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A B C SÁBADO 6 DE FEBRERO DE 1909. EDICIÓN 1. PAG. 4 da al portugués y que el público la lia recibido con grande entusiasmo. ¿Cómo se explican ustedes que nuestros fusileros nacionales, los que se pasan la vida con la escopeta apuntando por encima de los Pirineos, hayan errado esta vez el tiro y dejen sin cobrar esta pieza ¿Es que les ha asustado su lectura? ¿Es que creen que la obra constituye una sátira contra la Monarquía? ¡Pero si es todo lo contrario! Claro que los autores han caricaturizado un paquitín el personaje del Rey de Cerdeña. que tan á maravilla interpreta Brasseur; pero en este detalle juntamente se advierte la intención y el deseo de que el público juzgue la obra como un trabajo de fondo imparcial y sereno. No son las instituciones monárquicas las que resultan maltratadas en Le Roi. Es la política, tanto la gubernamental como la de oposiciói; son los ministros, es el presidente del Senado- ¡muy intrigado porque todos los Monarcas se ríen de él! -y es, sobre todo, este pobre socialista casado con una midivette, este honrado obrero enriquecido que predica el reparto de los bienes ajenos, y que conforme se va acercando á la realeza, á los honores, al Poder, siente que sus creencias se debilitan... Es todo esto lo que maltratan los autores de Le Roi, pero sin palabras gordas, sin situaciones desesperantes, sin ponerse trágicos... Satirizan y censuran todo con la risa en los labios, poniéndolo en ridículo y regocijando á la gente, burla burlaado, con gracia, con esprit, gentilmente. Yo creo que Le Roi haría la fortuna de Tirso Escudero si se determinase á estrenarla, porque no surgen todos los días comedias tan primorosas como ésta. A pesar de lo que les digan á ustedes, son raras, rarísimas, las obras que alcanzan en París doscientas representaciones de un tirón. Recuerdo haberme reído mucho cuando días pasados leía en los periódicos madrileños los sueltos de contaduría que aseguraban que el vaudeville de Feydean Encárgate de Amelia llevaba más de cuatrocientas representaciones y el teatro de Nouveautes anunciaba todavía tres meses de representaciones conse cutivas. ¡Dios mío de mi alma! Pero ¿no leen ustedes periódicos franceses? ¡Cuatrocientas representaciones! Dentro de veinte años no habrá llegado la obra á esa fantástica cifra. No comprendo cómo hay quien pierde el tiempo en trasplantar á Madrid una porquería como Encárgate de Amelia, y, en cambio, deja Le Roi sin traducir. Si esta obra cayera ahí en buenas manos, estoy seguro que sería un negocio redondo para el traductor y para el empresario. ¡Animo y áella! JOSÉ JUAN CADENAS París Febrero. Chamonix ha figurado una carrera de skys para señoras, que despertó vivísimo linteres. Reproducimos una instantánea de las concurrentes en el momento de la salida. cido. Y aquí está el proyecto- -termino diciendo el presidente- -para que lo rectifiquemos en lo que creamos conveniente. I A CUESTIÓN CATALANA a cuestión t f- -catalana fuá tratada también en el discurso del Sr. Maura. Se ofrecen dos políticas ante esta cuestión: la que cree que todo debe seguir como hasta aquí, y la que cree convenientes, oportunas y justas las reformas. ¿Necesitará recordar el Sr. Maura sus manifestaciones de siempre contra lo que siempre ha reputado y reputa por extravíos y aberraciones? Pero no se trata aquí de eso. ¿La reforma es justa? ¿Por qué entonces no concedería? ¿Vamos á negar á Cataluña por sólo pedirlo Cataluña lo que juzgamos excelente para las demás regiones españolas? Dando esta reforma que se pide, se tendrá una piedra de! toque para contrastar la realidad, y al tener que ponerse en contacto con la realidad, verán los soñadores y los ilusos que una cosa es tener que intervenir personalmente, decididamente, en la vida política cotidiana y activa, con sus sacrificios y con sus esfuerzos, y otra predicar teorías y fantasías irrealizables. Satisfaciendo á la razón aislaremos á la sinrazón. Cataluña ha mandado sus representantes á las Cortes; lo que era una protesta revolucionaria y agresiva, se ha convertido en pacifica labor legislativa. ¿Qué sucederá si á pretensiones que estimamos todos justas de esta representación se contesta con la negativa? I A COLABORACIÓN SI señor Moret ai r H MriBFT rectificar mostróle DE MORET satisfecho de que el presidente del Consejo hubiese desvanecido los fantasmas que él señalaba. El señor Moret, jefe de un partido, hombre amante de su patria, tenía el deber de señalar este peligro. Con sus explicaciones lo había disipado el Sr. Maura. El Sr. Moret se felicitaba de ello. Dolíase tainbiéu el jefe liberal de que parecía como si el Sr. Maura, al hablar de la pasada situación de Cataluña, hacía algún reproche por ello á los liberales. (No había tal reproche; el Sr. Maura fuá en esta parte, podrá verse el Diario, completamente correcto y cordial. A esto tenía que decir el Sr. Moret que no se olvidase los esfuerzos que él había hecho por crear el ambiente que determinó el nacimiento de la ley. ¿No se recuerdan sus discursos parlamentarios, su información en el Ateneo sobre el caciquismo, su afán por reformas diversas de carácter social, reformas encaminadas á la purificación de la vieja atmósfera de nuestra política? En cuanto al problema catalán, ¿es que sentirá nadie más deseos que el Sr. Moret por su resolución, poi la cordialidad v pacificación de los espíritus? Esta- -dijo el jefe liberal- -es una obra ea que debemos colaborar todos, y yo reclamo mi parte en ella. Tal fue la síntesis del discurso- rectificación del Sr. Moret. El jefe liberal hizo ayer algo más que un discurso, algo muy escaso en la política española y de muy alto precio en todas las políticas: una obra de entereza y de sinceridad. AZORSiV N UESTRO GRABADOS T uevo servicio de automóviles. Sena inaugurado un nuevo servicio de ómnibus- automóviles entre la poblaciones de Manresa y Soisona, cuyo vecindario ha acogido con grandes manifestaciones de alegría la feliz innovación, que permitirá hacer el recorrido en la cuarta parte del tiempo que hasta ahora se empleaba. A la llegada de los coches á Soisona los bendijo el obispo de aquella diócesis. 1 os catedráticos franceses en Madrid. Ayer tarde. dió el catedrático de la Universidad de Burdeos, doctor Moure, su anunciada conferencia en la Facultad de Medicina. Acudió á oírle público muy numeroso y muy distinguido. 1 a gran semana de Chamonix. Entre las grandes fiestas deportivas que formaron parte en ¡a Gran Semana de 1 I NA. PROFECÍA Los periódicos de ayer mañana- -no éste en que escribo- -nos sorprendieron con una noticia de cierta consideración. La de que el proyecto de Administración local estaba muerto. A este proyecto se le ha dado muchas veces por muerto; pero la noticia de ayer parecía revestir todos los caracteres de certeza. Un periódico decía: El debate que hoy habrá de continuar será un oficio de difuntos, porque la ley de Administración local murió ayer tarde Otro periódico escribía: cEl proyecto de mancomunidades quedó ayer definitivamente muerto y sepultado, y quien otra cosa espere no tardará en apreciar las consecuencias de su error ó de su estulticia Se han empleado grandes energías y gran cantidad de tiempo en la elaboración y discusión de este proyecto; había puestas en él muchas esperanzas; se le consideraba como un empeño del Gobierno. El lector sabe de sobra todo esto. Por esto, ante las categóricas afirmaciones copiadas, sentíamos un íntimo desconsuelo al dirigirnos ayer á la Cámara. El proyecto estaba muerto, definitivamente, muerto y sepultado. ¿Qué cabría hacer ya en este asunto? OS SUPUESTOS PELIGROS Comenzó á h a b l a r el Sr. Moret. Su palabra era reposada y suave. El Sr. Moret en su discurso anterior- -ahí estará en el Diario de las Sesiones- -nos dijo que respecto del proyecto existía una gran agitación en provincias, que el proyecto había logrado ya remover la opinión; ayer el Sr. Moret manifestó que uno de los motivos de su prevención contra el proyecto era que la opinión no se había interesado en el asunto. El jefe liberal veía también un gran peligro en el proyecto; aludía á las mancomunidades. ¿Qué iba á resultar de las mancomunidades? ¿Qué había detrás de ellas? ¿No se corría el peligro de que fueran el primer escalón para el logro de aspiraciones atentatorias á la unidad nacional? El Sr. Moret hizo un examen, un poco somero, del articulado de esta parte del proyecto. Ponía mucho empeño el Sr. Moret en que este fantasma que parecía columbrarse en el horizonte se desvaneciese. Se levantó el presidente del Consejo. Comenzó lamentándose de que el Sr. Moret no hubiese visto en el proyecto lo que terminantemente, concretamente, se expresa en él. Las provincias se podrán mancomunar; pero para esta mancomunidad se necesitará concesión expresa del Gobierno; estas mancomunidades no podrán otorgarse sino cuando se vea su reconocida necesidad; además la ley determina taxativamente para qué fines se podrán crear las mancomunidades; luego, estos fines no son de los que incumben á la soberanía nacional; y en último término el Gobierno podrá disolver las mancomunidades cuando lo crea conveniente. El presidente del Consejo, con la ley en la mano, desvaneció todo recelo. Añadió además que en la ley Provincial de 1870, que rigió hasta 1883, se establecían las mancomunidades. Con la diferencia de que entonces se enumeraban los servicios para los que se podían establecer las mancomunidades, añadiéndose la fórmula vaga de y otros análogos en tanto que ahora se marcan únicos, solos, los servicios que pueden servir de base á las mancomunidades. El punto quedó suficientemente esclare- EL DEBATE DE AYER L MADRID AL DJA 1 a salud es buena, así se dice oficialmente, pero en el Asilo Tovar se mueren asilados, y siguen las autoridades buscando edificios donde instalar camas y enfermos. La salud es buena, pero el Ayuntamiento se ocupó de ella en su sesión de ayer. Por mala que sea resultará demasiado buena aquí, donde ocurren casos como el denunciado ayer en el Municipio. En el barrio de Vallehermoso los retretes están ai descubierto y las calles son unos vertederos