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A B C V I E R N E S 5 D E F E B R E R O D E i909. E D I C I Ó N i. PAG, ¡4 MADRID. LOS PROFESORES FRANCESES EN LA UNIVERSIDAD Fot. Goñi. MESA PRESIDENCIAL DE LA CONFERENCIA DADA AYER POR MR. LORUS (i) EL EMBAJADOR MR. REVOI I i) MR PITRE Í 31 MR. JANIN (4) DE LA FACULTAD DE BURDEOS AMBOS: EL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD, SR. CONDE Y LUQUE (5) Rey, por mediación del ministerio correspondiente. En el año 1902, siendo ministro de Instrucción pública el excelentísimo señor conde de Romanones, se creó en Madrid la Escuela Central de Ingenieros Industriales, con un reglamento y un plan de estudios distintos á los que hasta entonces rigieron á los de Barcelona y Bilbao. Este nuevo plan de estudios y reglamento fue adoptado por las tres Escuelas, como era lógico, ya que parece elemental el criterio de que la igualdad de derechos dé como consecuencia la igualdad de deberes. Posteriormente, el año 1905, empezaron á proponer los ingenieros industriales algunas modificaciones al plan de estudios de 1902; modificaciones necesarias, como lo demostraba la práctica de la enseñanza. Estas modificaciones fueron consultadas á las Escuelas de Barcelona y Bilbao, y variadas á su vez, en vista de lo que la Escuela de Barcelona aconsejaba. Pero nunca fue posible conseguir que la Escuela de Bilbao diera su parecer, y se dio el caso peregrino de que obtuviera el mismo silencio como contestación á la consulta el ministro de Instrucción pública cuando, en 1907, dio cuenta oficialmente á Bilbao de las modificaciones que se proponia introducir en el reglamento de 1902, á fin de que los elementos de aquella Escuela dieran su autorizadísima opinión sobre este asunto. En vista del silencio de los bilbaínos, el ministro llevó á la Gaceta el nuevo reglamento, al cual se adaptaron inmediatamente las Escuelas de Barcelona y Madrid. Estos son, á grandes rasgos, los hechos Bilbao, hubiera quitado á dicha Escuela el acaecidos en las relaciones entre la Escuela carácter oficial que otro le dio, sin neceside Bilbao y sus hermanas de Madrid y Bar- tar para ello más que cumplir estrictamente celona, y jus to es ponerlos en claro, ya que la ley de Instrucción pública. el que los desconozca y lea en La Correspoh- Es muy difícil usar de una concesión ilegal, dencia de España el suelto á que venimos ha- y con gran facilidad se abusa de ella. El Paciendo referencia creerá seguramente since- tronato ha formado á- su antojo el profesoras todas las lamentaciones y las protestas rado de la Escuela, sin fijarse en absolutaque los bilbaínos dirigen contra el Poder mente nada de lo que la ley manda, imporcentralizador, echando sobre un ministro la tándole un bledo el que sean ó no ingenieculpa de lo que ellos juzgan censurable, ros industriales los profesores, y hasta que aplicando la tan socorrida ley del embudo. hagan buenos ó malos ejercicios en las opoEstarían muy en su lugar toda! esas pro- siciones (cuando éstas se hacen) y tales extestas si el Gobierno hubiera implorado de cesos, permitidos por ese malhadado centralos bilbaínos la creación de una Escuela que lismo que todo lo arrolla, han dado origen á ellos sostuvieran; pero aquí ha sucedido lo que crean los que los cometen que pueden contrario: fueron los bilbaínos los qile, im- seguir haciendo en todo v por todo lo que plorando gracia del tan, según ellos, despre- les venga en gana. ciable Poder centralizador, solicitaron dere ¿O es que creen que el Estado necesita la chos oficiales para Jos títulos de ingeniero Escuela de Bilbao? Si tal creen están en un industrial otorgados por aquella Escuela. error. El Estado la admite, pero para admiConsiguieron lo que buscaban por una de tirla debe obligarla á someterse en todo, abesas herencias ministeriales; y como tal he- solutamente en todo, á lo que están sometirencia ha sido respetada por los ministros das las de Barcelona y Madrid, y á que la consecución de los títulos que allí se confieque después gobernaron. Pero el agradecimiento es fruta cara, sin ran lo sea con las mismas coadiciones que duda, ya que, lejos de mostrarse reconoci- en éstas, y no con menor número de asigdos por lo que ikgalmente hizo el Estado por naturas y menos años de carrera, que es lo ellos, todavía se permiten censurar á un mi- que pretenden los bilbaínos. nistro que nunca trató de perjudicarles en Y de lo contrario, sea libre, como fue la lo más mínimo, y sí únicamente invitarles á primera idea de sus fundadores, y guáradoptar un plan de estudios y un reglamen- dense para ellos esas á modo de limosnas to mejor, indudablemente mejor, que el que que los bilbaínos quieren hacer á quien nunca puede aceptarlas en esa forma humien la Escuela de Bilbao se sigue. Si el ministro de Instrucción pública fue- llante. ra tan centralizador como quieren pintarle UN INGENIERO INDUSTRIAL los señores del Patronato de la Escuela de