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Excmo. Sr. D. fuan de La Cierva. Ministro de la Gobernación. Excmo. Sr. La adulteración de los artículos de primera necesidad ha llegado á lal extremo, que es un verdadero escándalo, y precisa que el Gobierno de S. M tome cartas en el asunto. La falta de sentido moral es tan grande, que los comerciantes no conciben haya quien trabaje con nobleza, y se resisten á creer las afirmaciones de los fabri cantes que aseguran presentar artículos puros. Nace este estado de opinión en que falta una ley que castigue con mano dura á los adulteradores. Las multas que puede imponer el Ayuntamiento son de 5 á 5o pesetas, cantidades ridiculamente insignificantes, Y resulta que la competencia que los mixtificadores hacen es tan grande, que los industriales de buena fe se ven obligados á seguir sus huellas si no quieren arruinarse. No lo decimos precisamente por nosotros, pues aunque hace poco más de dos meses que hemos puesto esta fábrica en marcha, ya tienen nuestro jabón inglés más de seiscientas tiendas, y Jas ventas de Enero han sido de 4 1 i toneladas; pero el estar al frente de esta industria nos ha demostrado el límite tan tremendo á que se ha llegado en las adulteraciones. Podemos asegurar que todos los jabones que se expenden en esta plaza á menos precio, al mismo, y aun algunos á mayor, están adulterados con materias minerales. Y en lugar de jabón son trozos de masa pétrea lo que se vende. Hasta tal punto, que la mayor parte de las criadas creen que el jabón, en lugar de una pasta untuosa, debe de ser un adoquín que no se deshaga sino á fuerza de destrozar la ropa con sus frotes. Pero, repetimos, no venimos á llamar la atención de V. É. sólo en obsequio de la industria jabonera, porque el jabón puro se distingue sólo por su poco peso, comparándolo con los que llevan materias minerales. Acudimos á las aJtas dotes de gobernante de V. E. que tan señaladas muestras está dando, con la admiración y aprobación de todos los españoles que no militamos en la política, en beneficio de España entera. Rogamos, pues, encarecidamente á Y. E. se sirva dictar un Real Decreto, ínterin presenta la oportuna lev, ps- a que todo fabricante tenga la obligación de estampar en sus etiquetas, ó depositar la receta oficialmente, los componentes que entran en la composición de sus productos; y que los que añadan otras materias ó substituyan unas por otras sean perseguidos como defraudadores, decomisándoles la mercancía. Asimismo debe desaparecer el etiquetaje falso de la procedencia de los productos. Por ejemplo: todos los jaboneros que no tienen el valor de estampar en sus productos la marca de su fábrica, no tienen inconveniente en marcarlos Mora perjudicando los intereses de aquel pueblo y al comprador, que cree adquirir jabón procedente de la provincia de Toledo Es ya hora que el que compra pueda tener alguna confianza de que obtiene lo que pide y paga. Tenga la seguridad que el sufrido pueblo español agradecerá eternamente al que le libre de la odiosa explotación que viene padeciendo. Dios guarde á V. E. muchos años y a) frente de ese Ministerio. Madrid 9 de Febrero de 1909. La Perla, García de Paredes, 46.