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B C. DOMINGO 14 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN i. PAG. 8. EXPOSICIÓN DE RETRATOS l vrro pirtLur notable, Pablo A. Béjar, lia querido dar al público muestra espléndida de su acertada labor, y ha llevado sus últimos cuadros á casa de Suárez, en la calle de Cedaceros, donde pueden ser vistos y admirados en los tres primeros días de la semana próxima, Al acto inaugural de esta nueva Exposición, que se celebró ayer tarde, asistió Su Alteza la Infanta doña Isabel, en compañía áe su dama la marquesa de Nájera. Constituyen el fondo de esta Exposición seis magníficos retratos: el de la princesa doña de Orleáns, que ya Actualidades reprodujo en uno de sus números; el de la hija de la condesa de Castilleja de Guzmán, los de dos hijos de D. Fernando María Ibarra y el de la hija de la marquesa de Monistrol. También son dignas üe mención y elogio dos copias que Béjar ha hecho déla Galería Nacional de Londres: La edad de la inocencia- de Reynols, y Mtrs Sidons de Gainsborough. PASATIEMPOS EN EL RESTAURANT r- -Camarero, esta cuenta está equivocada. La suma importa 13 pesetas, y aquí han puesto 14... -Es una atención del encargado. ¡Como sabe que es usted supersticioso, no ha querido poner el número fatídico... QUISICOSA, POR NOVEJAEQUE entresacada de la historia de un hombre. que pagó al dolor y al desengaño una triste y dura contribución. ¡Cuántos espectadores se vieron anoche reproducidos en el protagonista. ¡Cuántos, como Don Diego, se habían ave turado en exploraciones semejantes 1 ¿Y por qué? ¿Cuál es la imagen que se refleja en ese espejo? -preguntaréis los que no fuisteis anoche al Español. Voy á decíroslo: Don Diego, hombre de mundo, cuarentón, influyente, casi ministrable, ha conocido en sus correrías callejeras á una garbosa eosturerilla, una alhaja de criatura Don Diego, como Tenorio, empezó por un capricho, Siguió por un devaneo y acabó por instalar á Guadalupe, que así se llama la chiquilla, ea un piso muy coque- ton. Al principio todo fue como una seda; don Diego, entre el casino y la casa de Guadalupe, compartía las más de sus horas fe lices. Tan largas y frecuentes ausencias in- quietaron á la esposa de don Diego, que, con el instinto que las mujeres tienen para las cosas del corazón, adivinó tristemente que su marido la robaba el cariño á que ella tenía derecho por su lealtad, por su mismo orgullo de mujer. Don Diego quedó sorprendido ante la actitud de Gabriela, que con serena dignidad, con altivo y bello gesto, le anunció su firmísima resolución de separarse sin ruido, sin escándalo, en amistoso convenio. Ga- r A WA. LKYRJA Gran expectación habriela viviría con sus hijos, y él donde me- bía anoche por oir la jor le acomodase. De esta inquebrantable hermosa obra wagneriana con tres intérpreruptura trató de consolarse don Diego bus- 1 tes alemanes: dos de ellos, nuevos, y conocando en el amor de Guadalupe lo que ésta, cido el tercero. I, a Kempré y Verdaguer ajena á sus dolores y á sus amarguras, no cantaron esta obra al empezar la temporada. podía darle ni sentir. Don Diego, en aquella 1 El nuevo tenor Sr. Forchhauner es uno cas? no podía encontrar más que fingidas L, a solución, mañana. de los mejores tenores que pisan teatros de complacencias, cariños pagados con creci- t Alemania; pero eso no quiere decir que puedos intereses, afectos postizos de la familia da serlo en teatros españoles, cuyo público Solución al anagrama gráfico (DOS de Guadalupe, que á su costa medió; era tiene educado el oído á la italiana. BAL- AS) sencillamente el señor que lo pagaba todo, -El público del Real estuvo anoche coy cuyas visitas eran muchas veces hasta inBAL- DOS- AS rrecto. No le agradó el timbre de voz del convenientes i debutante; pero no protestó ruidosamente, Un día don Diego supo que Guadalupe la como otras yeces. Fue benévolo, respetuoso. había traicionado con un hombre indigno, ¿No influiría tal vez algo así como un remordimiento de conciencia por aquella suEl barítono Sehützurdorf ha aprovechado repugnante, y se espantó de la miseria mo- í por nuestro teatro. j. enorme injusticia que se cometió con Gi- Hapaso del año pasado que es hermosa, al ral en que había caído. Un telegrama anun- í amoldado su ciándole un grave accidente ocurrido á sií raud, afortunadísimo intérprete de Sigmun- gusto de nuestro voz, público, y, en fin, do, rechazado después en la patibularia le nota apenas la pronunciación de loni se hijo determinó en don Diego una enérgica que y salvadora resolución. Sí aquel ambiente le Tosca? nosotros llamamos eses. Agradó, pues, y asqueaba, era necesario ponerse en camina Ello es que, artista de conciencia, el señor obtuvo muchos aplausos. inmediatamente. Y don Diego acudió al lado Forchhauner, acaso cantante escrupuloso En la más nohasta en la afinación, tal como la entienden table, conjunto, ha sidocon Walkyriaunánime de su hijo confiando en el perdón de Gay atestiguamos el voto briela, que al fin logra alcanzar, porque los en su país, su voz poderosa, pero estridente del público, escena esta es la finalidad en ocasiones, no sedujo á nuestro público, vez á Rabí, alque hizo salir áprimero; una hijos, yde Bueno, son el talón de la bella cofinal tres media de Aquiles de esclavo del bel canto. Y si respetuoso estuvo veces, al maestro, ádel acto la Gurzalevikc, á la vulnerable. Gabriela éste, no lo estuvo menos él, que no salió á Kempré, á Sehützurdorf y á Verdaguer, al las madres, su puntopor esa fuerza geneperdona impulsada escena con los demás artistas y con Rabí la segundo, y al final infinidad de veces que éstos lo hicieron, terminar el á la soprano, cinco ó seis, y al di- rosa. de la obra, al barítono L, a comedia fue un triunio para Manolo llamados por los aplausos. rector. Bueno, que á los insistentes aplausos del- ¡Aquel Giraud! -murmaraban muchísiEn el acto tercero se estrenó una decordmos espectadores, aun los que con él actua- ción nueva de Ainalio. I a meseta de las público correspondió presentándose en es- cena varias veces á la terminación del acto ron de furibundos Scarpias. walkyrias, mejor dispuesta y con mayor vi En cambio, la walkyria Brunilda gustó sualidad; es digna de su autor y de la obra tercero. ¿Habrá que decir, tratándose de tan comucho, por su arrogante figura, por su voz, de Wagner. rrecto y elegante escritor, que la obra está por su arte, logrando una ovación y los hoprimorosamente hablada? nores de la escena con sólo la breve escena El acto segundo, como pintura de am de su salida en el acto segundo. Es la señobiente, es admirable de observación, y de LOS ESTRENOS ra Gurzalvikc le indudablemente la más wallos caracteres de la comedia, el de Gabriela, kyria de las que por aquí hemos visto, la un gran acierto, un acabado estudio de más alemana y la que mejor siente el papel. mujer. Sólo tiene de italiana una mayor tendenDe la interpretación, en cambio, sólo pocia á la afinación; pero las artistas italianas isL TALÓN DE AQUILES COMEDIA EN TRES demos consignar con elogio la labor de la (que han hecho la Brunilda han sacrificado ACTOS, ORIGINAL DE MANUEl BUENO señora Tubau, siempre á la altura de su bri j 1 canto muchos de los detalles semisalva ¡jes de la divina hija de Wotan. Si esta artis- p s t e talentudo eseritor, que á diario no liante historial artístico; de la señorita Asi t a canta música italiana, sabrá adaptar sus ofrece gallardas muestras de la madu- querino; de la señorita Velázquez, que e n facultades á ella, porque la sobra talento rez de su multiforme y vario ingenio en la tendió y tradujo muy bien su papel, y del para ello; pero haciendo una walkyria can- recia y difusa labor periodística, ha llevado Sr. Mendiguchía. Para los demás, tengamos un piadoso si ta en walkyria y hace como queda expresa- al teatro, con envidiable fortuna, un caso de do, que es como reconoció anoche el públi- la vida, sincera, humanamente escrito con lencio. FLOR 1 DOR, co la Brunilda más completa que hemos arrogante y desenfadado gesto. oído en el Real. VItalón de Aqmles es una- comedia vivida, LAS NOCHES DEL REAL L TEATRO ESPAÑOL