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DE TODO EL MUNDO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y DO, POR CABLE, POR TELÉGRAFO Y LOS CATEDRÁTICOS FRANCESES EN MADRID Fot. Goñi. CONCURRENTES AL TE CON QUE FUERON OBSEQUIADOS EN EL MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PUBLICA. SENTADOS, DE IZQUIERDA A DERECHA: DR. MOURE, MINISTRO DE FOMENTO, EMBAJADOR DE FRANCIA, MINISTRO DE INSTRUCCIÓN PUBLICA, MR. TANNIN, PRESIDENTE DEL SENADO Y RECTOR DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL i nglaterra, por lo vasto de su imperio ul tramarino, confinante en más de una gran colonia con Estados poderosos, no podría con sus solos recursos de poder militar terrestre estar preparada para hacer frente á toda las contingencias posibles. Sus poderosas escuadras pueden garantizarle que las fuerzas de su Ejército llegarán en todo caso adonde hagan falta; pero puede sucesaber decir precuraor, percuraor ó porcuraor, der que las fuerzas resulten insuficientes, todo menos procurador, generalmente, el que como lo fueron muchos meses en el Trans le da tres ó cuatro golpes á mn concepto, le vaal. Inglaterra necesita aliados ó, por lo menos, amigos con intereses que necesiten deja sin rematar. -Entendida la alusión; pero tratando de garantías inglesas, á cambio de las que ella asuntos militares, y leyendo usted obras y ofrezca; pero al mismo tiempo un Ejército periódicos alemanes, parece natural que los expedicionario bueno, aunque pequeño, prefiriera para sus comentarios y argumen- pronto á unirse á los más numerosos de sus aliados ó amigos. tos de hecho. -La posición estratégica (de politiea mili- ¿Y por qué pequeño? ¿No tiene ella potar) alemana es absolutamente diferente de bladores y dinero en mayor cantidad que la nuestra; al paso que encuentro multitud otros países con grandes ejércitos? -Los ingleses hacen de vez en cuando de analogías entre la posición de Inglaterra eomo que se asustan por el porvenir da su y la de España. ¡Hombre, hombre! Me parece que abusa imperio colonial y hasta por la intangibilidad usted de la paradoja; pero como le creo á de las islas metropolitanas, y en esos mojPero que arglófilo se- nos ha vuelto usted! -Hace muchos años que lo soy intelectualmente; quizá antes que Osina. Me enamora en la literatura inglesa la claridad del pensamiento, que impone sobriedad de estilo para obtener claridad de expresión. No son los ingleses, escribiendo ó hablando, eomo aquella señorita que se alababa de INGLATERRA Y ESPAÑA ué está usted hojeando? h! la nueva Q revista militar inglesa National Defence. usted muy capaz de dar razones, ó cosa que lo parezca, me siento á escucharle sin rechistar; al final veremos si me ha convencido. mentos abren más la bolsa para tropas y buques; pero en tocando al servicio militar obligatorio, se plantan como ínula resabiada, y no hay profecía ni peligro real que se lo haga tragar. Y sin servicio obligatorio, sin el soldado barato, no hay posibilidad de ejércitos grandes. Por eso Mr. -Haldene, más afortunado que su antecesor Foster, se ha ganado la opinión de los civiles renunciando al servició obligatorio, y de los militares or- ganizando el ejército regular de modo que en brevísimo plazo puedan embarcar para cualquier punto del globo seis divisiones de campaña (unos 100.000 hombres y pico) perfectamente equipadas de todo, más cuatro brigadas de Caballería superior, y además estas tropas dejarán en la Metrópoli depósitos con hombres de reserva instruidos, del todo ó á medias, bastantes para cubrir bajas en una campaña de seis meses. Y aquí tenemos el primer punto de semejanza entre la situación estratégica de Inglaterra y España; un ejército pequeño, al pelo de todo (mando, efectivo, ganado, material y reservas) es lo que nos basta y lo que únicamente podemos tener, como les ocurre á los ingleses. Nosotros, por nuestra cuenta, no hemos de entrar en expediciones belicosas- ¿contra quién? -pero podríamos tener que acompañar á otros- -la cosa es