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A B C. DQJvllNGQ 25 DE FEBRERO DE 1909, EDICIÓN 1 a P G DE NUESTRO CORRESPONSAL IV e x i s t e n en nuestro pueblo una serie de juicios completamente equivocados so bre el Mogreb, que interesa en gran mono desvanecer, pues inducen á errores gravísimos. El primero de éstos es creer que el Sultán tiene un poder real y efectivo, que Marrue eos es un país independiente. A juzgar por las apariencias, efectivamente lo es; el Acta ele Algeciras confirma en uno de sus primeros acuerdos el reconocimiento de la soberanía del Imperio por todas las potencias signatarias. Pero esto es una ficción legal, una manera de cubrir las apariencias. La realidad es otra, los hechos demuestran que Marruecos es una nación intervenida, que tiene perdida su independencia y que, poi consiguiente, en el orden internacional, su alianza ó amistad no constituye una cantidad aprovechable: Por esta razón, es perfectamente mócente pretender seguir la antigua política española del statu quo. Esto era posible algunos años atrás, cuando efectivamente el Sultán tenía una sombra de independencia y poder; hoy esto es absurdo, por haberse comenzado el período de. penetración pacífica y aun el de conquista. Casablanca y Uxda son datos irrecusables para demostrar que ha empezado el reparto de Marruecos. Otro prejuicio que goza de gran fama en A B C EN MARRUECOS EN REPOSO CUADRO DE MAXIMINO PEÑA, QUE SE RIFARA EN EL BAILE DEL CIRCULO DE BELLAS ARTES España es el de q, ue los moros nos profesan cariño de hermanos. No es esto cierto. Los marroquíes odian á los españoles como á todos los europeos, sea cual fuere su procedencia ó nacionalidad. La única diferencia consiste en que odian, pero respetan á os que temen, y en este sentido hemos perdido mucho terreno en la consideración de los moros, que comienzan á tener conciencia de nuestra debilidad. Francia les acaba de dar una lección durísima en la frontera argelina y en Casablanca; la escuadra francesa cruza constantemente frente á las costas del Mogreb, mientras que nuestra acción y nuestra fuerza militar no aparece por ninguna parte. Esto el moro no lo atribuye nuuca á condescendencia ó cariño á su causa, sino á real y positiva impotencia. También hay quien cree que la Policía in ternacional es una fuerza á nuestra devoción. Error crasísimo. Eu la zona de influencia española, es decir, en los puertos y ciudades en que su organización ha estado confiada á España, la Policía ha sido reclutada en los zocos, entre gente vagabunda y de m dos antecedentes. Nuestros oficiales, con gran sacrificio, on mucho entusiasmo, con inteligencia y patriotismo, los han disciplinado é instruído; pero no pudiendo contar con clases á su devoción, no pueden fiar en la fidelidad de estas fuerzas, y Dios quiera que en ningún caso hayan de ponerse á prueba, porque lo más probable sería que las primeras víctimas fueran nuestros oficiales instructores. Los franceses, más cautos, más políticos, han organizado su Policía internacional dé muy distinto modo. En primer lugar, las clases y buen número de individuos proceden de Argel, son moros educados ala francesa y de fidelidad probada. Nosotros no hemos hecho eso, como podíamos hacerlo con gente del Rif afecta á nuestra causa, en primer lugar, porque no se nos ha ocurrido, y en segundo lugar, por falta de medios. Un agente á soldada de la Policía internacional cobra de fondos del Imperio seis reales en moneda del país, kasamis, y á este precio no se encuentra más que gente holgazana. Francia suple esta deficiencia añadiendo lo necesario para tener gente utilizable y fiel que sirva á su causa en caso de conflicto. Los nuestros, al revés, constituyen un serio peligro para sus inmediatos superiores y EL NUEVO BALANDRO DEL REY Fot. GoKi. EN EL ASTILLERO DE PASAGES. EL MONARCA (x) Y SU ACOMPAÑAMIENTO AL JUNTO BALANDRO EN CONSTRUCCIÓN