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UN ATENTADO POR LA DJNAM 1 TA ONTON (SANTANDER) LA CASA PARROQUIAL, (x) SITIO DONDE FUERON COLOCADOS DOS CARTUCHOS DE DINAMITA OUE HICIERON EXPLOSIÓN Fot. Santaló Elia se opuso. X, os muebles valían 9.500 francos, de los cuales sólo había pagado 5 000. Hitzigrat la amenazó con matarla y matarse él si no accedía. No supo resistir la infeliz mujer. Vendió los muebles y marchó con su amante á Trouville, donde él espera ba ganar al juego. Perdió, en efecto, hasta el último franco, y aquel desdichado no encontró otra solución que disparar un tiro en la cabeza á su compañera y suicidarse él. Así lo hizo. Hitzigrat murió en el acto. Bettie, gravíE. imamente herida, fue transportada á París. Los médicos lograron salvarla; pero la bala había destrozado los nervios ópticos, y Bettie quedó ciega para siempre. No hay para qué decir que los jurados de Berlín, impresionados por esta historia, referida con tono de absoluta sinceridad por ia desdichada ciega, han dado veredicto de inculpabilidad para Bettie Waszermam. de la Península por un canal que ea ciertos puntos no es más ancho de 12 kilómetros, y en el que se desarrollan acontecimientos que nos afectan tan de cerca, que nos interesan de tal modo, que bien puede afirmarse que de ellos depende nuestra propia seguridad. Mientras las costas del Norte de África estén en manos del Sultán, poco deberemos temer de un vecino tan débil y poco molesto; pero el Estado marroquí se hunde en la más espantosa decadencia y anarquía; los pueblos que lo forman no tienen vínculo nacional alguno que los una; sólo el ideal religioso contiene una aparente unidad nacional y constituye la base de resistencia á la acción invasora de la Europa moderna; pero desacreditado el poder del Sultán y el de su Gobierno por su venalidad; esquilmado, empobrecido y embrutecido el país por la expoliación, la miseria y la pobreza, sólo puede presentar una débil oposición á la acción persistentemente invasora del mundo europeo, que por la fuerza de la intelectualidad, del capital, del comercio, de la diplomacia y de la fuerza va estableciendo poco apoco las posiciones para dominar de un modo absoluto el país el día, no lejano, en que por un incidente cualquiera, quizá insignificante en la apariencia, se venga abajo todo el poder del Sultán y su Imperio. Para ese día, que todo hace prever que ha de ser próximo, en plazo que probablemente no será superior á quince ó veinte años, se presenta para España un problema que afecta á su propia existencia. En poder el Norte de África de una nación poderosa y agresiva, abierto un portillo en las costas del Sur por el Peñón de Gibraltar, cerrado nuestro paso al Atlántico por Portugal y con una nacionalidad fuerte al otro lado del Pirineo, encerrados en este círculo de hierro, nuestra seguridad é independencia estarían en entredicho. Estos son los hechos y es é ta la realidad; y ciertamente apena y entristece al ánimo más optimista el ver que mientras Francia y Alemania, con uaa actividad, una energía y una constancia admirables, van preparando su futuro dominio por medio de la penetración pacífica, encubierta con empresas comerciales y una enérgica acción de gobierno, nosotros, los más interesados en el pleito, nada hacemos, en nada de eso nos ocupamos, aburrida nuestra atención ea minucias de política interior y en luchas suicidas. Y pasma y admira que se altere por modo tan inaudito la susceptibilidad patriótica de tantas gentes cuando se trata de los imaginarios peligros del regionalismo catalán, y en cambio permanezcan mudos é inactivos ante amenazas tan serias y peligrosas como las que en el porvenir nos esperan en África, y para colmo del contrasentido y de la paradoja resultan ser los únicos que sacrifican intereses y trabajan eu sostener la influencia española en África gentes que nada tienen que ver con el lírico patriotismo de ciertos políticos y de determinados elementos. J. AGUILERA Tánger y dj de 1909, MARRUECOS 1 Dará la mayoría de los españoles, incluso T aquellos que ejercen de directores de la opinión, Marruecos es un país perfectamente desconocido en lo político, en lo geográfico y en lo esencial; así, entre nosotros, hablar de las cosas marroquíes es algo parecido á tratar de asuntos de la China, ó de un país extraordinariamente lejano, sin comunicación ni relación alguna con España. Y, sin embargo, el imperio del Mogreb es nuestro vecino, es una nacionalidad fronteriza á la nuestra, separada tan sólo de las costas