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DE TODO E L MUND O POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y TELEFONO DE TODO EL MUNDO POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y g) g TELEFONO í -é- é Úá- W f ífJ- aVrrt. tó; P, C- ÍÍÍ I. f fa r EXPLOSIÓN EN UN POLVORÍN Fot. Gómez. SALVAMENTO DE PROYECTILES Y EXPLOSIVOS DURANTE EL INCENDIO DEL LABORATORIO DE MIXTOS DE SAN CARLOS B 1 Sr. Pérez Caballero refiere luego cómo fraternizaron los soldados italianos y los marinos españoles. A B C EN ROMA Fue- -dijo- -un momento indescriptible. rt, SR. PÉREZ CABALLE- El Sr. Pérez Esos hombres lloraban... Caballero, em IyUego fuimos á Palermo, donde visitaRO REPARTIENDO SO- bajadorde Es- mos álos heridos y dejamos 25.000 francos. CORROS p a ñ a e n e l Emprendimos el camino hacia Mesina, Quilina! h a donde llegamos al despuntar el día. Una Celebrado una interviú en Catana. Entre nube muy espesa nos impedía distinguir los contornos de las casas. Supusimos que otras cosas ha dicho lo siguiente: cApenas se tuvo conocimiento de la gran la Palazzata nos ocultábalas ruinas. desgracia, España pensó en enviar socorros. Para nosotros los españoles esa ciudad Reuniéronse 200.000 francos y mucha ropa. despierta recuerdos imperecederos; era la E 1 Princesa de Asturias vino á Ñapóles con ciudad predilecta de un rey español, de Carlos donativos de la caridad española: cin- los III. cuenta mil latas de conservas de carne de Pero desvaneciéronse pronto las dudas. vaca y cien tiendas de campaña. Desde También la Palazzata estaba medio desRoma fui á Ñapóles con el conde de Grove, truida... El Princesa de Asturias ancló cercoronel de Artillería y ayudante del Rey, y ca de muchos otros barcos de guerra que recon el coronel Manzanas, agregado militar posaban en aquel maravilloso puerto. de la Embajada. Desde Ñapóles fuimos á ¡Q, ué espectáculo! ¡Qué tragedia... DesMilazzo, donde el general Scard nos dio pués de atravesar la Palazzata, cuánta descuenta de las necesidades de las comarcas gracia! vecinas. ¡Escombros, escombros y más escombros! íFuimos, con 200 marinos, á Gualtieri y ¡Y soldados infatigables trabajando para ¡g j á San Pier Niceto, que han sido totalmente d t desenterrar l víctimas! ¡Y mujeres d las í t i! Y j destruidos. Ni una sola casa había resistido eradas, hambrientas, arrastrando sus hijos á los embites del terremoto; pero había po- y buscando un alimento que no encuentran! cas víctimas. Levantamos tiendas de cam Nos dijeron que el monumento de D. Juan paña y volvimos á Milazzo. de Austria había quedado en pie... Rodeado Allí el general Scard salió al frente de de escombros, el vencedor de Lepanto parelas tropas para saludar á nuestros marinos. ce que desafía á la fatalidad. DE NUESTRO CORRESPONSAL E 1 día siguiente, el Princesa de Asturias echó sus anclas en Reggio, donde visitamos al general Mazzitelli, que estaba á bordo de) Humberto I. En esa ciudad de los reyes normandos presenciamos el mismo espectáculo de desolación y de muerte. s Ulí, el comandante Cagni, el compañero del duque de los Abruzzos en su viaje al Polo Norte, ha realizado un verdadero milagro, porque allí parece que resucita la vida. Se han construído barracones, y la luz eléctrica ilumina las ruinas. Nos refirieron heroicos salvamentos realizados por soldados y marinos italianos. Esos humildes héroes del deber y de la caridad han desafiado la muerte con la sonrisa en los labios y la angustia en las almas; han salvado á los supervivientes, han c u i dado á los heridos, han enterrado á los muertos, apartando escombros, derrumbando murallas, con evidente peligro de sus vidas. Mientras aguardábamos eri la estación del Ferri hoat la salida para Catana, una hermana de la Caridad se acercó á nosotros. Como le preguntáramos si necesitaba algún socorro, le extrañó nuestro acento. Esa hermana de la Caridad es española. Vive hace diez y ocho años en Sicilia, y habla español con dificultad. Pudimos, sin embargo, entenderla y supimos que vivía en el Asilo de Santa Ágata, donde se hospedan ancianos pobres,