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A B C LUNES iS DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4. quien sea la personalidad en ella admitida y del académico encargado de contestarle, varía ostensiblemente ej carácter de la ceremonia, y hasta el público, siempre distinguido, es distinto en uno y en otro caso para los ojos del atento observador. Pero basta de proemio y relatemos lo que ayer presenciamos con la extensión que el espacio, no sobrado, nos permite. Rebosante el salón de actos de la Academia de un público selectísimo, de aristocráticas damas, literatos, artistas, generales, diplomáticos y políticos significados; llenos los escaños de académicos, y ocupandp la presidencia el Sr. Saavedra, que tenía á su derecha al obispo de Madrid Alcalá, y á su izquierda al ex rector de la Universidad Central Sr. Fernández y González, dio comienzo el acto poco después de las tres y media de la tarde. El Sr. D. Pedro de Novo y Colsón, marino distinguidísimo, poeta, autor dramático, historiador, geógrafo, publicista fecundo y notable conferenciante, dedicó su discurso de entrada en la Academia abordando un JSe pensó estonces en el cardenal Sebas- tema muy interesante para España: Kl potián Martínelli, de la Orden agustino, que der naval. es an teólogo de gran fama. Conoce á fondo Comenzó haciendo un caluroso elogio de 5 a Congregación, pues fúé en ella postnla- su antecesor í, en la Academia, D. Cesáreo átpr de los agustinos. Fernández Duero, cuvo sillón y cuya medaWao de los asuntos de actualidad es la lla heredaba, y, como él, marino ilustre y esbeatificación de Pío IX, que Pío X desea critor notable. ardientemente. El cardenal MartinelH es No es posible seguir paso á paso el intetambién partidario de esa beatificación, y resante trabajo del Sr. Novo y Colsón; pero m estrada en la Congregación de los Ritos no resistiremos á la tentación de publicar áará gran impulso á la causa, que tropeza- varios de sus párrafos más salientes, algaíá e aíganas dificultades de orden polí- nos de los cuales parecen escritos bajo la tico. impresión de sucesos de palpitante actuaY JUANA DE ARCO El Papa ha es- lidad. crito una carAsí, después de evocar las grandezas paJa autógrafa muy interesante á Mr. Emile sadas de la Marina española, decía el señor Eelier, ex diputado por Belfort, que es uno Novo: de los jefes de las Asociaciones católicas Todos amamos á la madre patria, pero sufren doblemente los hijos que cuidan ásu Mr. Keüer dio las gracias á Pío X por los madre enferma, que oyen sus lamentos y isfcterzos realizados para conseguir la bea- que viven siempre á ella abrazados... y esos Jificanión de Juana de Arco, y el Papa se hijos son los que visten el botón de ancla. áigaé contestarle lo siguiente: Porque á bordo de un buque reconcén ho qne más nos ha agradado es que ha- trase la nacionalidad y de continuo se la yáis visto en esta circunstancia una prueba rinde culto. Al satír el sol, todos los días, Se nuestro amor á Francia. En efecto, si ízase á popa la bandera mientras los tripuOfrecemos á vuestra nación la protección y lantes, formados, la saludan, y al anocheÚ ejemplo de esa virgen admirable, ya sa- cer, la bandera se arría con igual respeto á ltéis tai es nuestro propósito: que todos los los acordes de la Marcha Real. Cuando el jbnesos la elijan como jefe y como guía, y buque visita extraños países, transporta que traten de que impere entre ellos la con- consigo un pedazo del territorio español cordia, único medio de conseguir la común perfecto é inviolable. Si á él se acoge un delincuente, su derecho de asilo es sagrado, y salvación. Así es como el Papa expresa su deseo de bajo nuestro pabellón saldría libre al mar íjae todos ¡os franceses se unan, de que to- aquel infeliz, pasando á través de una esñ s los católicos formen ttn núcleo compac- cuadra poderosa y colérica, pero inactiva. to bajo los auspicios de la bienaventurada A bordo de un buque todos los corazones laten al unísono, porque desde su jefe al últigue acaba de elevar á los altares. mo marinero corren idénticos azares y goI A CODIFICACIÓN DEt Pronto recibi- zan de iguales dulzuras. Y todos, por su rán todos los contacto frecuente con otras naciones, tieDERECHO CANÓNICO o b i s p o s d l nen el triste privilegio de advertir nuestra Jas pruebas del nuevo Código de cada día mayor inferioridad en lo sincróniderecho canónico para que hagan las obser- co, y á veces también el reflejo de nuestro mermado prestigio. vaciones que crean convenientes. Estarán listas esas pruebas antes de PasDespués de enumerar cronológicamente É a; mientras tanto, los cardenales que for- feiaa parte de la Comisión se reúnen todas las hazañas y heroicidades llevadas á cabo por dos marinos españoles, hasta llegar á ías semanas. Fernández de Navarrete, I, es obispos podrán conservar esas prue- Vargas Ponce y el nuevo académico, sosteentró en materia toas dsrante seis meses. niendo el tema de que la riqueza y la gloria FRANCO FRANCHI. de toda nación marítima se halla relacionaRenta ie Febrero de tooe. da estrechamente con su poderío naval, como se demuestra recordando la política de reeonstitución naval emprendida por las EN LA ACADEMIA naciones que han querido afirmar su podeDE LA HISTORIA río en el mundo. Sólo España- -agregaba, -señora tamI a feeepción pública del Sr. D. Pedro de f H vo y Colsón en la Academia de ia bién del Océano en otro tiempo, preséntase ría, verificada ayer tarde, fue un acto hoy ante el concierto mundial como una e y notable por más de un concepto. aberración. Sus estadistas, su Prensa y, ¿por í el fondo, todas las recepciones acadé- qué no decirlo? la mayoría del pueblo peraáieas son iguales, y, sin embargo, según la manece con las espaldas vueltas al mar. L d i r ñ donde se celebró el acto, y según Este indiferentismo ó desamor se ha obun grupo de oposición y combatirán enérgicamente al Ministerio. Pero ia constitución de la nueva Cámara HO modificará la situación actual de los partidos. I El Papa, aunque subsiste el non expedel, íjwe es Ya fórmula que prohibe á los católicos ocuparse de las elecciones, como electores como candidatos, ha dado á los ordiuatios la facultad de conceder dispensas ípe toso per caso puedan contribuir al éxito oe las candidaturas de los hombres de orden. Después E! LA CONGREGACIÓN muerte de la del DE LCS cardenal Se. Cretonij prefecto de esa Congregación, se pensó en elegir un sucesor. Se babló primero del cardenal Maffi, arzobispo de Pisa, un sabio eminente, que tanáó el Observatorio astronómico del Vaticano; pero las funciones ascéticas de la Coi 3 gr gaeión de los Ritos no se adaptan jB cla al temperamento del sabio arzoservado en épocas diversas, y, al parecer, determinaron siempre el flujo y reflujo de nuestro poder naval, por una parte, la inercia perenne del país, y por otra, la vigorosa iniciativa de hombres insignes y providenciales. La patriótica obra de Navarro, Patino y Ensenada, que de tal modo elevó los reinados de Carlos III y de Fernando VI, concienzudamente analizada y comparada coa nuestra situación actual, inspiró al Sr. Novo las siguientes líneas, últimas de su discurso, y acogidas con grandes aplausos por la concurrencia: Pero la tantasia no puede persistir y sobreponerse á la realidad. Esta nos conduce de la mano, haciéndonos ver lo que hoy existe; lo que, pasado un siglo, nos resta del antiguo esplendor. ¿Y qué vemos? Desiertos los mares, todas las escuelas del ramo cerradas y á nuestros oficiales de Marina que consumen la juventud paseando su ociosidad forzosa por puertos y astilleros casi mudos. Estos oficiales presencian á veces la entrada en bahía de una escuadra extranjera, y desde los muelles observan sus maniobras de fondeo, miden y calculan su enorme poder ofensivo... y luego se alejan tristemente. Tristemente, sí, pues todos discurren que el extenso litoral español, con sus plazas y fortificaciones, se hallaría hoy á merced de aquella escuadra ¡Aü, señores, nuestra indefensión irrita y apesadumbra! Yo quisiera que una voz intensa y pavorosa, de origen materna resonase desde el Pirineo á Sierra Nevada, desde el Ebro a Guadaiete, penetrando en todos los hogares españoles; y que de las masías de Cataluña, de ¡as barracas de Valencia, del cortijo andaluz, de las casas solariegas, de los palacios y de los templos, la respondieran al unísono: c; No temas ya, madre patria, que los nietos de Cortés y de Bazán hemos despertado! JgHabía sido encargado por la Academia de contestar al recipiendario el Sr. D. Francisco Fernández Betheneourt, historiador ilustre, que ha sabido hermanar la amenidad con la investigación científica; autor de muchos é interesantes trabajos, uno de los cuales solamente, la magna Historia genealógica primeros volúmenes están ya publicados, bastaría para dar sólida y merecida fama á cualquiera que dedique su actividad á los estudios históricos. Y el Sr. Fernández de Bethencourt, con su contestación, no trató de salir del paso, como acontece á veces en actos análogos, sino que en su discurso, escrito con estilo conciso y galano, castizo y primoroso, hizo cumplido elogio del nuevo compañero á quien contestaba, y se hizo cargo de los puntos principales de su discurso de entrada. Aun a nesgo de protanar, cortándolo, tan hermoso discurso, reproduciremos algunos de sus párrafos Después de un exordio discreto, modesto é ingenioso, recordó el Sr. Fernández de Bethencourt uno de los primeros trabajos del Sr. Novo y Colsón, diciendo Vosotros conocíais muy de antaño al teniente de navio que, cuando publicó la y heráldica de la nobleza española, cuyos siete años 1879, n o solamente mereció para su trabajo los honores de la traducción al francés y al italiano, los aplausos de nuestro eximio D. Francisco Xavier de Salas en magistral disertación, los comentarios entusiastas del alto profesorado de Francia, representado por el docto catedrático de la Universidad de Dijon M. Gaffarel, sino que lo hicierais con justicia vuestro correspondiente. Y cuenta que yo, que soy canario y casi me había creído natural de la famosa Atiántida, resucitada en cierta manera por Ultima teoría sobre la Atiántida, allá por los