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A B C V I E R N E S 5 D E F E B R E R O D E 1909, E D I C I Ó N Í P A G i. ¡Sentrs de dos años, y de aquí á entonces tiempo tenemos, si el tifus aprieta, de darnos una vuelta por el Kste. Vinieron los sabios profesores de la Universidad de Burdeos, se les recibió dignamente y se les dará té con pastas y con Rodríguez San Pedro. Uno de ellos dio la primera conferencia en la Central para contarnos lo que España fundó en América. No deja de ser curioso que vengan de fuera á decirnos lo que hemos hecho nosotros. Menos nial que no hemos sabido en esta ocasión más que lo que ya BOS contó la asignatura de Elementos de Geografía en el Instituto. Ahora lo que le interesa saber á la gente es cuándo, en justa reciprocidad, pasan nuestros sabios catedráticos la frontera para decir allende ella algo de lo mucho que saben. Pero el acontecimiento del día fue el ineidente surgido á última hora en la sesión del Congreso. Pocos más ruidosos se recuerdan. Una frase injusta é intempestiva fue la chispa que inició la tempestad. Acordémonos de Santa Bárbara ahora que truena, y pidámosla fervorosamente que renazca la tranquilidad, que buena íalta nos hace. Los propietarios volvieron á reunirse para acordar pedir respecto del agua el caño libre, revisión de las tañías y un nuevo canal. En este asunto hay que invocar á otra Santa: á Santa Rita, que realiza los imposibles. Sucesos: una detonación en la calle del Duque de Alba, y emoción general en el barrio, creyéndose en Mesina. Cinco puñaladas, nada más que cinco, de dos individuos á un repartidor de pan. El agresor era panadero. ¡Cómo está el oficio! Cada ocho días hay unas puñaladitas como para amagar con sangre. Por la noche, debut de Anselmi, otro ídolo como Titta Ruffq, con Manon; una Manon maravillosa por Mel divo Anselmi y por la diva Storchio. Las ovaciones, poco mas ó menos, como las que escuchó Maciá en el Congreso. Por hoy voy á dejar en este puuto tal aspecto histórico de la cuestión, y me ocuparé del aspecto político. Aquí la paradoja es todavía más grave. Hace pocos días hemos visto en el Senado á un republicano intentando resucitar la vieja y absurda doctrina de partidos legales é ilegales. Hemos visto también á un conspicuo liberal, jefe de la minoría liberal en la Alta Cámara, pronunciando un discurso calificado por El País como el más reaccionario de los pronunciados desde las Cortes de D. Amadeo Ayer, finalmente, contemplamos en la Cámara popular cómo el jefe de un partido liberal y parlamentario insinuaba que, aun votada una ley en las Cortes, queda luego respecto de ella la decisión de los partidos. La actitud extraña de los liberales españoles ha sido encomiada y ensalzada por sus órganos en la Prensa. Nos dicen estos órganos que nos hallamos en una situación excepcional de la Historíafde España. De un lado, según ellos, están los que aman y reverencian la patria; de otro, los que la combaten. Los que aman la patria son los liberales; los que la odian son los que piden reformas para las regiones españolas. Alrededor de la idea de patria se intenta crear una gran confusión; se profieren exclamacio 0 es de asombro y cólera ante vocablos nuevos- -como estatismo; se citan y t r a n á colación viejos textos de discursos parlamentarios; se quiere hacer creer á los lectores que doctrinas antiguas y lícitas son novísimas y antipatrióticas. Sobre este último punto es sobre lo que más se insiste. Para demostrar que las doctrinas que ahora se execran por tremendamente antipatrióticas no han sido nunca consideradas de este modo, voy á hacer en esta crónica algunas citas interesantes. Citaré fragmentos de artículos de D. Francisco Pi y Margall, publicados en El Nuevo Répí N 893 En 10 de Junio de 1893 publicó Pi y Margall un artículo titulado Las manifestaciones regionalistas. Se decía ción, á los Municipios corresponde lógicamente el de los municipales, y á las regiones el de los regionales. En 27 de Marzo de 1897, Pi f Margall publicaba un articulo titulado La Federación Principiaba Pi y Margall diciendo: Nuestros monárquicos viven en el Limbo. También no pocos repu- blicanos Sigue diciendo que estos monár- J quicos y republicanos se asombran cuando en Cataluña surgen acontecimientos que demuestran la vitalidad de las ideas regionalistas. ¡Cómo! exclaman nuestros adversarios- escribe Pi: ¿no son ya los solos federales ¡sino también los regionalistas, los que quieren reducir la acción del Estado á los intereses nacionales, y pretenden que cada región sea autónoma en todo lo que á su vida interior se refiera? Se asombran más y aun se indignan cuando oyen ó leen que, recrudecido en Cataluña el espíritu regional por las insensatas persecuciones del Gobierno, se ciñen el gorro catalán aun hombres que jamás figuraron en partido alguno, y lucen en su pecho las barras de Cataluña aun esclarecidas damas. No ven- -añade Pi- -que el movimiento es debido al sólo influjo de nuestras doctrinas. Al calor de las ideas federales, nació el regionalismo, y no difiere del federalismo sino en que considera indiferente la forma de Gobierno. Labran las ideas- -decía también- -ya tumultuaria, ya silenciosamen- te en los espíritus, y cuando más muertas se las cree, retoñan con más fuerza y lozanía. ¿Qué importa que reciban diversos nota- bres y aun revistan diversas formas? Son esencialmente idénticas y conducen al fin para que surgieron. Terminaba Pi y Margall el artículo con las siguientes palabras, que ruego á los republicanos lean con detención: Son muy miopes los republicanos que esto desconocen. Todas sus cobardías y todas sus habilidades se estrellarán contra el impulso debido á treinta años de incesante propaganda. ¿Es acaso nuevo lo que en Cataluña ocurre? La federación se impone. 73 s la fórmula de la libertad colectiva, y no hay aquí ya región que consciente ó inconscientemente no la reconozca y aplauda. Se hace para todas insoportable la ingerencia del Estado en sus particulares intereses; aspiran todas á vivir á la sombra de magistrados propios y ser por completo arbitras de su suerte. No es el Estado, dicen, quien ha de determinar el límite de nuestras atribu- ciones; somos, por lo contrario, nosotras las que hemos de determinar el de las atribu ciones del Estado. Por propio derecho somos autónomas; con recibir del Estado la autonomía le reconoceríamos el derecho de mermárnosla y aun de quitárnosla. Regionalistas y federales, eso quieren y queremos. En 16 de Septiembre de 189 J st y Margallpublicó un artículo titulado El separatismo- Se hablaba entonces de manifestaciones separatistas en Cataluña. Pi y Margall las condenaba enérgica- mente. Pi y Margall hacía ver á los catalanes aludidos la insensatez de sus propósitos. El autor de Las luchas de nuestros días, vuelto hacia sus ideales de toda la vida, terminaba con estas palabras: Hoy, merced á una propaganda federal de cerca de medio siglo, es indudablemente España la nación en que está más acentuado el principio autonómico y son mayores las tendencias al autonomismo. Hasta los dinásticos blasonan ya de ser partidarios de la autonomía de las regiones y los Municipios. ¿Qué conviene hacer? Continuar y activar nuestra propaganda sin que nos dejemos distraer por cuestiones secundarias. Cuando llegue la hora de combatir, á la, 897 EN 1- en él que en Cataluña se había celebrado un Congreso nacionalista, y que en los Juegos florales de Barcelona un gallego de grandes esperanzas había hablado de la necesiAyer tarde comenzó en la Cámara popular dad de reconstituir las antiguas nacionali el debate que se esperaba; un ruidoso dades si se quería salvar la de España de incidente hizo que el jefe de los liberales pronta y segura ruina Pi y Margall hano pudiera terminar su discurso. Habrá oca- blaba luego del espíritu regionalisfa y añasión de hablar del debate cuando termine, día las siguientes consideraciones: Esto no es la labor de hoy, sino la de con toda tranquilidad y mesura. Entre tan to voy á hacer algunas reflexiones íntima, muchos años; labor hecha, no á la somestiecha, profundamente ligadascon la cues- bra, sino á la luz del día. No tiene aquí nadie derecho á sorprenderse de lo que en ditión planteada en la amara. Una gran masa de españoles nos está chas provincias ocurre: debe considerarlo ofreciendo estos días un espectáculo extra- todo hombre de sensatez como la obligada ño: se llaman liberales y, al mismo tiempo, consecuencia de nuestras largas predicaciocondenan, persiguen y execran la libertad. nes y de la heterogeneidad de elementos de Execran la libertad en dos terrenos: en el que nuestra nación se compone. Aquí se hapolítico y en el histórico. En el terreno his- bla y se escribe en lenguas distintas, rigen tórico, todos hemos podido ver, asombra- distintas leyes, hay costumbres distintas y dos, que los liberales españoles considera- distinta es la manera de pensar, sentir y ban como intangibles estas ó las otras figu- obrar de cada una de las distintas regiones. ías históricas. Juicios antiguos sobre acon- Aun variedad de razas tenemos en la Peníntecimientos y personajes fie la Historia, jui- sula. cios expuestos por historiadores, conserva ¿Hay, además, cosa más racional ni más dores, no pueden ser expuestos al presente. lógica- -añadía Pí- -que la autonomía de las 1,0 que se dice en libros fundamentales y regiones? Si es libre el hombre, libres han en compendios, no sólo españoles, sino de ser los grupos que el hombre constituya. extranjeros, no puede ser repetido ahora. Implica contradicción que lo sea el hombre Los liberales condenan la libertad de la crí- individual y no el hombre colectivo; la imtica; la inviolabilidad que las Constitucio- plica que lo sea la nación y no las regiones; nes otorgan á los jefes de Estado actuales, la implicaría que lo fuesen las regiones y ellos la extienden á personalidades que pa- no los Municipios. Como tantas veces hesaron hace ya muchos siglos. Se resiste uno mos dicho, hay en todo ser humano una vida á creer tales cosas. ¿Qué diferencia hay en- interior y otra relativa; sólo en la vida de tre estos liberales españoles que se indig- relación puede y debe estar sujeto á supenan porque se juzga de tal ó cual modo á riores organismos. Como tantas veces heuna figura histórica del pasado y esos estu- mos dicho también, hay intereses nacionadiantes reaccionarios de París que silban é les y los hay puramente regionales y purainjurian al- profesor Timiamas por sus opi- mente municipales. Como el régimen de los niones sobre Juana de Arco? intereses nacionales corresponde á la na- EL PATRIOTISMO Y LAS DOCTRINAS