción hecha con aquél. finalidad realista tiene un peligro grande: Es preciso qus la opinión se ñje en la se corre el riesgo de poner todos los deta gestión de ese Gobierno y en la orienta- lles en el mismo planq; de hacer que todos den la impresión de que tieneii el mismo ción económica. v El ministro de INSTRUCCIÓN PUBLI- valor. No hay más que recorrer la última noCA insiste en que el Sr. Iranzo hable claro vela de Blasco Ibáñe. z. Muchas de sus descripciones pudieran quedar reducidas á una y formule cargos concretos. Se stispende este debate y se entra en el tercera parte, sin que por ello se perdiera el efecto de sugestión. Y es que todas las co ORDEN DEL DÍA sas en la vida no tienen el mismo valor; dos Se aprueba un dictamen de carreteras. COMUNICACIONES MARÍTIMAS ó tres rasgos dé un paisaje nos pueden decir más de él que una profusa descripción Continúa esta discusión. llena de detalles y metáforas. El instinto El Sr. BENITEZ DE LUGO hace uso de del artista consiste precisamente en adivila palabra para recoger las alusiones que le nar y en abstraer lo que es esencial á la han sido dirigidas. cosa y lo que no lo es. Son muchos los artis 1 Le contesta, por la Comisión, el Sr. NA- tas que se pierden en mares de palabras y yARRETE, rectifican ambos oradores y se de lirismos; otros, muy pocos, lo logran suspende el debate. desde el primer instante. El Congreso acuerda celebrar el jueves la ¿róxima sesión, y se levanta la que se celebra á las siete en punto. Di Y MARGALL Una Sociedad política catalana ha publicado recientemente una colección de artículos de Pi y Margall. Sería ésta ocasión para hablar de aquel político. Sobre Pi y Margall se ha fc n la Gaceta de ayer se publicó el Real de- formado una verdadera leyenda. Se le ha oreto autorizando la circulación por considerado como Un hombre frío, clásico. correo de los llamados sobres de seguridad. Nada más falso. Han contribuido á esto dos cosas: una, su impasibilidad ante los proble La parte dispositiva dice así: Artículo i. Se admitirá á la circulación mas políticos; otra, la concisión y limpidez ¿or el correo cartas con valores declarados de su estilo, ¿a impasibilidad de Pi y Maren sobres especiales, titulados Seguridad gall es tan sólo aparente. Pi y Margall era Art. 2.0 Para completar el anterior, se un completo romántico; más aún, como cas adicionará al art. 96 del reglamento para tizo catalán, era un sentimental, un humarégimen y servicio del ramo la siguiente nitario y, en definitiva, un lírico. ¡Qué distancia tan grande entre este aparente imdisposición: 4 a Asimismo podrán utilizarse, para en- pasible y la impasibilidad realísima, efectivío de valores declarados, sobres titulados va, profunda, de Maquiavelo! Pi era un romántico. De Cataluña vino a Seguridad que no necesitarán, para su circulación por el correo, llevar sello alguno Madrid con dos dramas góticos en la maleen lacre, ni más precinto que el de alambre ta. Llevaba en su juventud unas largas metemplado que acompaña á cada sobre, siem- Jenas. Fueron sus padres espirituales, según pre que reúnan las demás condiciones ex- él confiesa, Herde r y HegeJ. La concisión y serenidad de su estilo se debe á experiencia presadas anteriormente. TENDENCIAS LITERARIAS de técnica y á observación exacta de lo que es nuestra lengua. No están escritos como sus artículos de última hora sus libros de juventud. No hay más que leer las páginas cálidas, profusas y tumultuosas de La reac ción y la revolución. Aun en estos mismos artículos modernos, de estos días, un observador puede notar, sobre todo en los finales de muchos de ellos (finales de efecto, bri liantes) la pasión, el ímpetu y el romanticismo, en suma, del autor. En cuanto á la impasibilidad de Pi en la vida política, es cosa que no existe. Nadie ha tomado en la lucha parte más activa que él. Nadie en discursos ni en artículos ha llegado más allá con mayores bríos y entusiasmo. Claro está que este asunto del rai manticismo de Pi está más hondo que tadgt esto. Nacido en un pueblo de poetas líricos, Pi era un subjetivista; es decir, que la mei, dida de todas las cosas, para él, era él mis- mo. No es otra la esencia de la poesía líri ca. Podría yo citar muchas pruebas en abo no de esta aserción. Daré una tan sólo, que resume todo Pi. Contestando en su libro La tende limitar su derecho, escribe: Mi derecho, le podré contestar también, es superior á tus mandatos; tus leyes, pretendiendo salvarlo, le coercen y le matan. No tiene más que una ley mi derecho, y esta ley no necereaccióny la revolución á la sociedad que p r e- sito que la eseribas, porque está grabada en mi corazón y en el corazón de todos. No creo que se haya dado nunca otra fórmula más exacta del subjetivismo romántico. PÍO BAROJA La ciudad ae ia niebla, ák f. p j o Baroja, se presta también á algunas reflexiones. Tengo á este novelista por el más fuerte y original debidos, los que actualmente escriben en lengua cast llana. Pero espere un poco el lector; no eche mano á sus libros incautamente. Si el lector es conservador, aristócrata, sufrirá ufi profundo desengaño. Lo sufrirá también si es demócrata y romántico. Pío Baroja es el único novelista nuestro contemporáneo de quien se puede deducir una filosofía original y sistemática. No es ni un tradicionalista ni un humanitario. Su filosofía es un nihilismo aristocrático. Empleo aquí la paque es, en resumen, para este novelista, lo más alto, lo mejor. La inteligencia ofrecién dose el espectáculo de un agudo análisis de todo, de una descomposición de todo: esta es la filosofía de Pío Baroja. Todo aquí son los viejos valores y los nuevos, los antiguos ídolos y los modernos, es digregado y analizado. ¿Qué punto de vista toma el autor? ¿Cuál es su piedra de toque? Lo que es inteligente y bello, y lo que no lo es. Claía está que con esto queda dicho que Baroja no ama ni las multitudes ni lo plebeyo, y dicho queda que tampoco le atrae una aristocracia misoneísta y sórdida. Sus personajes se ríen de todo: de viejos prejuicios, de novísimas ideas democráticas, de tradiciones, de humanitarismos, de ideales líricos... El lector queda al final un poco desconcertado, y si es superficial y ligero, queda totalmente convencido de que Baroja es un escritor que no tiene ni plan, ni métoílo, ni sabe adonde se etícamina. Ahora había que hablar del estilo de Baroja. Este novelista no tiene estilo literario, es decir, no es retórico, artificioso, afectado. Los novelistas realistas abruman al lector con su pesadez, sus descripciones interminables, su prejuicio triste por la demostración, su lirismo oratorio. Baroja tiene lo que es rarísimo, lo que es sólo patrimonio de altos ingenios: la gracia, la ligereza y el humor. 1 Es un disgregador y un disolvente de todo; pero es un disolvente jovial, irónico, alado, sutilísimos AZQR 1 N labra aristocrático en el sentido de intelectual, DE SEGURIDAD