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A B C VIERNES 19 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4. I- partir ere los acontecimientos de Noviembre (interviú, etc. etc. se hacía sentir en este ¡pueblo un descontento, na inseguridad y desanimación que, considerablemente augmentados, se reflejaban en la Prensa como el estado de alma de la nación entera. Entre el Kaiser, de cuyas buenas intenciones nadie podrá dudar, y su pueblo, he eho t sin embargo, para comprenderle, se había levantado como densa niebla un teji 1 do de circunstancias que amenazaba aislar á Soberano y pueblo. En ese momento psicológico llegó el Rey de Inglaterra con oportunidad sin igual. Y no contento- con visitar al Soberano, quiso también rendir homenaje á la representación popular en la persona del burgomaestre de Berlín, que le recibió regiamente, rodeado de todos los concejales, en la sala de honor del Ayuntamiento, adornada con lujo asombroso. Allí, en primorosa copa de oro, se le presentó el vino de bienvenida y el Rey brindó por el pueblo. ¡Cosa inaudita, nunca vista en Prusia! Y que pasará á los anales de la Historia como la inauguración de nueva era. Es el primer Monarca que viene á Berlín trae se haya dignado acordarse que al lado del Trono está el pueblo, es decir, la opinión, con la cual hay que contar hoy más que nunca. Y con ese tasgo democrático, de alta y sabia política, se ha ganado Eduardo VII todos los corazones. I, a realización de su viaje á Berlín es considerado aquí como un éxito diplomático de Guillermo II y de su canciller, que ha merecido bien de la patria. Fuera de los nacimientos de principes, es el primer acontecimiento feliz desde hace mucho, mucho tiempo, en Prusia. mismo día de la entrada de Eduardo VII en Berlín se publicó el Acuerdo franco- alemán sobre Marruecos, confirmándose así la exactitud del proverbio francés: LOS SKIS la tierra, del aire y del mar las convierten en risa y en juego; ni siquiera se detienen ante las inclemencias y cambios de las estaciones. En verano juegan á los balandros; en otoño, á la caza; en primavera, al hipismo; se aprovechan del mar para jugar, usan las carreteras para divertirse coa los automóviles, se apoderan del aire para evolucionar con sus globos. Todo lo convierten en juego, lo mismo las playas como los bosques, como las altas cordilleras. I, as ricos poseen una gran imaginación. Ahora llegó el frío; ¿por qué apurarse- -í El frío es también utilizable para jugar y divertirse. Precisamente han inventado, allá en Scandinavia, unos ingeniosos artefactos que se llaman skis; ¡nada tan encantador como estos artefactos! Y ahí tienen ustedes á todos los ricos del mundo ocupados á la hora actual en la admirable faena del juego de los skis Ninguna estación del año pone tan en evidencia, como el invierno, las diferencias sociales. En primavera los pobres viven bien, porque el campo está rebosando de hortalizas y hay comida para todos; hay sol además, y el sol convierte en felices á todos los hombres. Y en verano todavía se sienten los pobres favorecidos, pues con ponerse en pernetas y sueltos de ropa les llevan ventaja á los ricos. Pero llega el invierna, y la desproporción entre las dos clases es horrenda. Un rico se halla con respecto al frío como un guerrero medioeval respecto á la muerte; contra aquellos guerreros cubiertos de mallas y de rodelas no había espada que se atreviese, igual que con un rico actual, forrado de lana, no hay temperatura que valga. Pero lo de menos es la ropa de lana; lo importante son el ejercicio al aire libre, la alimentación copiosa y el sueño blando. Inmediatamente que liega el frío, los ricos se ponen á sonreír; estaban aburridos y no sabían con qué deporte entretenerse, ü e g a el frío, convierte el agua en nieve, ¡qué bonita es la nieve! Entonces los ricos se van á las montañas y juegan al lindo juego del trineo y del alpinismo. Supongamos que los ríos y los lagos se han endurecido; entonces los ricos se calzan los patines, y su felicidad no tiene nombre. Después de unos juegos tan divertidos, estos alegres mortales comen con un gran apetito, porque ningún ajenjo le gana al frío en virtudes aperitivas. Además, el frío ayuda á dormir bien. De modo que entre el sano ejercicio al aire libre, la copiosa comida y el sueño reparador, los alegres mortales que tienen unos cuantos miles de duros se zambullen en la ola de frío con él más grande entusiasmo. ¿Y los skis? ¿Se ha inventado algo tan emocionante como los skis? El mundo entero se halla actualmente ocupado con el juego de los skis, esa especie de patines largos, con los cuales se corre vertiginosamente y se salta por encima de los precipicios. Todo un mundo de millonarios pulula á estas horas por los barrancales de Suiza. I as mujeres se visten con una zamarra de punto blanco, con una gorrillay con una falda corta, y corren, corren, corren... I,o s hombres, aquellos de los más denodados, se calzan sus skis y se precipitan en locas carreras, dando brincos emocionantes sobre los barrancos. Y ante la grandeza sublime de las montañas nevadas, todo allí es jolgorio, risa y mundano flirteo. ¡Y los pobres lobos, entre tanto, y los venerables osos se retirarán tristemente á las más desiertas angosturas, huyendo de esa invasión humana que ríe y que juega siempre! ¡Esa turba riente, que no se acuerda del hambre de los lobos, de los venerables osos, de las viejas águilas... ¿Indudablemente, hay una gran multitud personas ricas son unas gentes de Lasderosa imaginación; todas las cosaspode ae personas que posee raucao dinero, demasiado bien é inventa cada día nuevas diversiones para matar el tiempo. Para un joven, sano y) i o rentista, el prob! ema de pasar bien el tiempo debe de ser tan arduo como para un pobre hombre el problema de comer. Un rentista joven y sano debe levantarse todas las mañanas y preguntarse perplejo: ¿Cómo me divertiré hoy? Con la misma perplejidad con que un miserable se pregunta al despertar de madrugada: ¿Cómo me arreglaré hoy para comer? JOSÉ M. SALAVERRIA MADRID AL DÍA p l jueves gordo ó jueves de todos, ó como quiera llamársele al que antes era heraldo del Carnaval, ha pasado sin ser anuncio de nada relacionado con Momo. El Ayuntamiento tiene preparado todo para las próximas fiestas. Ya no le queda que hacei más que reñir por las papeletas de las tribunas. Pero aun es tiempo. Del estado sanitario no hubo nuevas oficiales. Tampoco quiere esto decir lo que dicen los franceses: pos de nmivdles, botines nou- E Les antis de tes antis sont mes amis. Ojalá se siga por ese camino y podamos hacer la conjugación de cYo soy tu amigo, tú eres mi amigo, él es nuestro amigo, nosotras sontos amigos, etc. J J acia nada menos que ciento ochenta y seis años que no venía á Berlín ningún Soberano inglés. El 8 de Octubre de 1723, el Rey de Inglaterra, Jorge I, había venido á tratar de la boda proyectada entre la princesa Amelia de Inglaterra con el príncipe heredero de Rusia, Federico, y de los esponsales entre la condesa Guillermina Sofía de Baviera con el duque de Glocester, nieto del rey Jorge. En las Memorias del margrave de Baviera se halla el relato detallado de la visita. Mi Rey parecía tener ciertos prejuzgados centra la condesa Guillermina Soña, que á la sazón contaba catorce años. En Inglaterra se había urdido una intriga contra ella, haciéndole creer al Rey que era de carácter colérico y mala como mil demonios, que todos los días maltrataba á sus servidores y que, además, era jorobada por delante y por detrás. El Rey, al serle presentada la condesita, la cogió de la mano sin decir una palabra, y, acompañado de la Reina, la hizo pasar á otra habitación, Allí pidió una bujía encendida y se puso á examinarla por todos lados, tan de cerca, que por poco le quema las nances. I, a pobre condesita estaba más! muerta que viva del susto, y e a tan grande reí miedo que le inspiraba el Rey, que durantte teda la permanencia de éste en la corte de Prusia no se atrevió á pronunciar una sola palabra en su presencia El 11 de Octubre se firmaron los contratos de boda, y el 13 regresó el Rey á Inglaterra. a veües, no. Ni tanto, ni tan calvo. En la Academia de Jurisprudencia se verificó la sesión inaugural del curso, con asistencia del Rey, discurso del Sr. Dato y reparto de diplomas correspondientes á los premios otorgados este año. No hubo vista alguna interesante en lob Tribunales. En las Cortes, la misma desesperante monotonía de las sesiones anteriores. No hubo hoja de lata en el Congreso; pero sí comunicaciones marítimas. Sucesos salientes: presentación de dos locos, que se escapan del manicomio de Ciernpozuelos, lo piensan mejor y se presentan al Gobierno civil diciendo que no están locos; denuncia del eterno primo á quien hicieron depositario de un tesoro en la carretera de El Pardo dos almas candidas; la inevitable riña sangrienta, etc. También hubo el inevitable y diario arreglo de una huelga por el buen marqués del Vadillo, que, no obstante sus bondades, es una fiera en eso de conjurar conflictos obreros. Por la noche, despedida definitiva de la Storchio en el Real con otra Manon que j rovocó el delirio universal. INFORMACIÓN POLÍTICA EN LAS CÁMARAS EDUARBO HAHN Berbn, Febrero ds 1 pfl Senado dedicó su sesión de ayer á la discusión del provecto de régimen local, quedando en el ar t. 30. Intervino en el debate el Sr. Sol y Ortega, que hizo la crítica del proyecto al apoyar una enmienda. Varios senadores de las minorías pidieron ayer al jefe del Gobierno que la discusión sobre el voto colectivo para la elección de concejales sea aplazada hasta después de las vacaciones del Carnaval, y el Sr. Maura accedió á ello, dieiendo que no tiene deseo alguno en acelerar el debate. Este extremo del voto colectivo será el primero, de los tres ó cuatro más importantes del proyecto, que se discutan en la Alta Cámara, y ¡ésa será oportunidad que se aprovechará para abrir el debate amplio qu? desean algunos senadores de las minorías, ya que se ha prescindido del pretendido debate de totalidad sobre la segunda parte; de? proyecto, porque el reglamento de la Cámara, en su elasticidad, permite estas derivaciones. Y así habrá, no uno, sino dos ó tres! debates de totalidad, que es, en último término, de lo que se trata. -Pueden discutir cuanto quieran- -dijo anoche un ministro, -porque no tenemos