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DE TODO EL MUNDO, POR CORREO, CABLE, TELÉGRAFO Y TELÉFONO y? DE TODO EL M L I N DO, POR CORREO, CABLE, TELEGRAFO m s y TELEFONO MADRID. EL H U N D I M I E N T O DE AYER ESTADO EN QUE QUEDARON LAS BÓVEDAS DEL PALACIO DE BELLAS ARTES DESPUÉS DEL HUNDIMIENTO EN QUE PERDIÓ LA VIDA UN OBRERO Y RESULTARON CINCO GRAVEMENTE HERIDOS Fot. R. Cihiéntes; ¿No lo creéis? Pues éste es el asunto de la obra: 1 os Brown son una familia burguesa que vive en Essex pacífica y tranquilaciudad L HOGAR DE UN INGLES Así se ti- mente, cuando, de pronto, un día la invasor se ve atacada por un eontingente tula la co media- -de alguna manera hemos de llamar- enviado por la Emperatriz del Norte. Hasla- -que en estos momentos hace correr á ta aquel día, míster Brown habíase burlado todo Lrondres. El teatro está lleno todas las de los temores, de tanto en tanto manifesnoches y es imposible encontrar una locali- tados por los periódicos, que cierta parte de dad. Esta mañana me dijeron que el teatro la opinión tachaba de imperialistas. Verdaestaba vendido hasta fines de Marzo; de dero tipo de propietario burgués á la inglemanera que el espectador rezagado que se sa, vivía confiado y feliz, creyendo que su haya descuidado en comprar el billete hasta seguridad era absoluta. hoy, verá la comedia eldía i. de Abril. De repente surge la invasión extranjera, I, a nueva obra no es un acontecimiento y aquellos acontecimientos le dan una cruel literario: es un acontecimiento político. lección. Míster Birown va á conocer todos Pero este buen pueblo inglés, en vez de ha- los horrores, todos los espantos de la guerra. cer como nosotros, que nos echamos á dar Y la, guerra comienza porque el enemigo, gritos por las calles para pedir que la Ekc- favorecido por las nieblas, ha burlado la vi 4 m, de D. Benito, se convierta en programa gilancia de las escuadras y logra desembarde Gobierno, guarda sus ruidosos entusias- car en el país un fuerte contingente. Los inmos para aplaudir El hogar de zm inglés, obra- gleses, sorprendidos, acuden de todas paren la que su autor solicita el aumento de tes á las armas, dispuestos á rechazar la inlas fuerzas territoriales que han de defen- vasión, y se alistan apresuradamente y se der al país. muestran prontos á hacer el sacrificio de DE NUESTRO CORRESPONSAL A B C EN LONDRES E sus vidas para defender sus amenazados hogares Sin embargo, los voluntarios luchan en vauo, porque ignoran el arte de guerrear, porque no estaban preparados para la lueha. Estos voluntarios, entre los cuales figura un hijo de Mr. Brown, se baten desesperadamente; pero á pesar de toda su buena voluntad, de su valor, de su coraje, tienen que batirse en retirada. I a mayor parte de ellos ignoraban hasta el sencillo mecanismo de los antiguos fusiles Míster Brown, que ve caer muertos una por uno á los pobres defensores de su hogar, desesperado, loco, maldice la torpeza, la insuficiencia de los voluntarios, y los acusa de ser la causa de aquella hecatombe. Cuando todos se baten en retirada, un oficial que oye las lamentaciones de míster Erowa se encara con él y exclama: -No culpe usted á nadie. I, a culpa es de usted, que no ha sabido adquirir el derecho de defenderse por sí mismo. Míster Brown se impresiona al oir aquellas palabras y siente que el heroísmo patriótico invade las más recónditas fibras de