Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C JUEVES 11 DE FEBRERO D E 1909. EDICIÓN 1. PAG. 10. tiüiana porque el entramado del primer piso s de hierro, y no de madera seca y batida por los años, como en las guardillas. Quedan en pie toda la planta baja del edificio y el ángulo opuesto al en que se declaró el siniestro, A la caída de la tarde llegó al Colegio en un automóvil de la Real Casa el ayudante de S. M. coronel Jordana, que emprendió su tegreso á Madrid á las ocho de la noche. E extraordinario de A B C á beneficio délos niños víctimas de los terremotos de Italia se pondrá hoy á la venta en Madrid, y mañana viernes, en toda España mos, y en sus acentos, verdaderamente inspirados, supieron interpretar su amor y su admiración por el maestro. El numeroso público que llenaba el local aplaudió constantemente á los oradores y al final premió su meritisinia labor con una ovación estruendosa y delirante. PRECIO UNA PESETA Distinguidas artistasdel Real, Español, Comedia, Lara, Zar- zueJa, Apolo, Price, Cómico, tlslava, Romea, Martín, La Latina y Salón Madrid venderán también el extraordinario de A B C en sus respectivos teatros. MOTÍN EN 1 J SAN JUAN DE DIOS Coincidencia fatal. galerías bajas oíamos reEn una de las ferir que precisamente momentos antes de que se advirtiesen las primeras llamas hallábanse varios colegiales en el pabellón de los frontones, destinado también á teatro, y ensayaban El mal de amores. llegaban á la sazón á aquella escena en que se dice: fue un incendioformidable y tuvo un auxiliar, el viento, cuando de pronto interrumpió el diálogo otro estudiante, que azoradaniente entró gritando: ¡Fuego! ¡Fuego: I,o s jóvenes declamadores tomaron aquellas palabras abroma del compañero; pero no tardaron en convencerse de la triste verdad viendo cómo las llamas invadían sus cuartos. Ya entrada la noche llovía sobre El Escorial y un viento huracanado reencendía los maderos que estaban á punto de apagarse. Todavía á las nueve de la noche, que salimos de aquel Real Sitio, afanábanse los obreros y autoridades en reforzar los trabajos de extinción y aun salían por las ventanas de las galenas altas turbonadas de Jiuino, chispazos rojizos y resplandores siniestros. Aun no se han tranquilizado los ánimos, aunque el peligro principal está conjurado; pero es de creer que en toda la noche anterior haya vuelto la paz á los espíritus alarmados. i ospadres agustinos muéstranse vivamente reconocidos á cuantos denodadamente acudieron á apagar el incendio, que fueron la población entera de El Escorial. A pesar de las proporciones del siniestro, aun han quedado habitables y en condiciones de seguridad y alojamiento 70 estancias escolares en el edificio de la Universidad, y para aquellos alumnos que perdieron las suyas entre las llamas hay disponibles cuartos en el Colegio de segunda enseñanza y en el Monasterio mismo. Así los estudios superiores no sufrirán interrupción en el citado Instituto. El claustro de profesores se propone reanudar sus clases dentro de dos días. No hemos de poner punto final á estas líaeas sin consignar nuestro agradecimiento á nuestros queridos compañeros Sancha y Tapia, que nos comunicaron por teléfono la primera noticia del incendio y que, colmándonos de obsequiosas atenciones, sirviéronnos allí ae buenos auxiliares en el cumplimiento de la misión que llevamos á El Escorial. u I1 impresiones. ltimas AGRADECIDOS p l popular impresor D. Regino Velasco, propicio siempre á asociarse á toda buena obra, ha contribuido á la que nos proponemos realizar con la venta del extraordinario d e A B C donando el importe de los carteles anunciadores de dicho número extraordinario. Con mucho gusto consignamos su noble acción, á la vez que le testimoniamos públicamente nuestro reconocimiento. u onibresque pertenecen á los más opues tos bandos de la política y personas que no militan en partido alguno, pues sólo al Arte ó á la Ciencia consagran sus desvelos, congregáronse anoche en el Círculo Federal de esta corte para celebrar una yelada en honor del gran Benot, una de las figuras más preeminentes y esclarecidas de la España contemporánea Benot, ya en vida, y de ella sólo falta apenas hará año y medio, era un consagrado, y su nombre fue y será símbolo y resumen de todo saber, compendio de todo linaje de conocimientos, digno, en. una palabra, de figurar en el libro de oro de nuestra patria al lado de tantos otros que, traspasando las fronteras, díéronla lustre y brillantez, haciéndola gozar de ese predominio espiritual que aun en medio de los reveses de su historia ha logrado perpetuar y conservar. Un sociólogo como Ramón León Mainez relató en felicísimos períodos sus desvelos constantes en favor de las clases trabajadoras, pues Benot, ministro de Poniente en 1873, fué el primero en promulgar una ley estableciendo la jornada de trabajo de ocho horas, creando los Jurados mixtos y regulando el trabajo de las mujeres y niños. Un político como Pi y Arsuaga, un pedagogo ilustre como Rodríguez Navas, un poeta inspiradísimo como Cavestany y un hombre de ciencia de gran valía como Carracido estudiaron, respectivamente, la labor de Benot como político, como pedagogo, como poeta y como hombre de ciencia; y fue de ver el nobilísimo pugilato sostenido por tan doctos panegiristas al querer atribuir á Benot con absoluto predominio sobre las demás las diversas cualidades apreciadas por ellos en los especiales y fragmentarios aspectos sometidos á su consideración respectiva Y es que Benot, como decía muy acertadamente Carracido, fue ante todo y sobre todo un humanista, un trabajador incansable y un luchador de toda la vida, que á los quince años escribía en un periódico de Cádiz, El Defensor del Pueblo, y á los ochenta y tantos, cuando murió, hacía gramáticas, dirigía un partido, componía libros y hacíase leer, escuchándolos con delectación, los versos que escribiera en su juventud y que como tesoro preciadísimo guardaba en el cajón de pino de que tan maravillosa evocación hizo Cavestany. Pocas veces, y confesamos esto con toda sinceridad, hemos asistido á un acto de esta índole, tan brillante y tan grato como el de anoche; los oradores estuvieron acertadísi- EN HONOR DE BENOT bellones del Hospital de San Juan de Dios para albergar en ellos algunos enfermos de tifus, se inició entre los enfermos que actualmente se hallan en aquel establecimiento un desasosiego precursor de un rnotin. Algunas cariñosas exhortaciones; del director del Hospital, Sr. Girón, contuvieron el estallido durante algunas horas; pero no filé posible conjurarlo, y ayer mañana surgió, como estaba previsto, con caracteres alarmantes. I a primera noticia. A las diez de la mañana, y en ocasión de hallarse el gobernador en la función del Sínodo diocesano, que se celebraba enla catedral, se recibió un aviso por escrito, en el que se le participaba que en el hospital de San Juan de Dios había estallado un serio motín El marqués del Vadillo abandonó el templo y en su coche oficial se hizo trasladar al hospital citado. chenta enfermas! -r Cuando el gobernador llegó al lugar del suceso se encontró ante un espectáculo verdaderamente aterrador. El jefe superior de Policía, Sr. Alanis, q debutaba ayer, se encontraba perplejo, sin saber qué partido adoptar, ante aquellas ochenta fieras, que después de no dejar cristal ni cacharro sano gritaban como energúmenos: ¡Abajo el tifus! -La oportuna presencia del gobernador no sólo sacó al Sr. Alanis de su perplejidad, sino que calmó la tempestad. Aquellas ochenta mujeres depusieron su actitud, y rogaron al gobernador que inmediatamente fuesen llevados á otro hospital los tíficos. El marqués del Vadillo, con su persuasiva elocuencia y con la diplomacia que suele emplear en tales casos, las convenció de que por de pronto era imposible acceder á su pretensión, por no haber otro sitio en que albergar á los enfermos. C e reproduce el motín. Cuando todo parecía apaciguado, entró en el hospital un nuevo enfermo, conducido en una camilla por cuatro hombres. ¡Fuera! gritaron los enfermos, y todos se apoderaron de cuantos objetos hallaron á mano para oponerse á la entrada del nuevo enfermo. El marqués del Vadillo tuvo en aquel momento un rasgo de valor, que salvó al enfermo de un gravísimo riesgo. Se colocó delante de la camilla, y dirigiéndose á las mujeres las dijo: ¡Si queréis, tirad contra mí! I a noble actitud del gobernador calmó de nuevo los ánimos, y las enfermas prometieron no volver á escandalizar, siempre que se haga el traslado de los tíficos. precauciones. Para evitar cualquier intento de eva sión, se ha establecido en San Juan de Dios un retén de algunas parejas de orden público. 4 isita á los tíficos. Después pasó el gobernador á los dos pabellones habilitados para los enfermos del tifus. Hay cuarenta y cuatro, y uno por uno fueron visitados por el marqués del Vadillo, virtud de las actuales Desde que, por se acordó habilitar dos circunstancias, pa-