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EXPOSICIÓN DE RETRATOS AL PASTEL S. A. R. LA INFANTA DOÑA ISABEL VISITANDO LA EXPOSICIÓN DE OBRAS DEL NOTABILÍSIMO ARTISTA D. PABLO BEJÁR RECIENTEMENTE INAUGURADA. DE IZQUIERDA A DERECHA: EL PINTOR SR. BEJAR, S. A. LA INFANTA ISABEL LA MARQUESA DE NAJERA Y CONDE DE MALLADAS lFot. Goñi. es que dos jilgueros en un mismo día primaveral saben y cantan la misma tonadilla de amor. Con poco espacio cuento para oirecer de estas curiosas concordancias las muestras que querría; me limitaré, pues, á entresacar seis ú ocho de las muchas que tengo registradas y que daré en uno de mis trabajos próximos á ver la luz pública. Entre nosotros, el amante popular, reparando cómo, de la noche á la mañana, unas miradas y unas expresiones de la mujer querida le han trastornado el seso, atribuyelo á un poder extraordinario y sobrenatural, eomo si anduviesen por en medio algunos hechizos, y canta: Yo no sé lo que me has dao, que no te puedo olvidar; parece que me has tocao con la piedrecilla imán. La Ierra fosse carta e Verba fienne, E in ogni ramo cifusse un belfoglio, dfusse serillo il betze che ti vogliol Quiere nuestra amante popular robustecer la confianza de su amado, y cántale: Desecha todo temor, vive alegre y placentero; que el que fue primer amor siempre ha sido verdadero. Y á la postre, después de recorrer toda la gama del amor, con sus ausencias, celos, fingidos desdenes y auténticos pesares, reconciliase nuestro amante con su buena amada, y canta, llegado á tan ansiado puerto Piedra fui, perdí mi centro, y me tiraron al mar; i y con la fuerza del tiempo, mi centro volví á buscar. Tal como el amante italiano (Velletri) que, comparando á su amada con la morada flor del díctamo, hace un amor solo el primero y el último amor: Fiore de dittemo; Sé 1 staf erprim? Ammore, e mb seWúrlemo, E qztesto se ¿o ddi ammore leggittimo. Que viene á ser lo que en caso igual canta el amante italiano: E quanta volte se sconfuróa el mare Tante sene riéorna al suo dovere; E cosí famo noi, TUZO amante caro, E ¿u- e tomamo al nostro ben volere. Exagerando la duración de su amor, nuestro amante, no contento con que dure hasta la muerte, asegura á su amada que la querrá aun dentro de la sepultura: Diez años después de muerto, la tierra me preguntó que si te había olvidao, y yo le dije que no. I, a piedra imán, que es la calamita de que habla este storneüo, recogido en í, ezze: Teneíe la bellezze de la fata; Li amanti li tírate a calamita, Eppefamvze nnamorá ¿bella, seinata. Consímilmente en Sicilia: Ed anehi inoréa sla mié vita cara, O ¡ini lafossa o n? ii la sefurtiira, Mi sintiraigridari a vuci chiara: iBincki cinirisu jia t amu ancora. Encareciendo hiperbólicameate su cariño, eanta nuestro amante popular: Si la mar fuera de tinta y el cielo fuera papel, nc se podría escribir lo mucho que es mi querer. v Esto y más dijo un amante popular veneciano, pues no sólo pretendía que la mar fuera tinta, papel la tierra y las yerbas plumas, para ponderar, escribiendo, la magnitud de su amor, sino que además deseaba que, hablando, lo enalteciesen los árboles, sirviéndoles de lenguas todas sus hojas: Se gli alberi jiotessan favellare, Le fronde che son su fossano lengue, U inchiosfro fosse Vacqua de lo mare. Nuestro amante, al cabo, después de deleitarse con el olor de las rosas, púnzase con las duras espinas, y canta: Yo pensé que el querer bien era cosa de juguete, y ahora veo que se pasan las fatigas de la muerte. También el amante popular italiano había caído en esa lastimosa equivocación: Credevo che V amor fosse un bel gizeoct, Quando Vincominciai a fraücare; APe riziscito una fzarnma dzfuoco. Che no la spegneria Vacqua del mare. ¿Es verdad, bondadosos lectores, que aunque no son un solo pueblo el español y el italiano, bien lo parecen, á juzgar por estas, muestrecillas desús literaturas populare Pues verdad es asimismo que, si siempreliabría sido muy loable que ABO, echando la casa por la ventana, cual sabe hacerlo mi ilustre paisano y amigo el Sr. I, uca de Tena, publicase un número como el extraordinario que ha sacado á luz estos días, doblemente meritorio es el efectuarlo cuando se trata de hacer hombres á einco huerfanitos víctimas de la espantosa catástrofe de Italia, nación con la cual tantos puntos de parecido y hermandad tenemos. Es hermoso ver que á tan generosa iniciativa corresponden Madrid y España entera comprando los ejemplares de ese número extraordinario; pero por santa obligación nos tocaba el hacerlo: hombres como los da Italia, que piensan y sienten tan al unísono con nosotros, son más que nuestros prójimos: son nuestros hermanos. FRANCISCO RODRÍGUEZ MARÍN